Autor: RUY LÓPEZ. 
   Claroscuros de la ley para la reforma política (y II)     
 
 Diario 16.    14/12/1976.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Claroscuros. de la ley para la reforma política (y II)

Ruy López

Jorge de Esteban y Luis López Guerra, profesores agregado y adjunto de Derecho Político de la Universidad Complutense, que firman bajo el pseudónimo Ruy López, explicaron ayer en D-16 las notas positivas, las notas oscuras y las imprecisiones y absurdos de la ley para la Reforma Política, que mañana se somete a referéndum.

Los dos profesores afirmaron ayer que "se trata de una ley-puente para entablar un proceso constituyente en España o, dicho de otro modo, para crear una nueva Constitución, pasando así de un Régimen autocrático a otro democrático, el es que creemos a nuestros gobernantes".

En la segunda parte del trabajo, Ruy López aborda hoy los tres supuestos dedueibles, según los cuales podría hacerse la Constitución futura.

La ley, según hemos dicho, nace en fundón y para la reforma constitucional; luego de lo que se trata es de saber cómo se hará la Constitución futura. Existen tres supuestos deducibes del articulado. En primer lugar. la iniciativa de la reforma constitucional depende deJ Gobierno. Esto quiere decir .que éste podría, inmediatamente después de las elecciones y la reunión de las nuevas Cortes, presentar un proyecto de

Constitución ante las mismas para su discusión y aprobación. Se sobreentiende que tal Gobierno deberá ser el que se forme a la vista del resultado de las elecciones, pues de lo contrario no sería viable tal posibilidad. Se-ñaienios que la flamante ley no especifica por Jado alguno que el Gobierno haya Je ser responsable ante las Cortes ni que, en consecuencia, haya de emanar de citas. En segundo lugar, la iniciativa puede provenir dei Congreso de Diputados. Sin ehibargo, este procedimiento queda en el aire, pues es evidentemente difícil imaginar unas Cortes que elaboren una Constitución sin la cooperación y, con mayor razón, en contra de la voluntad dei Gobierno... Por razones tanto proeedimen-tales como de realismo político, ésta no parece una vía lógica.

Por fin existe una tercera posibilidad, reconocida - en el artículo 5." de la ley, que permite al Rey "someter direclamen le al pueblo una opción política de interés naaionat, sea o no de carácter constitucional". Es-lo significa que es factible que el Rey, sin pasar previamente por las Cortes, presente a referéndum un proyecto (Je Constitución para su aprobación o rechazo por el pueblo. Evidentemente, ésta sería la vía más rápida y eficaz de conseguir una Constitución en el más breve espacio >le tiempo. Pero, tiien entendido que 3a Corona sólo podría comprometerse sobre una Constitución absolutamente democrática. La razón es obvia; ya que la vinculación directa entre la Corona y un proyecto concreto de Constitución sería algo virtnal-mente explosivo para la institución monárquica en el caso de, que no satisfaciera todos los requisitos exigible* desde la perspectiva democrática más rigurosa. No hay que decir que la Corona sería así la responsable directa de toda imperfección del proyecto, con todo lo que ello supone-

Grave riesgo

Dada la vía que se ha segtiido, esto es, una ley para la reforma política, y la que parece se va a seguir, elaboración de , una Constitución por unas Cortes técnicamente inadecu a d a s e ideológicamente comprome-lidas a priori con la situación anterior al 20 de noviembre, cabe ya profetizar que se corre un grave riesgo, ya habitual en el constitucionalismo español. Nos referimos a la elaboración de una ley fundamental uní-íaleraimeníe ideológica, partidista y, por consiguiente, condenada a una breve, vida, y. Jo que es peor, condenándonos así nuevamente a la inestabilidad constitucional como en tantas ocasiones anteriores. Hemos visto, pues, lo que significa la ley para la reforma política. Es ahora el pueblo, sin que haya habido ´unas condiciones mínimas en la preparación y ejecución del referéndum, el que tiene que decir, matgré toní, si éste es eí camino adecuado para conseguir una Constitución d e m o crética aceptable por toctos los españoles. Pero, aun admitiendo que los resultados sean afirmativos, la batalla por una Constitución democrática no habrá sino - iniciado un largo y penoso deambular.

 

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