Autor: Orgambides, Fernando. 
 Declaraciones del ministro Clavero a Informaciones. 
 Se prepara la transferencia de los servicios del Estado a las regiones     
 
 Informaciones.    22/09/1977.  Página: 2-3. Páginas: 2. Párrafos: 37. 

DECLARACIONES DEL MINISTRO CLAVERO A «INFORMACIONES»

Se prepara la transferencia de los servicios del Estado a las regiones

Por Fernando ORGAMBIDES

MADRID, 22 (INFORMACIONES).

EL, Ministerio para las Regiones supuso en su día un acierto importante de la gestión gubernamental al representar, a simple vista, un acercamiento del Poder al delicado y complejo tema de las autonomías. No obstante, la figura de su titular, don Manuel Clavero Arévalo —-antiguo rector de la Universidad de Sevilla y líder del absorbido Partido Social Liberal Andaluz—, y todo un imaginativo y ambicioso programa de trabajo permanecieron relegados a un segundo plano y sumidos en el mayar de los silencios. Las negociaciones entre los señores Tarradellas y Sánchez-Terán en pro del restablecimiento de la Generalidad y las continuas peticiones autonómicas de las diferentes regiones del país no fueron motivo para que el -joven Ministerio saliera de su inicial letargo y clarificara su postura ante las necesidades regionalistas.

De repente, la figura del profesor clavero Arévalo aparece en la primera fila de la política del país como hombre del Gobierno que va a negociar coa los vascos el teína de su autonomía. Y boy, el ministro para las reglones acude a Vitoria para iniciar contactos y cambiar impresiones con los parlamentarios a1aveses sobre el ya referido tema.

INFORMACIONES —veinticuatro horas antes de que el ministro para las Regiones acuda al País Vasco a realizar su primera gestión pública importante— ha entrevistado al señor Clavero Arévalo acerca de su todavía no muy precisada función al frente de un Ministerio que él mismo calificó días después de su toma de posesión como el que iba a anacer posible las autonomías».

—El Ministerio es un exponento de la "preocupación que el Gobierno y el Estado tienen sobre el teína de las autinomia. Ha nacido para favorecer y adelantar en lo posible estas ¿autonomías. El primer problema ha sido partir de cero, organizar un Gabinete que no existía.., Uno de nuestros muchos objetives es fomentar la conciencia regional allí donde no existe y canalizar las inquietudes de conciencia regional allí donde sí existen. El tema de las autonomías va a ser regulado en la Constitución cosa que. indiscutiblemente, no impide que nosotros estemos contemplando los numerosos problemas que se plantean y, a la vez, podamos solacionar muchos de ellos, llegando, a través de negociaciones, a regímenes pre autonómicos. Caso de lo que está sucediendo con la Generalidad,.

ELABOBAR LA ESTRATEGIA

-—Profesor: ¿Hasta qué punto se puede considerar lo suyo un Ministerio?

—El Ministerio para las Regiones realmente es un ministro para las Regiones, sin cartera. Pero este ministro tiene unas funciones que yo calificaria de muy importantes: las negociaciones preautonómicas. Estas negociaciones las observo yo en dos planos: la preparación o participación en la estrategia del Gobierno en la Constitución en materia de autonomías (el Ministerio tiene ya elaborada una serie de materias y su regulación de cómo entendemos deben de estar reguladas las autonomías en la Constitución) y las transferencias de actividades y servicios del Estado a las regiones.

La primera ha sido una tarea muy rallada —más bien la definiría como de trabajo interno—. Hoy en día estoy en condiciones de ofrecerle al Gobierno una normatividad sobre lo que el Ministerio considera que debe recoger la Constitución en lo que se refiere a autonomías. Todos los

problemas más profundos y difíciles creo que los hemos abordado y espero que el Gobierno defina pronto su estrategia respecto a este tema.

La otra vertiente —que considero más trascendente incluso en estas negociaciones autonómicas provisionales— es el ir ya preparando el segando momento de las autonomías, Una vez que estén reguladas en la Constitución —aún la ponencia encargada del tema no ha abordado este aspecto—, tenemos que encaminarnos hacia lo que es más importante en las autonomías: transferir las actividades y servicios del Estado a las diferentes regiones.

—Indudablemente se trata de un paso importante, tanto en un aspecto como en otro, ¿pero se está trabajando ya en esto?

—Hace ya cerca de un mes, el Consejo de ministros acordó la creación de ana comisión interministerial de secretarios generales técnicos de todos los Ministerios que se encargara de este asunto. Esta comisión la presido yo. Precisamente ya hemos celebrado una primera reunión con los representantes de los Ministerios de Obras Públicas, Urbanismo y Transporté. También hemos tenido otras similares con los de Trabajo, Cultura, Educación y Sanidad, y los Ministerios económicos, respectivamente. En estas reuniones hemos ido viendo, Ministerio por Ministerio y examinando con mucha profundidad cuáles son las materias de cada uno de estos organismos que pueden transferirse a las regiones y cuáles son las que no; cuáles son aquellas a nivel de legislación o ejecución y cuáles las que la legislación debe estar retenida en el Estado y sólo transferirse la Administración o la ejecución. Creo que esto no se ha hecho nunca en este país y condiciona la viabilidad de las autonomías que es, en definitiva, ceder parte de la actividad del Estado a las regiones. La semana próxima mantendré contacto con lo que pudiéramos llamar las consecuencias que las autonomías van a producir: la función pública y la Hacienda del Estado.

Esta tarea me_ parece de gran trascendencia porque de ella dependerá, en definitiva, que la autonomía aunque esté ya regulada en la Constitución— deba concederse más o menos rápidamente. En definitiva es preparar una regulación de las transferencias (sin lo cual no cabe una autonomía) y me parece que el hacerlo es una importantísima labor que nunca se llevó a cabo, ni siquiera en 1931.

ANTE TOCO: DESCENTRALIZACIÓN

—¿Cómo se van a desarrollar estos trabajos de transferencias?

—A un doble plano: primero elaborar las normas o una alternativa de normas para que el Gobierno, si lo cree oportuno, pueda presentarlo en la ponencia constitucional, y segundo, la preparación de estas transferencias. La primera de ellas está ya terminada, y sobre la segunda estamos intensamente en ella. Esto me parece trascendental. A la autonomía no la tenemos que ver como algo frente a la unidad, sino algo frente a la centralización. He dicho muchas veces que resulta inadmisible que paca resolver problemas de este Upo tenga que venir a Madrid toda una serie de autoridades provinciales, y no para resolver sus problemas ante un ministro, sino ante un jefe de negociado o algo parecido.

«NUESTRA POLÍTICA SE BASA FUNDAMENTALMENTE AHORA EN LAS NEGOCIACIONES PREAUTONÓMICAS»

«A LA AUTONOMÍA.NO TENEMOS QUE VERLA FRENTE A LA UNIDAD, SINO FRENTE A LA CENTRALIZACIÓN»

«EXISTE UN COMITÉ —DEL QUE FORMO PARTE QUE ASESORA LAS NEGOCIACIONES PARA EL RESTABLECIMIENTO DE LA GENERALIDAD»

A pesar de todo, esto no quiere decir que la autoridad se» manera descentralización. Se trata de un importante problema político en cuanto que afecta fundamentalmente a los principios básicos de la vida política española: O sea, unidad, centralización, concentración y uniformidad.

UN COMITÉ ASESOR

—La Generalidad provisional de Cataluña es un tema prácticamente resuelto. La ausencia del ministro para las Regiones —al menos de cara al exterior— en estas negociaciones ha sido muy comentada y en algunas ocasiones punto de especulación., ¿A qué ha sido debida su no presencia o, al menos de forma directa, en estas negociaciones?

—En este tema existe un malentendido. Con respecto a la Generalidad de Cataluña, creo que nos encontramos en la recta final. Las dificultades últimas, surgidas a través de los parlamentarios sobre el texto que virtualmente estaba ya aprobado entre el señor Tarraaellas y el Gobierno, fueron las relacionadas con los representantes de las Diputaciones en el Consejo Ejecutivo y la intervención de los parlamentarios en la Generalidad. El primero ha sido muy allanado ya por la propia actitud de los presidentes, y en el segundo es en el que estamos ahora mismo buscando fórmulas para que, de alguna forma, exista un control, y, al mismo tiempo, la voz del 15 de junio tenga un reflejo en la Generalidad.

Por lo que respecta a las negociaciones para el restablecimiento de la Generalidad, sí ha habido una presencia del Ministerio de las Regiones.

Las negociaciones se han llevado a dos niveles: uno de contacto entre el señor Tarradellas y el asesor del

presidente, señor Sánchez Terán, y otro que es donde verdaderamente ha estado la decisión de la negociación. Se trata de un comité especial del Gobierno, creado para este efecto y en el que forman parte, junto con el presidente, los señores Abril Martorell, vicepresidente político del Gobierno-, Martín Villa, ministro de la Gobernación; Sánchez Terán, asesor presidencial, y yo, como ministro para las Regiones. Todas las decisiones se han tomado a nivel de ese comité. Es más: En alguna ocasión el presidente no ha asistido a la reunión por tener que resolver otros problemas y ha asumido luego plenamente los acuerdos que hayamos decidido.

PAÍS VASCO: UN TEMA DIFÍCIL

—Hoy comienza usted en el País Vasco BU primera misión importante de cara al restablecimiento del régimen autonómico del País Vasco. ¿Qué problemas se le plantean inicialmente para llevar a cabo está primera toma de contacto con un sector representativo de la Asamblea de parlamentarios vascos? ¿Cómo es que el señor Clavero Arévalo se ha enfrentado de repente a este tema, presumiblemente el más complejo de todos en materia autonómica?

—Tanto el problema del País Vasco como el de Cataluña han sido siempre en la historia de España dos problemas mal resueltos y que nos han hecho sufrir mucho en nuestra convivencia. Son dos problemas no sólo de prioridad, sino donde se pone en juego nuestro proceso democrático, y que no queremos que se interrumpa.

Un ministro para las Regiones no puede ver el tema vasco con tranquilidad, en el sentido de que es una parte entrañable de nuestro pais, que vive en desazón, intranquilidad y continuos problemas de orden público. Por tanto, había que hacer algo: no sólo bastaba con medidas coactivas o de fuerza, sino que había que emplear la política. Por eso considero que la solución del País Vasco está en una actuación sumamente política que, a su vez, implique dos rápidas y esenciales medidas básicas: amnistía y autonomía. La primera de ellas —materia que tío me compete— está prácticamente resuelta y, tras el sentir unánime del Parlamento y el pleno acuerdo del Gobierno, pronto puede haber una solución a este respecto.

La segunda medida es La, autonomía, tema que de forma directa incumbe a mí Departamento solucionar. Yo —de manera particular— ya había mantenido contactos con parlamentarios vascos y otras personalidades de aquella región, sin representación en las Cortes. La conclusión a que llegué no fue otra que la de comenzar a actuar inmediatamente y que el Gobierno tomara la iniciativa en esta materia.

El ministro de las Regiones, previo acuerdo con el presidente

suárez, se ofreció a asistir una asamblea de parlamentarios y de alguna manera esto se ha conseguido. Los parlamentarios estuvieron en el palacio de la Moncloa y me dijeron que estaban dispuestos a emprender las negociaciones. Unas negociaciones que presentan grandes dificultades, pero que, a veces, merece la pena de correr el riesgo antes de darse por fracasado de antemano.

EL PROBLEMA TAMBIÉN ESTA ALLI

—¿Cómo ve el ministro para las Regiones los problemas actuales con que se enfrenta el País Vasco para obtener su autonomía?

—Primero, creo que existe una falta de clarificación en el tema territorial (el tema de Navarra es más bien un freno que otra cosa en la negociación) .Por ejemplo, en Cataluña no ocurre eso: está totalmente configurada la situación geográfica. Yo creo que en este caso los parlamentarios guipuzcoanos y vizcaínos no deben estar en la oposición autonómica. La opción de Navarra es muy respetable, habida cuenta que es de rendida por la mayoría parlamentaria. Otro tema —que aunque parezca no tener tan-

(Pasa a la pág. siguiente.)

Clavero: «Se prepara la transferencia de los servicios del Estado a las regiones))

(Viene de la pág. anterior.)

ta importancia— es el relativo a la foralidad. Esta zona de España se ha visto envuelta en muchas guerras civiles y siempre se ha visto perjudicada en sus intereses particulares. Junto a estos problemas nos encontramos otros ya de lleno, como son el terrorismo, las fuerzas políticas extraparlamentarias, etc. Y o creo que hay que llevar la racionalidad donde hay racionalidad y el afecto donde hay acritud. Hay que ir con el espíritu de que las autonomías no engendran guerras civiles y que éstas no pueden terminar con las autonomías. De alguna manera quiero hacer hincapié en la decisión adoptada por el Partido Nacionalista Vasco —fuerza- de gran empuje en todo el País Vasco— al condenar los «impuestos revolucionarios» de E. T. A. Ello da lugar a que se comprenda que no sólo está el problema en Madrid, sino que lo tienen también en sus mismos pueblos y en sus mismas calles.

—¿Tiene el Ministerio de las Regiones convenido con el del Interior algunas medidas —para el régimen preautonómico del País Vasco, por supuesto— que regulen la actividad de las Fuerzas del Orden Público en aquella zona?

—No lo sé; aún no hemos intercambiado las primeras palabras. El tema del orden público es muy delicado, y cuando he hablado con representantes de partidos políticos, me han formulado medidas en este aspecto. Evidentemente, por ser muy profundo, me imagino que tendrá

que pasar por la constitución

No obstante, desconozco si podrá resolverse para que entre en vigor con período pre-autonómico.

AUTONOMÍA PARA TODOS

—Profesor, ¿cómo podría quedar configurado el mapa autonómico de nuestro país una vez analizadas todas las solicitudes regionalistas?

—El problema también es complejo, ya que —según las solicitudes— hay regiones que no existen. A pesar de todo, podríamos distinguir a Cataluña y el País Vasco, regiones que ya en otra ocasión disfrutaron de un régimen autonómico. Luego nos encontramos con Galicia —reglón con la que pronto sé iniciarán también negociaciones—, Aragón, País Valenciano, Asturias, Extremadura, Murcia, Rioja, Andalucía, Baleares y Canarias. A esta última región la voy a visitar la próxima semana. Me lo han pedido los parlamentarios canarios, y tengo previsto recorrerme cada una de las siete islas que componen el Archipiélago. Referente a Castilla, por las reuniones que he tenido con sus parlamentarios, veo muy viables—tal vez por su unidad— el régimen autonómico de Castilla y León. En este caso, nos encontramos con la salvedad de Santander o Cantabria, que quiere ser autónoma. Antes que nada, existen unas condiciones históricas, y Santander, entre otras cosas, representa la salida de "Castilla al mar. Por lo que respecta a Castilla la Nueva, ésta quedaría configurada tal como está, incluida

Ahora bien, el tema que más me preocupa es Madrid. La capital podría quedar aislada, por eso una buena solución sería crear una zona autonómica que correspondiera a Madrid y su periferia. La verdad es que esto es más misión de las regiones que de nuestro Ministerio. Sí se configurara el Senado como la Cámara de las Regiones —tema que defiendo enormemente—, podríamos saber muy pronto cómo va a ser el futuro de la España de las autonomías.

EL EJERCITO COMPRENDE

—Ministro, ¿existe algún condicionamiento que posibilite la buena marcha de las autonomías? ¿Cuál es la opinión del Ejército ante el programa que, en líneas generales, me ´acaba de exponer en esta entrevista?

—Hay que reconocer que existe cierta angustia y temor acerca del tema de las autonomías. Todos tenemos que defender las autonomías, ya que el futuro del país está en las regiones. El no abordar este tema por miedo es una falta de irresponsabilidad.

Por lo que se refiere al Ejército, éste posee, como la inmensa mayoría de los españoles, el sentido de la unidad de España como un sentimiento fundamental y básico, pero creo que, en la medida que las autonomías regionales sean compatibles, el Ejército sabe perfectamente que las autonomías no van en contra de la unidad de España, sino todo lo contrario: tratarán de reforzarla.

 

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