Autor: García Escudero, José María (NEMO). 
   La oposición se lavó las manos     
 
 Ya.    23/12/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 16. 

LA OPOSICIÓN SE LAVO LAS MANOS

No dijo si ni dijo no; se lavó las manos. Antes del referéndum la califiqué como irresponsable; después ae ha visfo que ha sido una, torpeza, la abstención no ha conmovido en lo más mínimo el resultado del referéndum, pero el resultado del referéndum se ha vuelto contra la oposición. Y aunque se le tienda la mano para que recupere el equilibrio, los planteamientos no pueden ser los mismos que antes del 15 dg diciembre. A razonarlo dedico este comentario,

EL referéndum de 1976 ha sido el desquite de la filtración del referéndum de 1966; la victoria de la gran mayoría de españoles que han deseado el cambio pacífico, que en 1966 creyeron tocar y ahora están a punto de ver realizado.

Sé que este enfoque es desusado; lo corriente es enfrentar las dos fechas citadas, caracterizando la primera como la torpe maniobra para la petrificación de un régimen. Pero basta comparar los porcentajes de ahora con los de hace diez años para comprender que, por encima de anécdotas y oficiosidades innecesarias, aquello no pudo ser la colosal manipulación que se pretende. Tampoco los que votaron quisieron petrificar nada. Votaron a Franco, como ahora han votado al Rey; pero, simultáneamente, votaron el cambio. Y hasta hay la analogía de la televisión como fulminante de última hora, con las palabras de Franco, en un caso, y las del presidente Suárez, en el otro. Las diferencias entre fecha y fecha están en los objetivos del cambio, que en la primera fueron mucho más modestos por obvias razones, y en la fuerza de los obstáculos, que en 1966 era, naturalmente, mucho mayor: tanto, que a los tres años acabaron con el intento aquel.

LA QUINTA APERTURA

EL referéndum de 1966 habla sido la culminación de las que en algún libro he llamado las" cuatro aperturas: cuatro intentos, progresivamente más amplios y prolongados, como las ondas concéntricas que produce la piedra que se arroja a un lago, pero coincidentes en dos aspiraciones: pasar del personalismo a la instituciona-lización e integrar a la otra España, cruentamente ampu tada por la guerra civil.

La quinta apertura es ésta: la que Inició el discurso de Arlas en febrero de 1974 y, con altibajos, detenciones y aceleraciones, y sobre todo con el acontecimiento decisivo que fue la muerte de Franco, ha Ido ampliando sus objetivos (de apertura a reforma, de reforma a cambio, de cambio a o u a a i ruptura) y venciendo obstáculos. Pero cuando repaso mis notas de director general correspondientes a la apertura anterior, y recuerdo cómo tuve que desenvolverme entre la Intransigencia de la extrema derecha y la falta de colaboración de la izquierda, y abro los periódicos de hoy y me encuentro con la versión amplificada y trascendentalizada de a q u e 11 a modesta experiencia mía de ayer, me salta a la vista la analogía entre las dos situaciones como fases del mismo proceso evolutivo y racional que se viene desarrollando trabajosamente entre el Irracionalísimo catastrofista de los extremos.

Presentar asi la operación Suárez contrasta con el tópico de un franquismo monolíticamente cerrado y de

un Jordán puriflcador después; pero yo no tengo la culpa de que la

José María GARCÍA ESCUDERO

La oposición se lavó los monos

(Viene de la pág. anterior)

realidad sea continuista más que rupturista. Y realidad es que la reforma política, hasta «ste momento, la

está haciendo un Gobierno de hombres procedentes del régimen anterior, y el primero, su presidente; la han aprobado las Cortes del régimen anterior, y la ha refrendado una mayoría electoral, que\ sM pesar de las variaciones de\lá última década, no «s sustancialmente diferente de la de 1966, ni sociológicamente ni en sus últimas motivaciones. El mérito de la operación «Jebe por eso recaer en quienes lachan realizado, no en quienes no han hecho más que ponerle obstáculos y tender luego la mano para recibir los beneficios, «1 mérito y la caracterización, también. .

EL NO DE LA OPOSICIÓN

QUE el presidente Suárez quiso asociar a la izquierda en esa operación se desprende de las características de la crisis que le puso en el Poder. En sustitución de la reforma meticulosamente programada desde el Gobierno, el programa. Suárez era lo que se llamó la ruptura desde la legalidad, es decir, la máxima aproximación posible a la tesis constituyente, pero dejando fuera de discusión la Monarquía y al propio Gobierno, que, sin embargo, pasaba a presentarse como mero gestor de la transición. No sólo se facilitaba asi la incorporación de la cposición, sino que, en cierto modo, se la hacía Imprescindible, pues si el proyecto Arias había encontrado resistencias «n los medios oficiales, ¡qué no pasarla con éste!

La colaboración de la oposición habría cambiado la natu raleza del proceso, acentuando u carácter rupturista y constituyente. Pero ni la oposición estrechó la mano que se le tendía ni tsu colaboración ha resultado Imprescindible, puesto que, sin contar con ella, el referéndum ha salido adelante, demostrando de paso, retroactivamente, que la misma reforma Arias habría sido viable, puesto que la sucesiva, mucho más audaz, ha pasado los filtros oficiales y no ha tenido más asistencias extraoficiales; sólo una difusa tolerancia de la oposición, que a la hora de la verdad no ha resultado operante.

Nada sería tan explicable como una reacción triunfalista del Gobierna. Que éste no va a ceder a la tentación y persistirá en su ofrecimiento a la oposición lo demuestran las palabras de su presidente, presentando la jornada del dia 15 como una victoria de todos. La fuerza de la oposición es que continúa siendo necesaria para un proyecto constituyente que Se monta sobre dos polos, y uno es ella. Su debilidad está, naturalmente, en el fortalecimiento actual del Gobierno, que, incluso, podría, llegado el caso, dar por sí solo los próximos pasos, con graves Inconvenientes, desde luego, pero no con trabas Insuperables. Y ahí se funda la esperanza de que la oposición renuncie a su trlunfalismo anterior, que la ha hecho presentarse como si tuviera tras ella a todo el país, y al maximalísmo, que la llevó a negar al Gobierno hasta la modesta condición de gestor con que se presentaba, y adopte un´ tono más propicio al diálogo que el de la perorata retórica, que no es ya el tono que entiende el país. Si la oposición, como era razonable, hubiese recomendado el sí al referéndum, sus votos se hubieran confundido con ei resto de ios votos afirmativos, su fuerza real habría seguido siendo una incógnita y habría podido seguir apoyándose en presunciones, jactancias e imaginaciones; pero ahora tiene que Jugar con las cartas que su torpeza misma ha descubierto.

Verdad que alguna parte de la oposición no se opuso al referéndum, pero tampoco lo apoyó enérgicamente ni fue la parte más significativa, y si «e puede suponer que bastantes elementos de la base, más perspicaces que sus dirigentes, han votado si, esto sólo confirma la sospecha sobre la falta de talla de unos líderes que «al hacen posible que aus mismos seguidores tengan que acogerse a las banderas del adversario.

LO QUE OCURRIÓ HACE UN SIGLO

EL experimento actual tiene un antecedente, que es casi un lugar común recordar, en el de Cánovas. Con la particularidad de que la operación de ahora se hace en circunstancias incomparablemente más difíciles y el protagonista no es una minoría política, sino el país entero. Cánovas triunfó cuando entraron en el sistema .los que habían empezado Increpándole como dictador. No parece difícil el éxito de la operación actual con las masas, que, por encima de sus diferencias ideológicas, coinciden en la sensata fórmula del cambio sin traumas, comd acaban de demostrar. Más difícil será respecto de ´unos líderes que todavía no están a la altura de sus responsabilidades, quizá porque aún no han acreditado sentido previo de las realidades y sólo nos cabe confiar en que la fuerza de loa hechos se lo dé.

El hecho del 15 de diciembre es de tal magnitud que difícilmente podrán dejar de reflexionar sobre él, pop mucho que, cara a su clientela, pretendan minimizarlo y hasta tergiversarlo por no hablar de Interpretaciones que, cuando menos, hay que calificar de pintorescas. Más peligrosas son las interpretaciones algodonosas, como si aquí no hubiera pasado nada: el simple "trámite procesal" del que se habló. Y eso habría debido ser únicamente, pero la torpeza de la oposición lo´ transformó en otra cosa.

Por todo ello me ha parecido op*ortuno exponer descarnadamente la situación. Durante un año la oposición ha sido contemplada, mimada, halagada, adulada; un afio se ha pasado el país pendiente de ella, y en la misma medida en que ha producido expectación, ha decepcionado. Si lia de servir de algo—y a todos nos Importa que sirva de mucho—, es hora de que empecemos a decirle verdades. En beneficio euyo también, naturalmente. José María GARCÍA ESCUDERO

 

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