Vota, pueblo     
 
 Diario 16.    16/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

Vota, pueblo

El españolito medio tiene unes ganas de votar que no se las salta un gitano. Esto parecía claro, y ayer se demostró. Ese españolito de Machado que ya ha dejado su vagón de tercera consiguió quitarse el yugo sin que ninguna de las dos Españas le helara el corazón. Psicológicamente hablando, ayer era todo posible menos no votar. Y muchos abstencionistas debieron quedar rabiando en BU casa por no probar el sabor de la urna, que sigue conservando el erótico atractivo de su eterna juventud.

Fue la urna, el deseo de votar, quien ganó. Y es una pena no poder saber qué hubiera pasado si las condiciones de la votación no hubieran estado presionadas por el ansia colectiva del voto, potenciada hasta el paroxismo por los medios de propaganda oficiales. En estas circunstancias el número de la abstención ha sido cas! heroico, porque ha sido contra natura. Es una pena no poder saber todavía cómo es exactamente este país que, indudablemente, se ha pronunciado exclusivamente contra el pasado, contra lo que no quiere. El franquismo ha quedado hecho pedazos como esa urna que estalló bajo el bastón de un ciudadano que no podía votar porque no estaba incluido en el censo: "Si no voto yo, no vota nadie", dijo.

Ningún franquista recalcitrante, si es que queda alguno, podrá argumentar contra la campaña de propaganda y de persuasión. Esos fueron los procedimientos que utilizó la dictadura para cohibir al pueblo.

Y ahora queda claro, que estos mismos procedimientos pueden utilizarse para acabar con la dictadura y liberar al pueblo. La lección ha sido bien aprendida por los epígonos del Caudillo. Es evidente que es tan fácil conducir un rebaño hacia el redil como hacia el precipicio. Lo difícil es convertir un rebaño en una sociedad de hombres libres. Eso es otro cantar distinto del "Vota, pueblo". A ver cuando empezamos a corearlo.

 

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