Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   El pleno     
 
 Informaciones.    07/04/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LETRAS

DEL CAMBIO

EL PLENO

Por Jaime CAMPMANY

ESTE Pleno del Congreso de los Diputados venía forzado por una votación que realizó el milagro de

aunar a todas las fuerzas parlamentarias de la oposición. U.C.D. se quedó en minoría. Por primera vez, el

partido gubernamental perdía una votación en la Cámara. Los partidos políticos querían saber las causas

de la salida del Gobierno del profesor Fuentes Quintana y del reajuste gubernamental realizado por el

presidente Suárez a raíz de esa dimisión. El Parlamento pedía explicaciones al Gobierno, unas

explicaciones que debía darlas el señor presidente y no el vicepresidente, señor Abril Martorell, quien era,

además, el primer beneficiario del reajuste, al asumir la vicepresidencia para Asuntos Económicos y el

Ministerio de Economía. No se trataba solamente de conocer las razones de la, dimisión del señor Fuentes

Guinda, puesto que la Cámara tendría que conformarse con la más sencilla respuesta: «Que el señor

Fuentes Quintana explique esas razones de una dimisión que es suya.n Se trataba, en definitiva, de que el

Parlamento advirtiera al Gobierno que las responsabilidades normales y exclusivas de un jefe de Gabinete

deben ser, al menos, explicadas a las Cortes cuando se gobierna desde un pacto político y un pacto

económico firmados por todos los partidos con representación parlamentaria.

Luego, al amparo de esa motivación del Pleno, se inició el debate político más amplio y profundo que han

sostenido las Cortes. Para el Gobierno o, mejor dicho, para el presidente Suárez, esa era una prueba del

fuego. Aun contando con que se hubiese pactado la no presentación de ninguna moción de censura, si el

presidente no salía airoso y convincente de esa prueba, la autoridad mora1 del Gobierno y su prestigio, en

el Parlamento se vendrían abajo. Y el Parlamento es la representación del país.

Después de un largo discurso leído y amorfo del señor Suárez, y de otro discurso pesado y profuso, difuso

y confuso del señor Abril Martorell, los líderes de la oposición, sin negar definitivamente la confianza

depositada en el Gobierno a raíz de la firma de los pactos de la Moncloa, sometieron a crítica la acción y

la inacción gubernativas. Ya no se trataba de buscar aquí o allá esos pocos votos que le hacen falta a

U.C.D. para vencer en las votaciones. Se trataba de convencer más que de vencer. Y babrá que decir, con

juicio que será coincidente con otros muchos, que el señor presidente convenció plenamente. Y ahora, ¡a

la Constitución!

 

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