Autor: Maverick, Ángel. 
   Perplejidades ante la política regional del crédito oficial     
 
 Madrid.    07/03/1969.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Perplejidades ante la política regional del crédito oficial

Por ANGEL MAVERICK

Cuando el ciudadano medio, curioso v no especializado, se asoma a las intrincadas cifras del crédito concedido por los Bancos oficiales, su curiosidad se transforma en perplejidad. Intentar resumir en qué consiste esa perplejidad por si fuentes más autorizadas lograsen despejar tantas dudas e inqiuetudes.

Los Bancos oficiales repartieron la lustrosa cantidad de 52.000 millones de pesetas en 1967 (1). Se supone que este montante debe estar orientado a impulsar las regiones más atrasadas o por lo menos aquellas en que existe un polo de desarrollo, pero la realidad parece contradecir este ingenuo postulado.

Me explico. De la cantidad total, nada menos que un 3? por 100 se invirtió en Madrid y País Vasco, y, en cambio, sólo un 12 por 100 correspondió a Andalucía y un 4 por 100 a Galicia. No parece deducirse con ello que se esté redistribuyendo nada.

Si repartimos el crédito concedido a cada región por los habitantes de la misma, obtenemos un amplio espectro que va desde 8.388 pesetas por habitante en Navarra y 4.432 pesetas en el .País, Vasco, a sólo 467 pesetas en Andalucía oriental, 623 en Extremadura y 188 pesetas en Galicia interior.

DOS HIPÓTESIS

Se podría pensar que realmente el postulado inicial no es correcto. No hay por qué pedir que la Banca oficial redistribuya nada, sino que lo que debe de hacer es impulsar las zonas ya industrializadas para que el peso cada vez mayor de éstas en la economía nacional influya eficazmente en la renta total del país.

Técnicamente esta otra hipótesis puede ser incuertionabie, aunque cabe siempre la sospecha de que el argumento parecería más válido para la Banca privada (que a fin de cuentas busca el beneficio inmediato para sus accionistas) que para la Banca oficial. Si esta última se comporta con una política tan "economicista", ¿valdría la pena realmente nacionalizar 1 Banca sin rl-terar otras instituciones?

Pero, en fin, para seguir moviéndonos en el terreno de los hechos y no de las especulaciones, podemos aceptar provisionalmente, comí, hipótesis de trabajo, que puede ser una política más eficaz el que el crédito oficial se dirija a impulsar las regiones ya industrializadas. Pero inmediatamente nos resulta inexplicable otro hecho: el que Barcelona cuente con una disponibilidad de crédito más bien baja en relación con otras regiones industriales. En 1967 los barceloneses sólo recibieron 1.173 pesetas de crédito oficia] por término medio frente a 4.240 de los madrileños y 4.432 de los vascos.

Una posible explicación de esta aparente discriminación es que el tipo de in. dustria que se ha intentado favorecer (naval, siderúrgica, etc.1 no es la que predomina en Barcelona. Pero el discutir ahora la racionalidad de la ayuda a uno u otro ramo industrial nos llevaría muy lejos.

CRÉDITO AGRÍCOLA

Lo que sí es claro es que este criterio del ramo industrial no debe influir en la distribución de los créditos concedidos por el Banco de Crédito Agrícola. Es decir, hay que presuponer que este Banco debe favorecer a las regiones más agrícolas y dentro de éstas a las más atrasadas. Pues bien; los datos nos conducen de nuevo a una fuerte perplejidad. Tomando las cifras de crédito para 1967 y la población activa agrícola para 1965 (últimos datos disponibk,). observamos estas extrañas anomalías:

1. La región que más dinero recibe por campesino, es Madrid (10.464 pesetas), seguida de Barcelona (8.274 pesetas).

2. Las regiones agrícolas más ricas (País Valenciano, Aragón, Navarra) o aquellas en que predomina el latifundio (Andalucía occidental, Extrem adura, Castilla la Nueva y Murcia) se encuentran por encima de la media en cuanto a crédito recibido por campesino.

3. Las regiones menos atendidas por el Banco de Crédito Agrícola son precisamente las más agrícolas y en las que predomina el latifundio; es decir, aquéllas en que hay que presumir una fuerte descapitalización del campo: León sólo recibe 768 pesetas por campesino, 596 pesetas Asturias y 294 pesetas Galicia.

Puede que haya que aceptar también la hipótesis de que el crédito oficial en !:i Agricultura tiene t¡ ic dirigirse cori preferencia a las zonas en que predominan las grandes explotaciones agrícolas más densamente capitalizadas. Pero en ese caso el ciudadano medio, curioso y no especializado, no sabe a qué carta quedarse cuando le hablan de la "redención del agro", la "reforma de estructuras" y demás expresiones de ese lenguaje jeroglífico tari difícil de entender excepto por algunos iniciados.

(I) Instituto de Crédito a Medio y Largo Plazo. Memoria 196^ (Madrid, 1968).

 

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