Autor: García Escudero, José María (NEMO). 
 Tres Españas ante el referéndum. 
 Catastrofismo, irracionalismo, sensatez     
 
 Ya.    14/12/1976.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

TRES ESPAÑAS ANTE EL REFERENDUM

Catastrofismo, irracionalismo, sensatez

EN este chequeo periódico a que someto "mis" dos Españas ("nuestras" dos España: las que lleva sobre sí, como una carga irrenunciable, cada español, ésta es una oportunidad para, conocer su estado de salud.

¿Dos Españas o trest Porque son tres tas actitudes ante el referéndum,, que este ´periódico ha analizado en otros tantos editoriales, sucesivamente dedicados a los que van a votar no, a los que no van a votar y a los que piensan hacerlo afirmativamente. Mi propósito no es repetirlos ni entrar en consideraciones políticas, sino ponerlos en clave histórica: sacarlos del presente y ver qué hay de permanente tras cada Una de las actitudes mencionadas y qué las conecta con las que venimos llamando dos Españas. O tres.

CATASTROFISTAS

CON todo lo que sus fidelidades tienen de respetabte, su actitud contracorriente es la misma a la que vienen aferrándose inmemorialmente. El tren de la historia va en sentido opuesto, pero nunca han pensado que podrían defender más eficazmente sus principios subiéndose a él. Mucho menos que el medio infalible de arruinar esos principios sea vincularlos a estruc. turas que, al derrumbarse, indefectiblemente loa arrastran con ellas. Obtener de cada coyuntura el bien que esté a, nuestro alcance es para ellos reprobable posibilismo. Lo suyo es acumular obstáculos en la vía. Pero si en algún momento se pudo pensar que el tren iba a desviarse, esa esperama se aprecia hoy como lo que era: un imposible histórico.

La Iglesia misma ha entrado decididamente en la aceptación del mundo ´moderno. Todo lo que ellos han hecho, cada ves que el tren de la historia los ha rebasado, ha sido levantar el obstáculo un poco más lejos: preparar el nuevo descarrilamiento. El de ahora tiene ya nombre: vote usted no. Con el peligro de que hechos recientes que a todos nos indignan provoquen en algunos una reacción emocional tan engañosa como es siempre 7a del catastrofismo.

IRRAOONALISMO

NO falta el catastrofismo en la izquierda más extrema, y a qué extremos puede llegar lo revelan los hechos a qite acabo de aludir. Pero catastrofismo hay también en los predicadores callejeros del "no votéis". Son los herederos de los visionarios anarquistas que haoe medio siglo predicaban la

abstención electoral. El crispado argumento que manejan es elemental: no se debe votar porque los que lo piden son "los mismos", son "ellos": la derecha. Y sin comprobar si efectivamente son los mismos y, sobre todo, sin examinar serenamente qué es lo que ofrecen, se rechaza la mano que tienden.

Pero es diferente la actitud de la izquierda en general? Repasar los argumentos—es »n decir—del señor Tamames contra el referéndum produce el rubor de ver debajo de ellos itna firma prestigiosa y unos títulos docentes respetables, y no hablo de las lucubraciones del señor Carrillo para demostrar que abstenerse es votar "si" porque este personaje no se ha destacado nunca por el rigor mental.

Por estricto decoro intelectual, uno quisiera creer que detrás del "no votéis", dándote sentido, están solamente el sutil, aunque arriesgado maqunavelismo de un chantaje político que a cambio pretende asegurarse bazas posteriores, o un aquilatadísimo cálculo de posibilidades; pero aunque fuera éste el caso, o el pretendido pacto con el Gobierno volviese fulminante las tornas, o en el último minuto se aviu el dormido sentido de responsabilidad de la izquierda, no consigo convencerme de que su abstencionimo sea otra cosa en lo mas `profundoque la replica a lo que ofrece el contrato, simplemente porque procede de

él. ¿O que viene haciendo la oposición desde hace un año sino encastillarse en lo que ni siquiera es terquedad de carater, sino enfurrruñamiento pueril, rabieta de niño que no quiere tragar la papilla que le hace falta, simplemente porque se la dan? Acaso también po-

José María GARCÍA ESCUDERO

(Continúa en página sigte.)

ANTE EL REFERENDUM

(Viene de la pág. anterior)

que siempre es más sencillo contestar con un no que matizar ´mi sí.

No es novedad. Frente a i« leyenda de la superior tolerancia de la izquierda, ésta no tiene natía que sea equiparable a las aperturas de Cánovas hacia el partido liberal, del general Primo de Rivera hacia el socialismo o de la CEDA hacia la República,; apenas el movimiento del reformismo hacia tó Monarquía de Alfonso X11I en el pasado y hoy nada, que signi-figue una réplica adecuada o, "los Gobiernos de la Monarquía de don Juan Carlos, como las que habrian debido dar una democracia cristiana y un socialismo seguros de sí mismos y, por esto precisamente, dialogantes. La consecuencia, expuesta por Felipe González con loable sinceridad, es gue el Gobierno na entrado en el terreno de la .oposición y ésta, no na sabido reaccionar.

¿Inferioridad ? Distinguiré: En algún libro mío he expuesto la ley de la superioridad de l& izquierda para soñar y su inferioridad para gobernar. Por esto, cuando oigo hablar del obstáculo de las estructuras de poder de í« derecha, yo pienso en el obstáculo de las estructuras mentales de la izquierda. ¿Qué ha hecho ésta desde hace un año más que soñar * ¿Y qué ha sido su última posición, aconsejando no participar en lo que es, y ella lo sabe, el único ´medio de gue le abran las puertas; echando cuentas incluso sobre lo que hará cuando se ¿as abran, aunque al mismo tiempo hace lo que puede para que sigan cerradas, sino el colmo de la irracionalidad? Peor todavía que un sueño: una pesadilla.

-Razón de más para que la isquierda despierte.

SENSATEZ

¿TENDRE que explicar lo que a un historiador preocupado por el futuro de su país debe tranquilizarle el hecho de que durante estos meses, y con todos los reparo» que se quiera, haya habido en España una política sensata y se haya rescatado para, ella « amplios sectores de la derecha?, que han comprendido la necesidad de tomar el tren de los nuevos tiempos y han actuado en consecuencia con imaginación y agilidad? Un año ´de Monarquía ha producido una derecha nueva. Pero, al mismo tiempo, no ha destapado más que una izquierda vieja, y esto es grave; lo único verdaderamente grave de la situación: que la izquierda haya dilapidado su considerable crédito inicial, haya desperdiciado ios posibilidades que se ofrecían a una oposición unida, coherente, responsable, adulta y europea, y que si no rectifica, la derecha, falta de ese contrapeso, quede desasistida frente o la tentación de su correspondiente extremismo o forzada a un paternalismo ilustrado o democrático, que tampoco serla solución.

¿Cambiará» las cosas en «í último minuto, como apunté f Pero esto no bastaría si no s« modificasen asimismo las actitudes profundas que he condenado. Tres España, me he atrevido a decir. Que existen, ¿quién puede ponerlo en duda? En qué proporción es lo gue van a decirnos las urnas, y es mucho lo que nos jugamos en que, a, pesar de la argumentado» falaz y la provocación brutal, la respuesta no la den el catastrofismo ni el irracionalismo, sino la sensatez.

José María GARCÍA ESCUDERO

 

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