Autor: Rubio, Francisco. 
   Las cifras del referéndum     
 
 Diario 16.    15/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Las cifras del referéndum

Francisco Rubio

Mañana supongo, a la vista de los resultados del referendum cada una de las partes enfrentadas en esta primera batalla de las urnas, intentará explicar los resultados desde su propia perspectiva, del modo que más favorable le resulte, de la manera más adecuada a sus propias preferencias. Yo también las tengo, naturalmente, pero sobre todo prefiero la verdad. Por eso mi proposito de hoy «* ofrecer simplemente al ciudadano lector, si´tengo lectores, algunos elementos qoe k ayuden a formar su propio juicio por encima de interpretaciones interesada».

En términos generales, la .abstención "motivada" en un referéndum puede significar tres cosas distintas: indiferencia ante la cuestión planteada, falta de criterio para optar entre el sí y el no, o rechazo de la cuestión misma y, por extensión, del poder que la propone. El elevadisimo índice de abstenciones en los referendos guijos (el porcentaje de abstenciones en los referendos celebrados entre 1945 y 1975 es del 50,82 por 100, de manera que, por término medio, más de la mitad del censo electoral no vota) puede servir de ejemplo para la primera situación; el referéndum de 13 de octubre de 1946, por el que se aprobó la Constitución de la IV República Francesa y en «1 qae K abstuvo el 32,8 por 100 del censo, como ejemplo de la segunda. Para la tercera que seria la nuestra, no hay ejemplos válidos en la Europa occidental y los que, en otros lugares, pueden aducirse, son más significativos de la mayor o menor eficacia de la coacción ejercida por el poder que de la resistencia que éste engendra. Lo malo es que, sea cualquiera el número de las abstenciones motivadas por cada una de estas razones, es imposible determinarlo.

A efectos meramente indicativos, cabe señalar que ia media total de abstenciones en todos tos referendos llevados a cabo en Europa occidental desde la segunda guerra mundial hasta el día de hoy es del 25,7 por 100. Si se eliminan los que tenían por objeto la determinación de la forma de Gobierno, es decir, la opción entre Monarquía y República (Italia, el 2-6-1946, y Bélgica, el 12-3-1950) que son, muy evidentemente, los que más han apasionado a los electorados respectivos ( e 1 porcentaje de abstenciones fue del 6,1 par 1» «i Italia y del 8,7 en Bélgica), esta media se eleva al 31 por 100. Para los referendos constituyentes, esto es, para aquellos que tienen por objeto la aprobación de una Constitución nueva o la modificación de ia existente, la media es, para el mismo periodo, del 27 por 100. Consecuencia de todo ello es que la totalidad de las decisiones referendarias europeas, y en particular de las constituyentes, han sido adoptadas por mayorías que en ningún caso representaban la mayoría absoluta del electorado.

Todos estos cálculos y todos los demás que pudieran hacerse exigen, claro está, que sea posible conocer con precisión el numero de abstenciones y como requisito previo e indispensable para ello que exista, y sea conocido el censo electoral. Si no se sabe cuántos son los posibles «•lectores, mai pueae saoerse el número de quienes, pudierido votar, se abstuvieron. Y, sin embargo, a peces, este censo no existe o no se conoce. Es cosa que pasa; que, por ejem-pk>, pasa aquí y ahora. A mi me hace gracia (supongo que al Gobierno también, .y con peor intención) la sospecha, frecuentemente expresada por la oposición, de que, dada la falta.de libertades, tal rez no sea posible conocer nunca con exactitud los resultados de! referéndum. Pueden ahorrarse la sospecha; es una certídumbre. por increíble que parezca, nadie, hasta el momento de escribir este artículo, nos ha dado la cifra de electores, ni, lo que es aún más Increíble, nadie las ha pedido. Y, desde luego, estas cifras no son las de las "listas electorales".

 

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