Razones para votar "sí"     
 
 ABC.    15/12/1976.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

RAZONES PARA VOTAR "SI"

Contra la injustificable abstención y contra la improcedencia de un voto negativo hemos defendido, desde que se inició la campaña sobre el Referéndum, el «sí» rotundo en el voto.

Llegado el momento de la comparecencia ciudadana ante las urnas, debemos reafirmar nuestra decidida postura en apoyo de la votación afirmativa, repasando y recordando las razones políticas que aconsejan y respaldan la conveniencia nacional e histórica del «sí» en el Referéndum.

1/ Votar «si» es mantenerse en la línea más limpia de asentimiento al sistema democrático que preconiza la Monarquía, para la continuación de la convivencia nacional y para la mejor y más libre organización política del país.

En su primero, inicial, mensaje de la Corona ante las Cortes, afirmó Su Majestad Don Juan Carlos: «Quiero ser el Rey de todos los españoles.» Con estas palabras quedaban excluidas todas las parcialidades o discriminaciones de grupo a que conduce, inevitablemente, un sistema político que niegue la democracia.

Y expresamente, sin dejar resquicio alguno a dudas o interpretaciones, en ocasión de singular y solemne definición de la futura política española de cara a la opinión mundial, el Rey, dirigiéndose al Congreso de los Estados Unidos, dijo: «La Monarquía hará que bajo los principios de la democracia se mantengan en España la paz social y la estabilidad política, a la vez que se asegure el acceso ordenado al Poder, desde las distintas alternativas de Gobierno, según los deseos populares libremente expresados.»

No hay, por tanto, razón alguna y mucho menos para quienes actúen con sinceros sentimientos o creencias monárquicos, para vacilar en la votación. Hay que votar «sí» a la democracia sobre la que explícitamente, sin interferencia alguna, quiere y necesita asentarse la Monarquía.

2/ Votar «si» es contribuir a la consolidación del futuro político del país; futuro en el que deberemos vivir y convivir todos. Y es, al mismo tiempo, reconocer razonablemente que el inmediato pasado político, que puede merecer desde luego grandes reconocimientos y explicables lealtades, ni es repetible ni respondería ya, en ningún supuesto, a las exigencias cívicas y a las necesidades nacionales de los nuevos tiempos.

Hay que votar «sí» a la democracia para situar a España en la linea de los

países más libres y más prósperos del mundo occidental y de] ámbito europeo, a los que por historia, par civilización y por vocación pertenecemos. Ha llegado el momento en el que España debe dejar de ser «diferente».

Las críticas a la democracia, las condenaciones de este sistema y los recelos que se animan y aún se soliviantan contra él, pertenecen más a la teoría de las consignas y de los «slogans» que a la categoría de las ideas.

3/ Votar «sí» es apoyar la evolución política hecha desde la legalidad sin rupturas y sin luchas. Es afirmar que la configuración de la política española se hará, a partir de ahora, con la participación de todos, con el voto popular. Y no se hará por decisiones unilaterales o por principios personalistas que aparejan, forzosamente, exclusiones irremediables y cancelaciones de deseos o aspiraciones públicas con legitima representación social.

Hay que votar «sí» para que la reforma política se realice en la normalidad constitucional y para que queden refrendados los postulados esenciales de la soberanía popular y de las libertades inherentes a la personalidad humana. Hay que votar «sí» para afirmar nuestro derecho al voto.

4/ ¿Por dónde y cómo se continuaría la política española si una votación favorable al «no» cerrase, de momento, el país a la democracia? ¿En qué manos, si se le dice no al referéndum propuesto por el Gobierno, podría quedar la gobernación del país? ¿Qué tensiones, de todo tipo, políticas y sociales, deberían ser asimiladas y superadas en tal situación? Votar «sí» es contribuir a cerrar el camino a la peligrosísima confusión, al desconcertante e incalculable vacío político que podría abrir un resultado negativo en el referéndum después de aprobada la ley de Reforma Política ea las Cortes;

 

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