Y ahora, ¿qué?     
 
 Diario 16.    16/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Y ahora, ¿qué?

Cumplido el trámite del referéndum y a pesar de la inquietud por el todavía, no resuelto secuestro de Oriol, la vida política española entra en una nueva etapa que ha de ser fundamental para la construcción de la democracia en este país. Los problemas que han de ser afrontados son muchos, pero conviene señalar como más urgentes los que siguen:

1. Establecimiento y garantía de las libertades públicas. El referéndum, que viene a ser como una "proclamación de la democracia", da al Gobierno autoridad suficiente para evitar las ambigüedades en que hasta añora se na debatido, al tener que aplicar una legislación autoritaria y tolerar unas actividades ilegales, según esas disposiciones, pero normales en cualquier situación democrática. El Gobierno puede ahora arrinconar sin más todas las normas represivas y restrictivas del franquismo por incompatibles con

el nuevo Régimen aprobado por voto popular.

2. Iniciar las negociaciones con la oposición democrática, coa la que a partir de ahora no se puede jugar coa la táctica del hecho consumado. Todos los puntos que aquí se señalan deben ser objeto de diálogo con los partidos a los que debe asociarse a la operación de la transición como participantes a parte entera y de pleno derecho. Hasta el momento de las elecciones no habrá propiamente una oposición.

3. Promulgar una ley electoral negociada que deje reducida al mínimo las posibilidades de desigualdades de representación o de injusticia electoral que pueden introducir en la preporcíonalidad los "dispositivos correctores" y el mismo "mimerus clausus" de diputados.

4. Fijar las bases de un compromiso constitucional para evitar que la discusión sobre la futura Constitución se prolongue innecesariamente o sea ocasión de eafreníarnientos insolubles. Esto supondría tanto el acuerdo sobre un esquema mínimo constitucional como el establecimiento de un plazo para redacción de la Constitución. El compromiso constitucional significaría que las próximas Cortes quedarían, de hecho, convertidas en Cortes Constituyentes.

5. Establecimiento de un plan económico de urgencia con participación de todos tos partidos y sindicatos libres para remediar la grave situación económica. Las medidas de austeridad, que lógicamente deben incluirse en ese plan, sólo serán viables si hay acuerdo entre todos los participantes en el proceso productivo.

6. Llevar a cabo las reformas administrativas necesarias para desmantelar el aparato de la dictadura y adaptar la Administración a la nueva situación democrática. Eso supone la supresión de la Secretaría General del Movimiento, del Ministerio de Información y Turismo y del puesto de ministro de Relaciones Sindicales. Paralelamente exige la creación de algún Departamento nuevo, como un Ministerio de Cultura.

7. Abordar la cuestión de las autonomías regionales, estableciendo ya las condiciones para el debate que ha de culminar en la normativa constitucional sobre el tema.

8. Establecimiento de la unidad de jurisdicciones con la consiguiente supresión de los tribunales especiales, como el TOP, y limitación de la jurisdicción militar a un ámbito natural.

La realización de estas medidas permitirá que se llegue a las elecciones generales de la primavera en un ambiente cuasidemocrático. Se evitará así lo ocurrido con la campaña del referéndum en ¡a que, en nombre de una democracia proclamada • orno objetivo, se han limitado arbitrariamente las libertades efe las personas y de los grupos.

 

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