Afirmar la realidad y personalidad de las regiones y del regionalismo, dice Martín Villa  :   
 Discurso del Ministro de la Gobernación en la clausura de la reunión de Presidentes de Diputación y Cabildos Insulares. 
 Ya.    05/02/1977.  Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

Afirmar la realidad y personalidad de las regiones y del regionalismo, dice Martín Villa

DISCURSO DEL MINISTRO DE LA GOBERNACIÓN EN LA CLAUSURA DE LA REUNIÓN DE PRESIDENTES DE DIPUTACIÓN Y CABILDOS INSULARES

Este reconocimiento debe ir acompañado de una profunda reformo de la Administración General del Estado • El regionalismo no debe servir nunca de credencial para otorgar privilegios a unas regiones/ con exclusión de las otras • Próximo real decreto creando una Mancomunidad General

El ministro -de la Gobernación, señor Martin Villa, ha clausurado en Zaragoza la reunión de presidentes de Diputación de toda España y de Cabildos insulares, que trataron los temas de haciendas locales y perspectivas de regionalismo. Acompañaban al ministro el director general de Administración Local, señor Viola Sauret» y otras autoridades.

Lo región es una realidad*

E! señor Martín Villa dijo en su discurso, entre otras cosas;

Al abordar el tema regional resulta alentador comprobar cómo progresivamente va despojándose un tratamiento de prejuicios y frivolidades.

La región es una realidad, como lo es la provincia, la comarca, el municipio y las entidades locales menores. Desconocer esta realidad no es suprimirla, sino hurtarse inútilmente a afrontaría y resolverla. Precisamente por ello

el Gobierno viene preocupándose de ese tema, que es, sín duda una de las principales cuestiones que habrán de abordar en defini-

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PERSONALIDAD DE LAS REGIONES

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tiva las futuras Cortes. ya no cabe en esta, materia y seguir enfrentando las dos posiciones antiteticas que obstaculizaban por su extremismo, su verdadero planteamiento y adecuada solución. Me refiero, de una parte, al centralismo uniítormista y no unitario, y de la otra, al separatismo desmembrador de la unidad nacional.

• Hoy ya no cabe enfrentar la región con el Estado, pues lógicamente sólo puede hablarse del regionalismo, del hecho y de la idea regional, dentro precisamente de Una comunidad política más amplia que se llama Estado, De no entenderlo así caeríamos en el error de suprimir las regiones convirtiéndolas en Estados o de anularlas absorbiendo su personalidad por el Estado. Y no se trata de ninguna de ambas soluciones. Se trata, por el contrario, de afirmar la realidad y personalidad de las regiones y del regionalismo, en la seguridad de que precisamente por la vía del regionalismo se potencie la unidad nacional y se eviten el centralismo esterilizador y paralizante y el separatismo disgregador y disolvente.

Regioncilización pora todos

• El regionalismo no debe servir nunca de credencial para otorgar privilegios a unas regiones con exclusión de las otras. La regionalización debe abarcar a la totalidad de las que integran la comunidad política española. Por la vía del regionalismo no pueden pretenderse situaciones de excepción que impliquen exhoneración de cargas u obtención de singulares beneficios. Otra de las líneas maestras sobre las que debe configurarse el regionalismo es la de su generalidad para todas las regiones españolas y la ausencia de todo agravio comparativo en su tratamiento y regulación.

• El reconocimiento de las regiones, basado en su realidad, obliga asimismo a respetar y potenciar su peculiaridad y personalidad, así como la de sus instituciones y órganos propios del Gobierno y representación. Debe, pues, reconocerse no sólo el hecho regional, sino también el hecho diferencial regional, tanto en relación con el Estado como de unas regiones respecto de las otras. Las diferencias regionales no deben contribuir a acentuar desigualdades injustas ni atender a la solidaridad nacional. Es necesaria la Intercomunicación, así como una mayor justicia en la redistribución territorial de las inversiones públicas, de la riqueza y de los bienes, a fin de lograr que el crecimiento económico conduzca a un verdadero´ desarrollo integral y armónico de todas las regiones españolas. Ello no supone que se aplique a las mismas un tratamiento igualitario, pero sí dotar a todos los territorios de las mismas posibilidades para su progreso y desarrollo.

• El Gobierna ha proclamado literalmente el propósito de que la configuración definitiva de la

región tenga rango constitucional, correspondiendo a los representantes de las propias regiones que resulten elegidos por sufragio universal en las próximas elecciones generales legislativas abordar el tema regional.

• ES reconocimiento de la región debe ir acompañado de una profunda reforma de la Administración general del Estado en la doble vertiente de una mayor descentralización en favor de tos entes locales y una desconcentración de funciones en los órganos periféricos de la Administración Central. Si la descentralización, es decir, el otorgamiento a las regiones de poderes públicos de gestión, representación y decisión, debe ser cuestión sometida a las futuras Cortes, la desconcentración de funciones por parte del Estado en sus órganos periféricos puede realizarse en el ámbito de la Administración pública, como fórmula idónea para agilizar y hacer más eficaz la actuación administrativa cerca de los administrados.

UNA MANCOMUNIDAD GENERAL

• Tengo la satisfacción de comunicaros haber acogido favorablemente vuestra petición de convertir la antigua Mancomunidad de Diputaciones de Régimen Común, creada por real decreto de 25 de junio de 1928, en una Mancomunidad General, que pueda tener la amplia finalidad del "planeamiento, coordinación y gestión en su caso de obras, servicios y actividades del común interés de las provincias en ella integradas" y aun cuanto le puedan encomendar otras Administraciones públicas. En este sentido ha sido redactado y elevado al Consejo de Ministros, para su aprobación, el correspondiente real decreto la democracia y el socialismo."

• Por lo que se refiere a las lenguas regionales y su cooficialidad, debe tenerse en cuenta la realidad cultural y social de todas las regiones españolas y las complejas implicaciones de unas con otras, por lo que se estima necesario proceder a su implantación de forma gradual y progresiva. La primera articulación operativa de la cooficialidad podrá producirse en las corporaciones locales donde su aplicación sea prácticamente posible por su correspondencia con los factores y circunstancias antes señalados. , • Debo expresaros el interés por el problema creado en vuestras haciendas provinciales, por la diferencia en menos entre la previsión de vuestro recargo en el impuesto de tráfico de empresas y la liquidación resultante para el ejercicio de 1976, que asciende a 2.112,3 millones de pesetas.

Su planteamiento está previsto en la próxima reunión de trabajo qué espero celebrar con el ministro de Hacienda y cuya solución podría consistir en conceder a las diputaciones, a- prorrata del respectivo menor ingreso de cada una, un crédito o anticipo de dichos millones.

 

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