Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   A medias     
 
 ABC.    03/09/1976.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

A MEDIAS

EL fondo del desasosiego que se nota en la calle arranca no tanto de que las cosas vayan despacio, como

de que van a medias. El Gobierno va medianamente hacia una media democracia en la que medio cree.

En el subconsciente oficial opera un sentimiento de pecado. Los ministros, por ejemplo, llevan una vida

heroica, y digo esto con loda seriedad. Llevan una vida heroica porque al hablar de reforma, al hablar de

cambio, presienten sin remedio que están hablando de transgresión. Hay una timidez final en sus actos

políticos, un temor supersticioso a poner la mano sobre lo Intocable. Es difícil para quienes fueron

«vividos» politicamente por el régimen, si cabe decirlo asi; para quienes hicieron gestión y valimiento de

aquella ortodoxia, o, en úllimo término, fueron su precipitado, el reconocer de modo claro y distinto la

nueva realidad. El régimen alzó su critica frente al capitalismo y 04 socialismo, las derechas y las

Izquierdas; contra la República, y, en su tiempo más firme, contra la Monarquía.

Tal ambigüedad, elevada a método, tuvo detrás un poder que no aceptaba condiciones, que se bastaba a si

mismo. Ahora lo inquietante es ver cómo se ensaya y se prepara un medio capitalismo y un medio

socialismo, un medio reformisme y un medio continuismo, El Gobierno impondrá unas restricciones

económicas a medias sin compensaciones sociales enteras. Temas medulares y nada ambiguos como la

libertad sindical, el despido libre, la fiscalidad progresiva, entre otros, quedan pospuestos justamente

porque son muy claros. El voluntarioso y apreciable pragmatismo del Gobierno no economizará ni un

sólo recuerdo del régimen. Está sujeto por las ligaduras invisibles y tenaces de su propia personalidad. El

es el régimen.

Con Franco teníamos una ambigüedad sólida. Ahora tenemos una ambigüedad gaseosa.

SAVONAROLA

El señor Girón se ha levantado en . una sobremesa dse Marbella como "* un Savonaroia, más o menos.

Yo respeto sus ideas y lamento la atrofia de su lenguaje. Al decir atrofia no quiero decir que le falten

palabras, sino que su comunicación es normalmente tan descomunal y rolunda, tan de milenario, tiempo

en el que no sé por qué me parece que abundaban los profetas sordos, que invalida cualquier pensamiento.

El señor Girón, que, según tengo entendido, es cordial y ameno, de suave trato, no sabe expresar en

público su interioridad. El régimen nunca fue muy cultivado en este punto, vivió una larga minoría de

edad en lo tocante a la expresión. Se explicaba mediante infinitivos —lo Intemporal, lo inmodulado—

Igual que los niños muy pequeños o que los extranjeros. Hablar para aniquilar, para fulminar los procesos

nacientes, con los que es legítimo no estar de acuerdo, desvanece toda posible razón, y ademas queda algo

cómico. — CANDIDO.

 

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