Hoy referéndum     
 
 Ya.    15/12/1976.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 1. 

36.140.616 españoles

22.872.586 podrán votar

13.268.030 no podrán votar por ser menores de veintiún años

41.669 mesas electorales

30.215 secciones electorales

25 millones de sobres enviados

15.000 presidentes

4.500 mesas electorales en Madrid capital

Jornada importante, decisiva, para el pueblo español. Por encima de cualquier consideración teórica, hemos llegado al punto desde el cual volver atrás resulta ya imposible. El resultado del referéndum que hoy sa celebra es de indudable trascendencia. Tenemos que ser contundentemente claros. Un resultado positivo hará posible la reforma, la evolución, la participación. A los que arguyen en contra del "sí" tenemos que decirles que, en efecto, puede que el texto de la ley deje insatisfechos a muchos ciudadanos, pero también que son esos mismos ciudadanos los que van a decidir cuál va a ser la Constitución por la que vamos a regirnos. A los que pregonan el "no" les diríamos que el pasado es imposible, que no hay añoranza que pueda cubrir el vacío y que negándose a aceptar la dinámica de la historia no hacen más que colaborar en la formación de las premisas revolucionarias que necesitan los amigos de la revolución. Y a los predicadores de la abstención, ¿qué les diriamos? No hay razones para la sinrazón; no hay argumentos contra la irracionalidad. Pero por si alguien considera que es más democrático no participar, a ese alguien tenemos que desengañarle. Los que siempre han defendido la teoría de la democracia y nunca han sabido ejercerla tratan ahora de negar al pueblo español su condición de demócrata y argumentan, penosamente, con una falta de libertad que los hechos contradicen. ¿Tendrá el pueblo español paciencia para soportar tamaño contrasentido o, por el contrario, hará uso de su derecho y de su deber en momentos de tanta trascendencia? La respuesta la tiene ese mismo pueblo. Y la respuesta tiene que ser contundente, nítida, sin claroscuros. Al margen de la voluntad de unos pocos, del signo que sean, es el pueblo español quien tiene que hablar. Hoy tiene la palabra y la urna.

 

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