El "sí" favorece a los marxistas     
 
 El Alcázar.    14/12/1976.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EL "SI" FAVORECE A LOS MARXISTAS

NO lo decimos nosotros. Lo dice nuestro colega "Ya", a quien nadie acusará de "ultra". En su editorial del día 11 publica, bajo el titulo de "Si usted no vota", un editorial destinado a convencer a los ciudadanos de la conveniencia de votar. Reconoce que los que piden que se vote "no", son consecuentes, aunque los llame ca-tastrofistas. Nos figuramos que será porque "Ya" piensa que la postura de votar "no" viene determinada por la catástrofe que amenaza, como se siga con el desmantelamiento del Régimen que ha proporcionado al pueblo español esos cuarenta años de paz, progreso y convivencia, que tanta prisa hay en tirar por la borda.

"Ya", en cambio, llama inconsecuentes a los que propugnan la abstención en el referéndum, y los llama incosecuentes porque la ley que se pretende aprobar con el "sí", "A ELLOS DEBE INTERESARLES TANTO COMO AL QUE MAS". Hemos subrayado la frase porque la consideramos clave de este comentario. La razón es obvia: como a ningún grupo político puede interesarle más que lo que favorece sus fines, resulta evidente que, en creencia de "Ya", la nueva ley de reforma favorece a los grupos que propugnan la abstención, pues que dice que les interesa. ¿Y quienes son esos grupos? De una forma simplista (tan simplista como llamar "catastrofistas" a los que propugnan, el "no") podemos decir que los marxistes, en primer lugar el Partido Comunista, que es el que más esfuerzo pone en el empeño, hasta el punto de haber presentado "ilegalmente" en Madrid a su propio secretario general, el asesino de

Paracuellos de Jarama, aunque la aparición no parece entrañar excesivos riesgos.

En cualquier caso, lo importante es el fondo de la argumentación del editorial de "Ya": los marxistes que propugnan la abstención son inconsecuentes y deberían votar "sí", porque con la reforma propuesta salen ganando. Nosotros estamos totalmente de acuerdo con "Ya". En que la reforma favorece a los marxistes y en que deben votar sí, salvo que por razones estratégicas a más largo plazo, que podían afectar a altas instituciones, prefieran abstenerse.

En lo que no estamos, en lo que no podemos estar de acuerdo, es en que estas cosas no se le digan al pueblo, para que el pueblo, cumpliendo la consigna lanzada por el Gobierno, pueda estar bien informado antes de votar. A los ciudadanos hay que decirles que la ley sometida a referéndum favorece los esfuerzos de los marxistes para convertir España en una república marxista, federal y descristianizada. Y luego, que voten con arreglo a su conciencia.

 

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