Autor: Calvo Sotelo, Luis Emilio. 
   Calvo Sotelo no hubiera dicho sí a la reforma política  :   
 Su hijo rectifica la presunción avanzada por el señor Areilza para apoyar al Gobierno en el Referéndum. 
 El Alcázar.    14/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

CALVO SOTELO NO HUBIERA DICHO SI A LA REFORMA POLÍTICA

• Su hijo rectifica la presunción avanzada por el señor Areilza para apoyar al Gobierno en el Referéndum

• Televisión Española no leyó el texto aclaratorio enviado por Don Luis Emilio Calvo-Sotelo, evidenciando así una vez más su parcialidad

¿Don Luis Emilio Calvo-Sotelo Grondona nos ha remitido el escrito que envió a Televisión Española con el ruego de su lectura, a fin de que quienes escucharon a don José María de Areilza pudieran juzgar con plena objetividad sobre la equívoca utilización que del pensamiento de José Calvo Sotelo hizo el Conde de Motricp, en defensa de la reforma política pretendida a toda costa por el Gobierno Suárez. Pese a las continuadas protestas de democraticidad y libertad de expresión conque continuamente nos atosiga el ministro de Información y Turismo y, a sus órdenes, RTVE, la lícita y correctísima aclaración de don Luis Emilio Calvo-Sotelo fue censurada y tirada al cesto de los papeles. Estamos estrenando libertad democrática y ello se hace notar.

Los medios gubernamentales parecen cumplir con puntilloso rigor la vieja máxima democrática: "libertad para nosotros".

Con el fin de que de alguna menera se conozca la reivindicación que del pensamiento de su padre hace don Luis Emilio Calvo-Sotelo y con el fin de que nuestros lectores confirmen al pripio tiempo sus criterios sobre el comportamiento democrático de RTVE y del Gobierno, reproducimos seguidamente la nota que TVE no quiso leer:

"La intervención de D. José María de Areilza el pasado miércoles, a de diciembre, afirmando que, a su juicio, José Antonio Primo de Rivera, Maeztu y José Calvo-Sotelo hubiesen votado "sí" en el próximo "referendum", acerca de la cual ha recibido numerosas cartas y llamadas telefónicas, me determina a formular una brevísima aclaración, por estimar justas las sugerencias que, en este sentido, se me- hacen.

Lo hago, no como Vicepresidente de U. N. E. o patrono de la Fundación Franco, y menos aún con el propósito de aleccionar a los españoles o interferir un "referéndum" cuyo resultado me parece previsible, sino exclusivamente a título personal y para tranquilidad de mi conciencia.

Doy por descontado el respeto que las tres personalidades citadas merecen al Conde de Motricai e igualmente que su respuesta, por improvisada y espontánea, careciese del peso de la meditación. No obstante, y aún comprendiendo que se trata sólo de un punto de vista subjetivo, lícito y correcto, estimo peligroso y gratuito hacer conjeturas sobre cuál sería el criterio de personas desaparecidas, máxime si se las invoca en momentos críticos y con la obvia consecuencia —premeditada o no— de obtener indicios de rentabilidad política. En todo ^caso, la única forma de conocer por aproximación una decisión hipotética y concreta de quienes se han ido para siempre, es investigar su pensamiento y los presupuestos ideológicos de estas señeras figuras del humanismo español no avalan la afirmación del Conde de Motrico. Los tres fueron enemigos declarados del liberalismo, cuya puerta entreabre la reforma; es nítida la energía con que José Antonio fustigó la pluralidad de partidos, y José Calvo Sotelo llegó a afirmar: "Venimos al Congreso, no porque el sistema nos guste, sino para que no entren otros". Su defensa de un Estado fuerte e integrador, su repudio del racionalismo político, y el hastío que le causaba el juego parlamentario, están presentes en muchos de sus escritos y, de manera especial, en los discursos pronunciados entre febrero y junio de 1936. Es cierto que las circunstancias han cambiado, pero resulta más que dudosa la posibilidad de un giro capaz de contradecir de tal suerte su talante y su línea medular.

Dejemos, pues, tranquilos, a quienes por desventura ya no pueden hablar, aunque en su día lo hiciesen con harta claridad: el beneficio de la duda es ya, en este caso, libérrima concesión. Ojalá la presumible alternativa que salga de las urnas sea la que mejor acomode a España, preocupación absorbente de cuantos tratan de servirla con la entrega con que —bien lo sé— lo hace el Conde de Motrico, a quien desde aquí envío el testimonio de mi respeto.

Firmado: Luis Emilio CALVO-SOTELO´

 

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