Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   Día gay     
 
 ABC.    27/06/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 1. 

DIA GAY

EL domingo se celebró el Día Mundial del Orgullo Gay que vino

a recargar nuestro ya apretado calendario de fiestas no recuperables. No estuve

en los actos. La organización de grupos como

el de «Dignitat», fundado por un jesuita que tuvo que pasar por la prueba

de un manicomio, y de

otros movimientos c frentes «gay», que se distinguen entre sí por sUS

convicciones ideológicas

dentro, digamos, del consenso, indican una decidida voluntad de

reivindicar unos derechos

humanos, demasiado humanos, y simultáneamente de darle finiquito a

una legislación que sitúa

a los homosexuales en la peligrosidad y en la delincuencia

intrínseca, creo que está bien dicho

así. Por supuesto que el problema de los homosexuales es un problema de los no

homosexuales, como

el problema de los judíos es un problema de los no judíos y el problema de

las mujeres un problema

de hombres. Comprendo que la agresividad de los grupos marginados es justamente

la prueba de su

marginación, y, en lo que se refiere a los homosexuales, de ese

«orgullo» con el que han

celebrado su día. También hay un orgullo sionista y feminista. Ese

«orgullo» no presupone una

suficiencia despectiva hacia el no homosexual, sino la imposibilidad de

celebrar el Día

Mundial de la Naturalidad Gay. Si en las naturalezas enfáticas el énfasis es lo

natural, en las

naturalezas homosexuales el homosexualismo también. Es decir, que el

homosexual no to es por

orgullo, como no es negro por orgullo Cassius Clay, aunque lo parezca,

o antropófago por orgullo

Amin Dada, o de la U. C. D. un amigo mio a quien aprecio mucho. Es

sencillamente que son asi. Pero

si a Cassius Clay se le juzga desde el punto de vista de un blanco racista, o a

Amin Dada desde el punto

de vista de la cocina francesa, o a mi amigo de la U. C. D. desde e! punto

de vista de don Alfonso

Guerra, lo probable es que terminen por convertir su negritud, su

antropofagia y su centrismo

respectivos en orgullosos sentimientos y en categorías de razón. Con el

lesbianismo, con I*

homosexualidad femenina, pasa tres cuartos de lo mismo. Digo «tres cuarto»*

porque en ese colectivo el

orgullo es menor, aunque su problema es más grave, porque soportan una doble

marginación: como

lesbianas y como mujeres. Dadme un hecho y me postraré ante él, decía el viejo

Ortega. Y el hecho ••

que la estructura social tradicional está siendo presionada Intensamente por

forma» de existencia que

habían «ido condenadas a los bajos fondos: carne para fusta, bola o

mordisco de los domadores. El

espíritu «gay» e» de un heroísmo trágico. Su funcionalismo es dificultoso

porque el «gay» carece de

la base carnal que justifique la naturalidad fisiológica de su

deseo. La transferencia, por

espontánea que sea, le obliga a Imitar conductas, pasiones, sentimientos y

signos, y a hacer de la

realidad Incambiable de su cuerpo un hecho nómada.—CANDIDO.

 

< Volver