El complejo de derecha     
 
 Informaciones.    01/02/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INFORMACIONES

El complejo de derecha

QUIZA uno de los fenómenos políticos más curiosos y paradójicos del original proceso democrático que

estamos viviendo consista en la aparición y desarrollo de un absurdo complejo político. Aquí y ahora,

nadie desea ser calificado como de derechas y vemos proliferar una amplia combinación de disfraces

semánticos para adornar lo que sociológica, política e históricamente es una posición de derechas.

Podría entenderse, en absoluto justificarse, si el tránsito hacia la democracia hubiese sido presidido del

clásico modelo ruptnrista. En nuestro país, hasta hace muy poco, hemos asistido a una confrontación

dialéctica de las tesis reformistas, propugnadas por la derecha, y las tesis rupturistas, presentadas como

inevitables por la izquierda, con el resultado político conocido a favor del primer bloque sociopolitico.

Hasta el momento no existe ningún otro ejemplo histórico en que la derecha haya sabido encauzar, dirigir

un proceso democrático y consolidar su victoria política posteriormente a través de las urnas. Lo que

califica a nuestra derecha como una de las más diestras habidas y por haber.

Sin embargo, los hombres de derecha arrastran el complejo político de ser de derechas, intentando

renunciar o disfrazar su propia identidad o naturaleza sociológica. Nunca como hoy habíamos

presenciado el espectáculo de unos vencedores que temen presentarse como son realmente. Así el

calificativo de derechas es utilizado peyorativamente, o como arma arrojadiza, por unos hombres de

derecha contra otros hombres de derecha. De este modo, quienes vencieron a la izquierda, tras su triunfo

Intentan semánticamente correrse hacia la izquierda.

No hace falta decir que importa, y muy mucho, que la derecha supere este absurdo complejo. No sólo por

una razón de justicia histórica, sino, fundamentalmente, por una elemental razón política. El abandono de

esta etiqueta, y su depreciación calumniosa, puede suponer que sectores extremistas se la apropien,

aumentando esta ceremonia de la confusión. Ello sería tan grave como si la izquierda padeciera un

complejo análogo, abandonando su etiqueta a los grupos extremistas. Creemos que en nuestro país, como

en cualquier otro europeo, es necesaria una derecha y una izquierda sin complejos.

 

< Volver