Autor: Maverick, Ángel. 
   Regiones ricas y regiones pobres     
 
 Madrid.    14/03/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

REGIONES RICAS Y REGIONES POBRES

Por ÁNGEL MAVERICK

Se ha dicho que no existe desarrollo económico sin tensiones, sin contrastes. En el despegue económico despunta siempre una región, una clase, una mentalidad que se enfrentan a una mayoría apática. Hay por eso en las naciones que se desarrollan regiones ricas y regiones pobres.

Pero llega un momento en que una diferencia excesiva entre las zonas afluentes y las atrasadas provoca lo contrario, un retraimiento general, un desencanto que inhibe un ulterior desarrollo. Tanto es así que incluso uno de los indicadores de subdesarrollo para un país es precisamente que contenga un abanico de niveles regionales de desarrollo excesivamente amplio. Hace algún tiempo, un catalán ilustre, don Francisco Cambó, vio el problema con especial lucidez:

"Es la convicción que tengo de que en un país no pueden existir oasis; que en un Estado pobre no puede haber regiones ricas; que una región no puede tener libertad si el resto del país sufre la tiranía de una oligarquía imperante, y que si con toda su fuerza y vitalidad una región obtiene un grado de progreso y no lo comparte con las demás sólo lo disfruta a precario, porque en definitiva lo ha de perder."

Análisis de la realidad

¿Hay alguna manera, de determinar si en España las regiones ricas lo son cada vez más o bien comparten su riqueza con las demás? Con todos sus defectos, el análisis de la renta •por habitante en las distintas regiones puede ser un buen instrumento.

Evidentemente en términos absolutos, puesto que las regiones ricas contienen cada año una parte mayor de la población, ocurre también que concentran una mayor proporción de la renta total. Ahora bien, por término medio, la distancia que separa a la renta por habitante en las regiones ricas y en las regiones pobres, ¿es grande o pequeña, aumenta o disminuye?

Parece que en relación con otros países europeos las dis. paridades de renta que separan a los habitantes de las regiones ricas y pobres en España son más bien altas. Ahora bien, si las comparamos con las que se observan en países como Yugoslavia, Grecia o Portugal, evidentemente las nuestras no son muy extremosas e incluso son muy semejantes a las que se observan en Italia. Es la comparación con este último país la que puede arrojarnos alguna luz sobre este importante y debatido tema.

Comparación con Italia

Tanto en Italia como en España, si consideramos 20 regiones en cada país, la renta por habitante de la más adelantada ee aproximadamente el triple de la más atrasada. El que esta distancia pueda valorarse de excesiva depende de la medida de cada uno. Para los "standars" de un país industrial parece un poco alta.

Lo importante es ver si con el tiempo se va a conseguir reducirla.

Tanto en Italia como en España la década de 1950-60 es testigo de un enorme desarrollo económico para el conjunto nacional, pero en ninguno de los dos países se puede afirmar que las diferencias regionales se acorten significativamente. Los planes de acción regional no parece que hayan producido frutos demasiado sorprendentes en el sentido de eliminar el carácter "dualista" de sus estructuras económicas.

Los italianos habían previsto que la renta "per capita" en el Sur equivaldría en 1964 a un 75 por 100 de la del Norte. Pero en ese año realmente no ascendía en el Sur más que al 52 por 100 de la del Norte.

No obstante, tanto en Italia como en España hay síntomas en los últimos años de que se está produciendo una cierta redistribución de la renta regional. En España el fenómeno se debe fundamentalmente a la emigración: de las provincias más pobres emigran muchas personas que en realidad se encuentran paradas o subempleadas y, por tanto, la misma producción se logra con menos personas; es decir, la renta media de éstas se eleva. Como es notorio, este sistema no puede calificarse de muy recomendable ni de muy duradero. Es puramente coyuntural y debe tomarse como un sucedáneo de una política regional más enérgica.

Distribución de la renta

Lo que st parece más estructurado en ambos países es que el proceso de redistribución de la renta regional se logra no por elevación de la renta en las regiones más pobres, sino por detenimiento de las más ricas y en todo caso aumento relativo en las de renta media, normalmente cercanas a los grandes centros industriales. Este es el caso, por ejemplo, de la elevación relativamente más rápida de la renta en Baleares, Navarra, Castilla y provincias catalanas (excepto Barcelona). En Italia, el mismo proceso se repita en las regiones centrales, singularmente Toscana y Lacio.

Dentro de las regiones tradiclonalmente más atrasadas en España, sólo cabe esperar un rápido avance en los próximos años en Andalucía occidental. Si no ocurren cambios inesperados (e inesperables), la situación de la mayoría de las regiones interiores situadas en el Sur-Oeste de la línea teórica que une Castropol y Cartagena tenderá a empeorar. El único y moderado consuelo que cabe es el hecho de que cada vez vivirán en esas regiones un menor número de españolea.

 

< Volver