Un kilo de referéndum     
 
 Diario 16.    27/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Un kilo de referéndum

Durante la época dorada del franquismo, televisión no necesitó relaciones públicas. ¿Para qué? La voz de su amo a todas partes llega y no hay rincón de la hacienda que no cumpla su voluntad. Pero ahora las cosas son ya diferentes. El español está arrojando sus mordazas al estercolero, y ya no se resigna a oír la voz de mando desde cualquier medio de opinión. Sin embargo, en televisión, como si el tiempo se hubiera estancado en algún magnetoscopio, perduran todavía los viejos contenidos. Algo ha cambiado el panorama, pero tan tímidamente, que la diferencia entre lo que se ve en la pantalla y lo que se lee en los diarios es tan considerable que el españolito vacila sin acabar de .creer que se refieren a un mismo país.

Pero más sorprendente es que no hayan cambiado tampoco los ´procedimientos. Ahora que las relaciones públicas están encaramadas en lo más alto de la antena de Prado del Rey, se hubiera podido esperar un cambio de trato del cliente y del espectador. No es así. Y televisión, ejerciendo un caduco despotismo, aún sin ilustrar, decidió subir sin diálogo ni negociación las tarifas publicitarias a los anunciantes. Un spot de veinte segundos de duración ha pasado a costar de 590.000 pesetas a 710.000. Los anunciantes han iniciado una escalada de negociaciones para detener la subida, pero no consiguen alcanzar lo alto de la antena. Si no se llega a un acuerdo antes del 1 de enero, es posible que el espectador gane algo insólito: una programación sin anuncios.

Pero lo más lamentable es que el boicot de los anunciantes no va a contribuir a disminuir la publicidad de televisión. Parece que durante el referéndum le han tomado gusto a la cosa, y se tiene el propósito secreto de inundar al país con publicidad política. Pero sin renovar las formas, a la vieja usanza, como en la pasada época dictatorial. Y los publicitarios, que son precavidos y han padecido los excesos del referéndum, no quieren que se les confunda y solicitan además que se delimiten de una vez y. claramente las normas de la publicidad comercial y de la publicidad política, Por lo visto durante el referéndum ha habido más de un lío. Y todavía hay ciudadanos que van a comprar en las tiendas un kilo de referéndum.

 

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