Autor: Laín Entralgo, Pedro. 
   Portugués, gallego, catalán     
 
 Gaceta Ilustrada.    16/09/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

Portugués, gallego, catalán

Una disposición reciente ha declarado al portugués lengua de estudio optativo entre las que deben aprenderse en el curso de la Enseñanza General Básica. Con sólo la inteligencia antes de conocer Portugal, también con el corazón después de haberla conocido, siempre he pensado que los españoles solemos vivir demasiado apartados de nuestros vecinos y hermanos de Occidente. Sólo bienes puede darnos la frecuentación de ese pueblo suave y delicado. Un vivo aplauso, pues, para quien haya concebido la idea de acercar a él a los muchachos españoles. Pero, a continuación, una pregunta me surge ineludiblemente en el alma: por qué junto a ese idioma no han sido puestos su hermano el gallego y el no menos olvidado catalán. ¿Cuándo los legisladores de Madrid acabarán de comprender que la España oficial no puede coincidir con la España real desconociendo que el idioma de Cataluña es el catalán, el gallego el de Galicia y el vasco el de Vasconia? ¿Cuándo los castellanohablantes aceptarán sin reservas cordiales y mentales que una buena y ambiciosa política nacional exige en e! campo de la lengua algo más que enseñar el castellano en todas las escuelas del Estado y permitir que en los hogares catalanes, gallegos y vascos se hablen los idiomas que para ellos sean matemos, o que ciertas editoriales —a lo mejor, asaltadas luego por comandos hiperespañolistas— publiquen libros en lengua no castellana? Hace pocos días comentaba Guillermo Díaz-Plaja la irritada tristeza de don Gregorio Marañón por no haber aprendido tempranamente que Fortuny no se debe pronunciar «Fortuni», sino "Fortuñ", como tempranamente se aprende a decir «Clemansó» y no «Clemenceau». Pues bien: ¿cuándo tales cosas y —sobre ellas— la posibilidad de leer el Cant espiritual y Follas novas en su idioma propio serán ensenadas, si no a los niños de nuestras escuelas primarias, sí a los alumnos de nuestros centros de enseñanza media? ¿Cuándo dejará de ser una rareza oír en Castilla, Andalucía y Aragón que al Puig se le llama «Puch», y al Poch, «Poc»?

¿Cuándo sucederá todo esto entre nosotros? ¿Quién será el que por fin acjerte sin violencia a convertirlo en ley y en costumbre? Seguiré imitando a Diógenes, tomaré mi candil y continuaré recorriendo con menesteroso empeño los caminos de mi patria. •

 

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