Autor: Cantarero del Castillo, Manuel. 
   La paradoja de la abstención     
 
 ABC.    15/12/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA PARADOJA DE LA ABSTENCIÓN

Por Manuel CANTARERO DEL CASTILLO

La denominada «oposición», y únicamente reconocida como tal por una «posición» absurda, no da una en el clavo. Se equivocó con lo de la «ruptura» y ahora vuelve a equivocarse con lo de la «abstención».

Denuncia al referéndum cor celebrarse en un marco en el que no se dan las formales libertades democráticas, cuando el referéndum es la única forma de que esas libertades puedan ser establecidas sin violencia formal del legado del Régimen de Franco. La abstención es comprensible en los miembros de esa denominada «oposición», pero es, en cambio, incomprensible que se la pidan al pueblo, porque si éste les atendiera no habría forma de que pudieran establecerse esas libertades ni a corto ni a medio plazo y al costo mínimo para el país. Todos estamos de acuerdo en que el referéndum no establece la democracia, pero sí en que crea las condiciones para ella. Y si es afirmativo, y mientras más ampliamente lo sea, mejor, pensamos nosotros.

La «oposición» convencional podía haber guardado esas energías exigenciates para el planteamiento de tos elecciones que es en la coyuntura en que otros estamos dispuestos a echar el resto Porque ahí sí que se jugará la autenticidad o inautenticidad da la democracia.

Menos mal que, una vez más, el pueblo, como he dicho tintas veces en los últimos años, va a funcionar positivamente a pesar de los políticos y de la política y va a acudir masivamente a las urnas. Y va a votar sí, yo creo que mayoritariamente, porque espera del referéndum más que la democracia, en" sentido estricto, lo que últimamente vengo denominando «una nueva seguridad».

Si la petición de abstención que hace la oposición al pueblo prosperase mayoritariamente, la misma se quedaría por Largo tiempo sin las libertades formales que ella, y otros que no estamos en ella pero que también somos oposición, venimos reclamando, y el advenimiento de la democracia habría de demorarse, con los consiguientes y graves perjuicios para todos y para España. Señores, por favor, un poco de consecuencia y de seriedad.— M. C. del C.

 

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