Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Las autonomías     
 
 Informaciones.    22/09/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LAS AUTONOMÍAS

Por Abel HERNÁNDEZ

EL ministro para las Regiones, profesor Clavero, que quedó marginado de la negociación con los catalanes, comienza hoy su verdadero «bautismo de fuego» en Vitoria. El «caso vasco» es mucho más complicado que el catalán, entre otras razones porque la configuración de la región no está clara (Álava y, sobre todo, Navarra quieren tener sus- fueros propios) y porque existe una poderosa fuerza independentista extraparlamentaria que salta cuando le parece a la calle y la toma.

En cualquier caso el régimen preautonómico para Cataluña y para Euskadi, antes de que se apruebe la Constitución, parece imparable y, políticamente, oportuno. En esto el Gobierno Suárez está actuando con diligencia. Parece seguro que a plazo medio —es decir, no inmediatamente— existe el propósito de que haya un ministro vasco y otro catalán en el Gobierno central. Esto, presumiblemente, dará pie, este otoño quizá, a hacer un reajuste ministerial. (Ahora la obsesión de la Moncloa parece ser devolver la confianza a los empresarios y se están llevando a cabo medidas concretas en este sentido, de forma más o menos silenciosa.)

Aparte de todo esto, ha habido en los últimos días largas reuniones militares de altura para tratar, sobre todo, del problema vasco y de las autonomías. De acuerdo con nuestras fuentes, el general Vega tuvo que apaciguar en Vascongadas, durante su reciente gira, algunos nerviosismos.

Las fuerzas armadas —según las mismas fuentes— aceptan sin reticencias las autonomías para las regiones españolas. Los militares son escrupulosamente conscientes de que el limite de las mismas corresponde a la acción política del Gobierno y, en absoluto, quieren interferirse. Otra cosa es que, en determinadas esferas militares, haya sentado mal, por ejemplo, que en la ((Diada» no se viera una sola bandera española entre el millón de manifestantes.

Pero lo que verdaderamente preocupa al Ejército es que en el País Vasco las fuerzas extraparlamentarias de la ultraizquierda independentista consigan prevalecer sobre la actitud autonomista de las fuerzas políticas parlamentarias, creando en aquella región española una situación prerrevolucionaria.

En este caso —se opina en los mismos medios— el Ejército no tendría más remedio que intervenir. En cualquier caso, se confía en que el ((problema vasco» se encarrile satisfactoriamente.

Las negociaciones para la autonomía provisional, que hoy comienzan, junto con la concesión urgente de la amnistía total, pueden eliminar tensiones.

 

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