Autor: Vaca, César. 
 Voto y compromiso. 
 El "no" lo defienden los que no quieren que cambie nada  :   
 El "sí" los que desean una reforma. Los abstencionistas se contradicen a sí mismos. 
 Ya.    14/12/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

VOTO Y COMPROMISO

El "no" lo defienden los que no quieren que cambie nada

El "si*, los que desean una reformar

Los abstencionistas se contradicen a sí mismos

ESTAMOS en vísperas del referéndum, y entré las muchas explicaciones aclaratorias que por todas partes caen sobre quienes van a votar, me parece que falta algo de la mayor importancia: es el compromiso que se adquiere ante la pregunta planteada a todos y cada uno de los españoles, cualquiera que sea la decisión que adopten frente a ella.

Habría previamente que pensar un poco sobre si la propaganda tan contradictoria que recibe el público es realmente clarificadora o produce todo lo contrario. Acaban de contarme un caso gracioso. Un taxista, enfurecido por una exigencia desagradable, dijo a un cliente: "Ya estoy harto de tanto autoritarismo; voy a poner un no como una casa." El pasajero le dijo: "Si pone usted un no vota a favor de eso que a usted le molesta." El buen taxista se quedó con la boca abierta, pidiendo que se lo explicasen.

Es que en las propias palabrea del sí y el no hay una carga provocadora de reacciones afectivas dignas de consideración. El si es siempre un acto de sumisión, que acepta algo; el no, un acto de contradicción, de protesta y denegación. Nada de extrafio tiene que muchos vean en el sí una postura de conformidad con lo que dice el Gobierno, sin pararse a pensar si este Gobierno se diferencia o no de los anteriores. El no recoge y atrae a cuantos de algún modo estaban disconformes con el pasado. Mirando las cosas desde este ángulo, resultará que, sin proponérselo, el planteamiento del referéndum da lugar al mismo "trabamentes" que produjo el propuesto a los italianos sobre la acepta-

César VACA

(Continúa en página sigte.)

VOTO Y COMPROMISO

(Viene de la pág. anterior)

cion de la legalidad del divorcio: el sí significaba no y al revés con el no.

Y la abstención? Esta es todavía más enigmática para muchos, pero tiene el gancho de atraer a los indecisos y a los que no saben cuál ea la respuesta mejor. Parece a muchos que votando en blanco o no votando salvají su responsabilidad y no poirán tener remordimientos si la cosa sale mal. Pero ¿es esto cierto? De ningún modo. Cuando se plantea una cuestión tan importante para el futuro de una nación, todas las actitudes llevan inherente una gran responsa-" bilidad, en todas va implícito un compromiso. No hay lugar para la inhibición, porque es uno de los momentos en que la tan apetecida libertad se encuentra acorralada. Se tiene libertad para optar, pero no hay modo de dejar de hacerlo, es decir, de quedar libre de responsabilidad. Esto no suele predicarse cuando se clama por la libertad, como ai ella fuera un fin absoluto y no un medio para poder elegir. Cuando la libertad no se ejerce, pu-diendo hacerlo, engendra angustia, dicen los psicólogos, ya que una libertad no utilizada, ¿para qué sirve? Como hay muchos que tienen auténtico mjedo, o al menos recelo, a la libertad, prefieren el autoritarismo que les exime de tener que decidir por propia cuenta. En el fondo del ser humano hay una veta que hace atractiva la situación del esclavo, que explica en algún modo la larga pervivencia en la historia de tamaña aberración. El esclavo se sentía en gran parte liberado de responsabilidad, como lo está la máquina respecto a quien la maneja.

Vamos a elegir una situación social y política de libertad, pero vamos a cargar con toda la responsabilidad. Si triunfa el si, en fecha próxima elegiremos diputados y senadores, que legislaran para todos. Entre ellos saldrán los ministros correspondientes, cuya gestión será unas veces digna

de aplauso y otras merecera censuras. Ya no podremos echar la culpa a quien los nombró "a dedo", sino a quienes lea votaron. No será de éstos toda la culpa, pero tampoco podran decir que no han tenido parte en ella. Es claro que, -al decir esto, no preterido de ningún modo restar ánimos para votar. Todo lo contrario; lo que procuro es llamar la atención para que cada uno se comprometa con plena conciencia de responsabilidad y se sienta aal de verdad pequeño, pero constructor de la nueva etapa nacional.

MIRANDO de nuevo a la pro- . paganda, ¿no seria máa claro y convincente, en lugar de emplear términos más o menos difíciles para ciertos sectores, plantear la cuestión en forma más comprensible ?

Por ejemplo: ¿quiénes propugnan la abstención? Juzgando por los hechos, los de extrema izquierda, especialmente los comunistas. Y además, para mayor Ironía, enarbolando la consigna de la libertad. ¿Tendrán cara? ¿Quiénes defienden el no? Los que quieren que nada cambie o que cambie lo menos posible. Y, por último, ¿cuáles son los defensores del sf? Los que desean una reforma, pero dentro del orden y de la paz, sin extremismos revolucionarios. Yo así lo entiendo, aunque admito que en cada caso no haya uniformidad y se perciban matices no siempre bien armonizables, porque cada uno va a lo suyo y nunca pone con claridad las cartas boca arriba. Sí todos fueran sinceros y confesaran sus segundas intenciones, la cosa estaría más clara. Pero, en política, la plena sinceridad es pedir demasiado, ¿no es cierto?

César VACA

 

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