Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   La hora de las alianzas     
 
 Informaciones.    13/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

La hora de las alianzas

Por Awel HERNÁNDEZ

LA «sopa de letras., està a punto de acabarse. Quien mas quien menos, los diversos grupos políticos tratan

de asociarse de cara a unas eventuales elecciones legislativas. No falta alguna relevante figura que piensa

que no va a haber elecciones en primavera. Otros creen que se van a precipitar los acontecimientos y que

está a punto de ¡(romperse el nudo». Por si acaso, nadie quiere perder el tren.

La Alianza Popular ha sillo un revulsivo. Es completamente cierto que se ha reactivado el proyecto del

Partido Popular, como alianza de centro, y con el propósito de que sea un amplio espacio, en et que

también pueda integrarse la «derecha civilizada». Los contactos se llevan con gran sigilo.

La Democracia Cristiana se esfuerza por tener un puesto al sol. Los últimos tanteos para poner de acuerdo

a los extremos —el ministro Osorio y el dirigente de Izquierda Democrática, señor Ruiz-Giménez— no

han dado aun resultado: parece que los planteamientos difieren sustancialmente. El resurgimiento del

Partido Popular, con más ambiciosos planteamientos, está sembrando aún mas desconcierto. De todas

formas, la Iglesia ofirial podria Influir para que la Democracia Cristiana tenga un amplio espacio político

en España.

En la Federación Social-Democrata se respira optimismo: por fin acaba de llegar el dinero o está a punto.

Hasta ahora la «pobreza» de medios era total. La Federación prepara su congreso constituyente, si es

posible, para noviembre. Se está a la espera de lo que pueda salir del congreso del P.S.O.E., antes de

escorarse electoralmente a la derecha o a la izquierda. Su peso puede ser decisivo. O ((tercera via» (con

liberales y demócrata-cristianos «homologados») o socialismo de varias alas.

En el campo socialista, los señores Tierno (P.S.P.) v Felipe González (P.S.O.E) estuvieron a punto de

firmar el «pacto» de unidad e Lisboa, con Mario Soares de testigo excepcional. Al final, no pudo ser. Al

parecer, el señor González apeló a la base para poder distribuir los cargos directivos. El señor Tierno no

confia en que la base del P.S.O.E. le vote a él. Los contactos, de todas formas, continuarán. Otro

problema latente, según muchos observadores, estriba en la posición del ^segundo» del P.S.P., don Raúl

Morodo, quien podría ubicarse cómodamente en la Federación Social-Demócrata. Las conversaciones,

más o menos Informales, han existido.

El Partido Comunista tiene miedo a quedarse solo con los «gauchistas» en Coordinación Democrática. Se

cree que, por eso, ha accedido a «purgar» al tenor Garcia-Trevijano de la «Platajunta».

 

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