Ante el "No" y la abstención     
 
 ABC.    14/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ANTE EL "NO" Y LA ABSTENCIÓN

Mañana acuden los españoles a su cita con el futuro. E1 referendum nos sitúa ante la posibilidad de decidir la culminación de un tránsito político sin precedentes en la Historia, tanto la nuestra propia como la ajena. Pasar de un régimen de poder personal a otro de poder institucionalizado en la participación democrática es el singular desafío que los tiempos han planteado a nuestra Patria.

Por todo ello es de tanta gravedad discernir serenamente entre las cuatro opciones que la consulta ofrece: abstenerse, votar en blanco, decir «si», o contestar «no» a la propuesta de ley para la Reforma Política.

Ante tan grave asunto no cabe, en principio, objeción moral a cualquiera de las cuatro opciones, entendidas como los puntos cardinales entre los ,que se debe orientar, y decidir, la propia conciencia.

El problema, hoy, es muy otro. La cuestión es la de las respectivas campañas promovidas en favor de cada uno de los posibles pronunciamientos individuales. El asunto, pues, al tiempo que de conciencia subjetivo, lo es también, esencialmente, político y objetivo. Y en este plano queremos situar nuestro comentario.

¿Qué significa, objetivamente, la abstención? La abstención, promovida y manipulada de forma política (que no como legitima e íntima opción), se define por la índole y cariz de sus principales promotores y manipuladores. Se define por el sentido último -a que corresponde —revancha frente a reconciliación— y por el oportunismo táctico de sus más cualificados campeones —intento claro de capitalizar la inhibición vegetativa, espontánea, inesquivable y común que siempre se produce en toda suerte de consulta y de comicio, con independencia de la materia sometida a votación y del rango de las elecciones. Los comicios municipales del pasado domingo en Portugal, pese a que fueran presentados como lo que realmente eran (plebiscito sobré la política del partido que había sido vencedor poco menos que absoluto en las últimas elecciones generales), registraron la abultadísima abstención de la que informamos en las páginas correspondientes.

S e descalifica, apriorísticamente, por tanto, quien planta su bandera sobre la cota vacía de las inhibiciones; sobre la faz incolora, insípida y asexuada del porcentaje ocupado por la abstención. Un componente mínimo de militantes propios en el resultado final de la abstención no basta, ni con mucho, para alzarse con la titularidad de algo que es, rigurosa y seriamente, tierra de nadie.

Otra cosa, profundamente distinta, supone —como dato de conciencia y como cifra de planteamiento político— la opción del «no». Si moral y políticamente el «no» aparece legitimado y justificado por la cuota de compromiso y elección que aporta, sin embargo, consideradas las concretas circunstancias, la excepcional ocasión que a los españoles se nos ofrece, implicaría el «no» —en nuestra opinión— un grave error. Equivocación de mucho peso, suficiente y capaz de lastrar, de volverla imposible incluso, la salida del pueblo español al campo abierto de sus propias responsabilidades.

A estas alturas, desaparecido Franco, no queda al pueblo español alternativa que cupiera situar sobre el arbitrio de una personalidad. La doble excepcionali-dad representada por Franco no puede recrearse ni buscarse: España sale de una paz. no de una guerra; la soberanía nacional ya no gravita —ni tiene margen para hacerlo— sobre personalidad alguna. Debe descansar sobre las instituciones, como canales y expresión de la voluntad popular.

Decir «no» es caer en la tentación del paso atrás. Entfár en un callejón sin salida. Perder ua?3Tiempo en que podría perecer la economía nacional y enervar el riesgo de un golpe de Estado. Decir «no» significaría tanto como otorgar íl así», prácticamente, a un imposible. Perder una ocasión, que, acaso, nunca volvería a sernos dada"; al menos, al´coste, excepcionahnente mínimo, con qué. nos es ofrecida por el referéndum, Ua coste, un precio, que compendia y auna la lealtad para el pasado y la responsabilidad ante el futuro.

 

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