Autor: Ventura, Vincent. 
 Polémicas valencianas. 
 ¿Qué agua? Y ¿Qué industria?     
 
 Informaciones.    04/09/1975.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

POLÉMICAS VALENCIANAS

¿QUE AGUA?

Y ¿QUE INDUSTRIA?

Por Vicent VENTURA

SOBRE el extraño caso de las aguas del Millars para la IV Planta Siderúrgica, cuyo proyecto, en fase de información pública, acaba de ser retirado por el Ministerio de Obras Públicas, ¿habrá que escribir mucho todavía? Porque nadie se explica cómo no existiendo, al menos conocido, ningún plan semejante, al que acaba de ser retirado, ha podido aflorar subrepticiamente, aprovechando el verano, como una alternativa al verdadero proyecto, que era provisionalmente tomar aguas del Júcar, llegadas desde e) canal que ha de trasvasarlas hasta el Turia. Y ya se sabe que el proyecto definitivo es el de que las aguas necesarias acaben llegándole del Ebro y tomadas en su último tramo. Aunque no se dice si cíe sobrantes o si con obligaciones para los regantes de los tramos anteriores

Como es natural, el tema suscitó en Castellón no sólo aquello que se suele denominar un «vivo interés», sino mas todavía, una alta temperatura Pasional que corresponde a la gravedad del asunto. Porque el río Millars, como se sabe, es magro de aguas, no tiene muchas. Apenas si llega alguna gota a la desembocadura. Tan magro es que no basta para regar todos los cultivos de las comarcas de las Planas Alta y Baja de Castellón. Ha habido que hacer pozos y sacar a la superficie el agua subterránea Y es también esa agua ¿a que quería el abortado proyecto añadir a las que se restarían del Millars. Es decir, que el perjuicio a la agricultura hubiera ido doble.

Digamos por cierto, entre paréntesis, que los 10 metros cúbicos -:e agua por segundo que más o menos se dice que quería obtener a IV Planta son muchos más de ios que se dijo que necesitaría, situadas en los tres

Esa diferencia de sieu, ¿de dónde sale? ¿Es que se hicieran mal los cálculos o se trataba de cálculos restrictivos para no intranquilizar antes de ahora?

SUPERFICIALIZACION

Pero, en fin, siguiendo con el tema, lo que queríamos decir es que entre los argumentos naturalmente elevados de temperatura hemos leído algunos que nos parecen poco eficaces, innecesarios y, sí se me apura, contrarios a la solidaridad valenciana que debería suscitarse En efecto, el señor Segarra Breva, en el primero de una serie de artículos que ha publicado en «Mediterráneo», de Castellón, superficializa el tema cuando se queja de que Valencia, la «provincia», haya más o menos quitado a Castellón la Ford, o la IV Planta, o las dos cosas, y ahora se niega a darles agua. ¿Son verdaderamente los regantes de la Huerta de Valencia los culpables de que se haya proyectado ese canal desde el Millares? No es nada probable. Tienen poca influencia para llegar a esos extremos. Lo que podrían hacer en todo caso, lo que están en la obligación de hacer, en todo caso, es protestar si la IV Planta va a dejarles sin agua, puesto que el canal Júcar-Turia se hizo para regar la agricultura y no para suministrar aguas a la Industria. Es decir, que tendrían que hacer lo mismo que están haciendo los regantes de mi pueblo, Castellón, con toda razón.

¿Qué es lo que hgantes si ¡a IV Planta y la Ford estuvieran en las Planes de Castelló y utilizaran las aguas del Millares? ¿Se callarían? ¿Se encontrarían compensados? No, naturalmente.

El problema no es, pues, de animosidad digamos que cinterprovineial», si es que entre valencianos queremos aceptar la división territorial administrativa. El problema es otro y más grave. En efecto, el problema es saber por qué se ha planeado un tipo de industria que necesita más agua de la que hay, a sabiendas de que había de pagarlo la agricultura ¿Cómo se levantan naves y se prepara la puesta en marcha de la IV Planta, sin tener ideas claras sobre aué aguas van a ser utilizadas?

TEMA ANTIGUO

Porque para industrializar el País Valenciano no es imprescindible que se instalen en él industrias como la IV Planta y la Ford. Este es un tema viejo que nos sale al paso cada vez que se analizan las cosas en profundidad. Cuando los triunfalistas de oficio clamaban por esas industrias, no se quiso escuchar la voz de quienes recordaban que los Altos Hornos han constituido siempre una isla económica, porque utilizar su producción de acero quiere decir capacidad financiera, técnica, etc., para montar industrias transformadoras de ese acero. Lo cual, por otra parte, no necesita el acero a pie de fábrica. Está lleno el mundo de ejemplos de industrias transformadoras del acero que lo traen desde donde se produce. El de ios Altos Hornos de Sagunto ha sido trasladado siempre fuera del País Valenciano porque aquí la industria que existe es mucho más ligera.

La industria valenciana tiplea, que ha crecido tan extraordinariamente en los últimos diez años, es la que podríamos llamar «tradicional», la que parte de los talleres artesanos y ha ido adoptando métodos, técnicas, etcétera, a lo largo del tiempo y a favor de la presión de la demanda. Habíamos de la cerámica, la textil, la confección, los transformados metálicos ligeros, el mueble, el juguete, el calzado y pocos etceteras más. Si ha sido posible multiplicar por mucho —por muchísimo— su capacidad de producción, sus puestos de trabajo, su exportación, ¿qué no hubiera ocurrido con los 30.000 millones que, por ejemplo, van a prestarle a la Ford? Y los muchísimos miles de millones que se le prestarán sin duda a la IV Planta. Lo cual, por otra parte, no sólo hubiera creado muchos más puestos de trabajo y producido más bienes exportables, sino que no hubiera planteado problemas de competencia con la agricultura por cuestiones de aguas, como está planteando la cuestión de la IV Planta.

A LO HECHO, PECHO

Así pues, y en efecto, es algo más que la lengua lo que nos une a valencianos de más allá y más acá de Almenara. Incluso el ser víctimas de las mismas Imprevisiones y de los mismos problemas. Nos une, por ejemplo, el hecho de que la IV Planta, llegados al extremo en que estamos, es ya Irreversible y lo que hay que hacer es ver de dónde sale el agua sin que haya que Quitársela a la agricultura. Como habría que ver qué hace —si !a hay verdaderamente— esa burguesía fantasmagórica para utilizar aquí el acero que salga de la IV Planta o parte de él, creando industrias transformadoras. Pero, siendo muy difícil la cuestión del agua, siempre será menos difícil que lo otro, lo de la capacidad creadora de esa burguesía valenciana hasta ahora incapaz de hacer industrias donde se pueda manufacturar acero. Aquí, la industria, ya se sabe, la han hecho gentes más concretas y simples y con menos recursos disponibles para lanzarse como se han lanzado

¿Entonces? Entonces lo que hay que hacer es encontrar agua que no tenga que ser restada a nadie.

¿Subterránea? Subterránea, pero no en las proximidades dé los regadíos, porque esa sería restada a los pozos.

Parece que- la riqueza hidráulica subterránea es enorme. Y si eso no es posible, evidentemente tienen razón los castelloneros: lo que hay que hacer es proporcionar el agua de donde hay más y no de donde hay menos. Y el único río digno de tal nombre —aunque en tono menor— que tenemos en el País Valenciano es, desde luego, el Júcar

 

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