Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Todo con alfileres     
 
 Informaciones.    28/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

TODO CON ALFILERES

Por Abel HERNÁNDEZ

LOS pactos de la Moncloa, cuando el Gobierno vuelve a convocar esta misma tarde a empresarios y

trabajadores, están cogidos con alfileres. El decreto-ley sobre salarios ha bastado para poner todo en

entredicho. La clase política está volviendo a desencantar al pueblo. El borrador constitucional ha

defraudado a casi todos. La respetuosa clarificación episcopal se ha tomado como una interferencia.

Cunde otra vez la sensación de que la democracia española está cogida con alfileres, o, como dice Acoca

en el «Washington Post», es un «castillo de naipes».

Ni la derecha ni la izquierda están dando muestras de cordura. A medida que se barruntan elecciones —

sindicales y municipales—, retornan los políticos a sus luchas partidistas y se olvidan del Interés nacional.

Las declaraciones irresponsables de las principales figuras están, de nuevo, a la orden del día. El pueblo

cada vez se aparta más de las inquietudes de los cenáculos madrileños. Estos meses de democracia

provisional no han conseguido reconciliar a la calle con la clase política.

Los dos principales partidos no acaban de encontrar su quicio (el mapa político está también cogido con

alfileres) y están dando el espectáculo. La U.C.D. no logra vencer las resistencias internas a la

unificación. Según nuestras fuentes, el presidente Suárez está perdiendo la paciencia y dispuesto a tomar

la calle del medio. «El que no esté a gusto, que se vaya; pero sin cometer fraude, es decir, sin intentar

jugar a otro frente en el Congreso, porque los electores votaron U.C.D.», nos ha dicho uno de los más

destacados responsables del partido gubernamental. Mientras tanto el Partido Socialista Obrero Español

aparece (cada día más) como un partido con irreprimibles y juveniles deseos de gobernar ya sin esperar a

que el pueblo otorgue la mayoría a lus socialistas No se resigna a ser la leal oposición, como ocurre en las

democracias occidentales, y esperar pacientemente su turno. Sus maniobras para dividir el centro son más

que tanteos.

Todo es explicable. Los hábitos democráticos no se improvisan. Llevamos medio siglo machacando a la

democracia. Lo portentoso sería que en unos meses se alcanzara aquí la madurez política. Lo que pasa es

que, si todas no hacemos un esfuerzo supremo, la democracia provisional se nos puede morir entre las

manos.

Si resiste y no la ahogamos entre todos, si el rayo de la criüis económica no la destruye, si vuelve la

cordura a la clase política y cada uno se decide a jugar el papel que le corresponde, es más que probable

que las actuales Cortes se disuelvan una vez aprobada la Constitución y las leyes que de ella se derivan.

Entonces saldremos de la provisionalldad. Estas elecciones generales decisivas serán, según medios

responsables, en un plazo de año y medio. Hasta entonces, todo está con alfileres.

 

< Volver