Autor: PERICLES. 
   Agresividad     
 
 Hoja del Lunes.    14/08/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Democracia General Bàsica____.

AGRESIVIDAD

Parece que entre los españoles está cundiendo la trágica idea de que lo contrario de una dictadura es una

inversión simétrica, como vista en un espejo, dé esa misma dictadura. El simple contravalor. Es decir, si

la dictadura, por un exceso de fuerza, de represión o de amenaza nos hacía mansos, obedientes y

resignados, la desaparición de la dictadura justificaría que fuésemos arrogantes, reñidores, intolerantes.

Como reacción psicológica, y hasta "física, es comprensible. Es una elasticidad. El muelle salta cuando

termina la compresión. Lógicamente, hay que esperar que vuelva a su posición normal para que sus

virtudes de elasticidad y respuesta no se conviertan en vicios.

Se está convirtiendo en vicio una respuesta a la compresión anterior. Es la agresividad. No hay mesura,

no hay proporcionalidad en la respuesta cuando algo nos concierne. Saltamos más allá de los límites.

No es, por ejemplo, lógico que un ministro—Martín Villa—responda a las alegaciones de un senador—

Bandrés—llamándole "mentiroso". No entremos ahora en quién tiene razón en lo que se discute: podía

tenerla uno y otro. De lo que se trata aquí, en esta columna, es de una cuestión de usos y costumbres, y

esos usos y costumbres se rompen cuando un ministro llama, a un senador "mentiroso". O viceversa. Es,

por una parte, un infantilismo, un dicho de colegial—que las mamas y los maestros reprendían, en los

tiempos en los que las mamas y los maestros reprendían, como falta de educación. Pero es, por otra parte,

una agresión. Que pueda fácilmente saltar a la calle en forma de costumbre. Ya las "pintadas" de los

muros son de una agresividad estallante. No lo son en otros países. En París, en plena revolución de mayo

de 1968, las "pintadas" merecieron libros y antologías, porque expresaban unas ideas y lo hacían con una

capacidad de síntesis extraordinaria. Las "pintadas" españolas contienen insultos, palabras soeces. Y

amenazas de muerte. Peticiones de paredón y de horca. Se sabe lo que es una amenaza de muerte, más

aún cuando se realiza con la lentitud y premeditación de un escrito que se va pintando durante la noche

por las calles de la ciudad; es el asesinato que uno no se atreve a realizar por evitar el riesgo, pero que

desea realizar; y que incita a otros a cometer. De la agresividad menor de la mirada hostil qne se cruzan

por la calle los desconocidos que se desagradan a la incitación al crimen, pasando por los insultos

públicos, hay unos cuantos pasos.

Pero esos pasos se recorren con demasiada facilidad cuando las situaciones son favorables.

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