Señor García Hernández:. 
 "El Gobierno no se opone a la regionalización"     
 
 Informaciones.    06/06/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

SEÑOR GARCIA HERNANDEZ:

«El Gobierno no se opone a la regionalización»

BARCELONA, 6. {Resumen de EFE.)—«Creo que es oportuno señalar que el Gobierno no tiene ninguna oposición a la regionalización; antes al contrario, estima que los servicios en la actualidad requieren grandes áreas para que su desenvolvimiento y aplicación resulten mucho más efectivos. Estoy ya se inició con la ley del Plan de Desarrollo y ha de continuar sucesiva y paulatinamente en otra serie de actividades y esferas. Lo que ocurre es que el Gobierno, fiel a la Interpretación que de la ley Orgánica se ha formulado incluso por el Consejo Nacional, entiende que en ella no está incluida la región como entidad local, pero, como he señalado, ello en manera alguna quiere decir que el Gobierno sea contrario ni a la regionalización ni a los movimientos que en este aspecto pueden producirse en los planos en que la regionalización tiene posibilidad de realizarse o de proyectarse. Por lo demás, entiendo que es importante desde el punto de vis ta de una administración moderna.»

Esto declara el vicepresidente primero y ministro de la Gobernación, señor García Hernández, a «La Vanguardia».

Dentro del mismo tema, el ministro de la Gobernación se refiere al sistema de la designación de alcaldes para Madrid y Barcelona, apostillando que «la razón de ello radica, en vez de en una discriminación desfavorable para ambas capitales, en un propósito contrario, es decir, no solamente apoyada en el precedente de que estas dos ciudades necesitan un régimen especial que ya tienen y el reconocimiento de la existencia del mismo, sino también en el dato importante de que, como es sabido, en el régimen local extranjero, sobre todo las capitales que lo son de la nación, tienen un régimen especial distinto, incluso en algunos sitios que los propios intendentes son nombrados por el Poder ejecutivo. De todas las maneras, este es un tema en el cual el Gobierno señala simplemente su propósito y queda, como en otras materias, a la deliberación de las Cortes y a su decisión. Me interesa, de todas las maneras, señalar que ello no responde a una orientación peyorativa, sino, al contrario, al deseo de potenciar aún más las circunstancias especi f i e a s de dos grandes ciudades como son Madrid y Barcelona».

 

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