Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   De ayer a hoy     
 
 ABC.    13/07/1976.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

LoS presos políticos, tos presos ideológicos, tendrían que estar ya ^ en la calle. ¿No hubiera

satisfecho eso, más que nada, la esperanza democrática que nos han hecho concebir los

gobernantes? La amnistía se ha convertido en un mito innecesariamente. Creo que vamos

entrando en una situaciónlímite de la que no va a ser fácil salir. Lo que hace unos meses no

hubiera sido más que un expediente burocrático, nada patético, es hoy una bandera a la que se

acogen las instancias políticas más extremosas. ¿No es absurdo, y además un atentado contra

la prudencia, el haber dejado que la amnistía se convierta en un instrumento contra el Estado,

en vez de haberla hecho su instrumento? La minusvaloración de las presiones sociales hace

recaer la sospecha de presocial en quien las desoye reiteradamente, entendiendo ese

concepto como la incapacidad para asumir la espontaneidad comunal. La Idea de que la

amnistía será una gracia que ajustaremos acomodaticiamente a un cambio ya asegurado,

descubre el doble fondo de una moral política no desenganchada aún de la abstracción y del

autoritarismo. Sobre todo cuando no existe ni la más remota posibilidad de argumentar con los

agentes de Moscú para expilcar lo que pasa en la calle. La protesta social, al contrario de una

mancha de aceite, se hace más intensa cuanto más se expande. Ciento y pico mil personas

movidas por un mismo deseo expreso ya no se ven ni en los campos de fútbol. De otra parte,

los sanfermines han venido a convertirse en un al* tavoz internacional. Por ese camino vamos

a hacer famosa en castellano la palabra «amnistía», como hicimos !• de «pronunciamiento» en

otra época. Madrid, Sevilla, El Ferrol, Gijón, Lérida, Pamplona, Guadalajara, Bilbao... Et grito es

autorizado en un sitio, desautorizado en otro. Dentro de nada será el país entero e! que clame

por la misma cosa. Me parece que es interés de todos disolver e! mito por el sabio

procedimiento de realizarlo.

EL programa. Estamos esperando , el programa. Por su parte, el Gobierno sabe que tiene que

echar sobre el tapete una baza realmente conmovedora, por decirlo asi. Las lineas ambientales

tendrían que ser, da un lado, el reducir ostensiblemente las conexiones con el pasado, y, de

oleo, el no caer en la superstición del hecho positivo, en el pragmatismo exclusivo del aquí y

del ahora, porque eso ocultaría el pasado sin hacerlo desaparecer, y no crearía el futuro. Cómo

articular esa doble exigencia es cuestión de pulso y de sinceridad, y también de una

determinación sin condicionamientos excesivos. Lo que está funcionando en la sociedad no es

un estado de ánimo, es una conciencia. Y si alguna vez en nuestra historia las masas, victim a t

del abuso, impidieron lo mejor aun en contra de sus intereses, ahora ocurre lo contrario. Las

demoras ya no tienen justificación.—CANDIDO.

 

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