Autor: Figuero, Javier. 
   Banderas al viento  :   
 A uno y otro lados de una bandera regional han muerto demasiados hombres. 
 Arriba.    24/07/1977.  Páginas: 5. Párrafos: 38. 

banderas viento

A UNO Y OTRO LADOS DE UNA BANDERA REGIONAL

HAN MUERTO DEMASIADOS HOMBRES

GENERACIÓN tras generación . España se ha debatido entre el uniformismo intencionado y la imposibílidad para asumir su propio historia. El error interpretativo o la prominencia de intereses oligárquicos conducen fatalmente a un semillero de conflictos y a una necesidad de recomenzar continuamente.

Consecuencia del error conceptual de nuestra historia se sufrieron indiscriminadomente por los siglos ideas y metodologías centralistas que poca o ninguno consonancia parecían tener con lo verdadero esencialidad hispánica. Hoy, como tantas otras veces, los españoles cuestionan la Fórmula francesa que, quizás, caprichosamente les tuero impuesta: «une langue, une loí, un drapeau...» —una lengua, una ley, una bandera...—, Por encima de ella muchos son los que creen que España se hace «una» precisamente en proyección de las individualidades, que España es, precisamente, el conjunto de todas ellas —de todas las individualidades— y no la superestructura hecha.

Banderas al viento cemónica para con un lugar y con un tiempo.

Por los siglos, lenguas, banderas y leyes se han sometido a los hegemonías. Pero nunca se han rendido. Este es el hecho. Y esta es, precisamente. la mejor desautorización a la desafortunada idea de d´Olwer: «Los pueblos españoles se debanten de modo secular entre el deseo de unión y la imposibilidad de amalgama», porque la posibilidad de amalgamar las diferencias en base precisamente a su reconocimiento es,día a día.evidente.

De una situación de intransigencia se ha pasado a otra de consentimiento en lo formal. No es una solución, es un camino al cabo del cual está una escorada situación de comprensión y de reconocimiento en lo esencial. A uno y otro lado de una bandera regional han muerto demasiados hombres; a uno y otro lado de una lengua no tolerada se han sacrificado muchos culturas; a uno y otro lado de unos fueros se han ignorado demasiadas tradiciones y desatado demasiados odios.

Porque la historia ha sido ignorada, quizás sea necesario, como tantas veces se ha dicho, reescribir la historia, encerrar de una vez «bajo siete llaves el sepulcro del Cid" y superar la idea de la vertebración hegemónica de España. Y en su lugar, porque quizás la historia ha sido ignorada, necesario será abrir las compuertas de la luz a los cantos de Maragall para «la España una en la España múltiple», a la simbología de Fuente Ovejuna contra el despotismo, a la religiosidad de San Isidoro contra la religiosidad impuesta, a la muerte por las libertades de los comuneros castellanos. Porque la historia ha sido ignorada necesario será, de una vez, aclarar tos conceptos de «nación» y de «Estado» para perder por fin tos tabúes y el miedo a las palabras.

Bosch Gimpera decia que el obstáculo para la consolidación de la democracia en España proviene de las superestructuras ajenas a los pueblos. Ájenos Incluso al pueblo castellano. Castilla en esto, como en tantas cosas, ha tenido mala suerte. Como reconoció el que fuera Ilustre rector de la Universidad de Barcelona los castellanos fueron los primeros en perder sus libertades. Se perdieron en Villalar y luego se les hizo responsables de la pérdida de libertades de otros pueblos de España. En un aspecto meramente formal, como es el que motiva la realización de este informe que sobre las banderas regionales hemos elaborado, los castellanos, fueron Ios primeros en ver sometídas sus banderas.

Hoy, para la consolidación de esa deseable democracia se buscan las raíces de la esencialidad histórica de los pueblos. Quizás entonces nadie muera ya por colocar o retirar una «ikurriña» y. quizás entonces, no se pierdan culturas por someter una lengua. Poca gente duda ya de la pluralidad y eso hará, consecuentemente, que poca gente dude ya de la unidad de España.

DE LAS LEYES

Hemos considerado oportuno en este informe un panorama de las referencias contenidas en el vigente Código Penal español sobre lo utilización de las banderas regionales. el profesor y el fiscal madrileño, don César Camargo Hernández, ha tenido la amabilidad de facilitarnos la necesaria documentación que reproducimos seguidamente:

Articulo 248. Se Impondrá la pena de arresto mayor a los que dieren gritos provocativos de rebellón o sedición en cualquier reunión o asociación o en lugar público, u ostentaren en los mismos sitios lemas o banderas que provocaren directamente a lo alteración del orden público.

Articulo 164, 2.° en su relación con el 163. los que en dichas reuniones y sitios provocasen discursos, leyeren o repartieren Impresos a llevaren lemas o banderas que provocaren directamente o la realización de los fines mencionados en el artículo anterior.

Artículo 163. El que ejecutare actos directamente encaminados a sustituir por otro el Gobierno de la Nación, a cambiar llegalmente la organización del Estado en sus prerrogativas y facultades, será castigado con la pena de reclusión mayor si el culpable fuere promovedor o tuviere algún mando, aunque fuere subalterno, o estuviere constituido en autoridad, y con la prisión mayor en los demás casos. Cuando para la consecución de dichos fines se empleare la lucha armada, la pena será de reclusión mayor o muerte para tos promotores y jefes, así como para quienes cometieren actos de graviolencia, y la de reclusión menor para los meros participantes.

Finalmente hemos Intentada esbozar un panorama histórico de las banderas regionales que, sin embargo, se ha enfrentado en la mayoría de los casos con una documentación insuficiente, por lo cual hemos de considerar nuestro intento como meramente aproximativo.

ANDALUCÍA

Triple franja horizontal en colores verde, blanco y verde. La leyenda relaciona su origen con el desembarca del califa argelino Yacub AI-Mansur en el puerto español de Algecíras. Un ángel, al decir de la leyenda, presagió a Ya. cub la victoria de sus tropas distinguidas por bandera blanca sobre el príncipe granadino Ben Cenanir, que enarbolaba distintivo verde. Consumada, en efecto, la victoria AI-Mansur fundió en una sola badera los colores de la enseria vencida y victoriosa. Posteriormente, Blas Infante, conocedor sin duda de la leyenda, da una interpretación evidentemente más prosaica de los colores andaluces. Según esta, el blanco representaría las caso» regionales, mientra»

DE UNA SITUACIÓN DE INTRANSIGENCIA SE HA PASADO A OTRA DE CONSENTIMIENTO EN LO FORMAL

POCA GENTE DUDA YA

DE LA PLURALIDAD Y ESO HARÁ,

consecuentemente,

QUE POCA GENTE DUDE YA DE LA

UNIDAD DE ESPAÑA

que el verde simbolizaría los campos. Lo cierto es que en el Congreso de Córdoba de 1919 se consagró la actual bandera concretada ya en sus disposiciones horizontales coloreadas que hasta entonces se habían venido distribuyendo de una manera optativa. Actualmente la enseña verdiblanca, que ondeó por primera vez públicamente en 1198 cuando se Inauguró la Mezquita de Sevilla y que hasta el fin de la República se utilizó en todos los edificios públicos de Andalucía, es reconocida por un amplio abanico de partidos políticos regionales con excepción de ciertos sectores defensores de ´ideologías más centralistas.

ARAGÓN

Cruz roja de San Jorge sobre campo blanco. Sin embargo, en este caso, es difícil y arriesgada la afirmación categórica. En duda para muchos está el propio sentido autonomista de Aragón. ´Recordemos, sin embargo, la advertencia que le fue hecha al Rey durante las Cortes celebradas en Zaragoza en 1283: «Aragón no consiste, ni tiene su principal ser, en las fuerzas del Reino, sino en la libertad, siendo una voluntad de todos que cuando ella se acabe fenezca el Reino.» Asimismo se cuestiono la bandera señalada como auténticamente, representativa de Aragón en beneficio, sobre la base de una problemática identidad con Cataluña, de la bandera de las cuatro barras rojas sobre fondo de oro. Incluso en la cruz blaca de Iñigo Arista sobre fondo cárdeno ha creído verse el distintivo genuino.

El historiador Jerónimo de Blancas afirma sin embargo, la mayor antigüedad de la primera, según un emblema que conmemoraría la aparición de San Jorge en la batalla de Alcoraz cuando se tomó Huesca a los moros. Emblema al que se le habría de añadir posteriormente las cuatro cabezas de reyes moros vencidos en la contienda. Según la mayoría de los historiadores la bandera de las barras es de introducción posterior en Aragón y son propios de la dinastía catalana respondiendo su uso en el reino vecino o una época en que Aragón estaba federado a Cataluña, Valencia, Mallorca y otros territorios ultramarinos. Actualmente existe sin embargo, una conciencia mayoritaria a favor del uso de la bandera de las barras, excepción hecha de los sectores más declaradamente nacionalistas y de los grupos intelectuales. Recientemente las tres diputaciones provinciales de Aragón se han pronunciado al respecto, determinando que la bandera constará de un cuartel vertical en fondo blanco sobre el que figurará la cruz de San Jorge, símbolo del País Aragonés. En un segundo cuartel, más ancho, y sobre fondo rojo, se colocarán las cuatro barras doradas de la corona de Aragón».

ASTURIAS

No existe bandera. La enseña azul con la Cruz de los Angeles o Cruz de Asturias, que es la que existe en la catedral de Oviedo, es la bandera de la Diputación. Según don Juan de Uría, cronista oficial de Asturias, en las Juntas

del Principado, al dirigirse al Rey, los representantes asturianos decían: «Asturias, provincia primogénita de estos reinos...», dando a entender que asimilaban el concepto de Asturias con el de España, mientras que el resto era tierra conquistada a los moros.

BALEARES

Cuatro franjas de gules sobre campo de oro dispuestas harizon-talmente, con margen izquierdo morado y castillo de plata. Es pues, prácticamente, la bandera catalana. Su origen se remonta a los tiempos de Jaime II, que en el siglo XIV concedió el escudo de armas al reino mallorquín. Por lo general carece de intencionalidad política desde un aspecto nacionalista. Últimamente, sin embargo, esta intencionalidad es reivindicado por algún grupo de las islas.

De algún modo, el «Congres de Cultura Catalana» ha venido a cuestionar la licitud de la bandera balear creando una viva polémica, en la que las razones de índole hlstoricista no bastaron para zanjar la cuestión. Para algunos, las cuatro barras tienen su origen como bandera de la corona de Aragón durante el reinado de Pedro II, por lo que su uso es tan licito para Cataluña como para Aragón, Valencia o Baleares.

CANARIAS

Tres franjas horizontales con los colores azul, blanco y amarillo, respectivamente. En realidad se trata de una fusión reciente de los colores de las banderas de Tenerife y Las Palmas. La primera contiene aspas blancas sobre fondo azul; la segunda se compone de dos triángulos: amarillo y azul. La invención se concreta a la aparición en Argel, a raíz de los acuerdos de Madrid, de una emisora del llamado Movimiento para la Autodeterminación e Independencia de tas Islas Canarias, creado en 1936. Antonio Cubillo, su principal promotor, se ha referido a tal emblema en algunas ´ocasiones. Sin embargo, es difícil connotar un sentido político para la misma en base a una Interpretación histórica. Últimamente se ha enarbolado de diversas manifestaciones con matización separatista, como las ocurridas durante el mes de julio del pasado año, en favor de unas Investigaciones arqueológicas de origen guanche.

CASTILLA

Pendón carmesí. Este color ha sido, sin embargo, discutido tradicio-

nalmete, entendiendo cierto sector de estudiosos que el auténtico color es el morado. El estandarte de Padilla, cabeza de los Comuneros, fue arrebatado en la batalla de Villalar por el capitán de jinetes Alonso de la Cueva. Este estandarte llevaba escrito con letras de oro la siguiente inscripción: «Defensor patrias», y la bandereta: «Jesús autem transiens per médium illorum ibat In pace.» El que color y figuras de este estandarte no se hiciese constar parece una prueba más de que sería Igual al de los realistas: carbanderas al viento mesí, y que, según parece, tenía pintada la imagen de Santiago.

Descartado pues que el color llorado fue el de las Comunidades de Castilla, lo único cierto referente caso es que. siglos más tarde, el XIX, Hacia ei año 1820 concretamente, los comuneros, sociedad secreta cuyo fundamento al .decir de los estatutos era «imitar las virtudes de Padilla», adoptaron como estandarte el pendón morado con un castillo de plata en el centro» que nada parece tener que ver con los auténticos Comuneros de Costilla. Cuestión igualmente debatida es la Incorporación del color morado en la enseña nacional, que no tuvo fugar hasta la proclamacion, el 14 de abril de 1931, de la Segunda República. Aunque ya antes existió algún intento para tal incorporación, ni la revolución de 1868 ni la Primera República alteraron los colores de la bandera. Alegaban los defensores de tal introducción, con que se Intentaba representar a Castilla, que el color morado fue el enarbolado por los Comuneros al alzarse contra Carlos I, alzamiento en porte de origen autocrático y eclesiástico, al que se ha querido dar un erigen democrático. Se ha dicho que la intervención de don Antonio Osario de Acuña, obispo de Zamora (color morado propio de su condición ecIesiástica), explica el confusionismo en la coloración del pendón.

Sin embargo, parece evidente que a Padilla, por su cargo de Capitón General, habría de corresponderle el pendón real carmesí. Concretando, la situación actual dentro del propio regionalismo castellano con respecto a la enseña representativa es de gran confusionismo, situación en la que quizás mucha culpa tengan los propios grupos políticos de izquierdas que, operando desde el centralismo madrileño, han favorecido una desnaturalización de Castilla y un abigarramiento regional castellano-leonés en base a inconcretas peculiaridades comunes de los antiguos reinos. Para favorecer más esta situación de confusionismo existe en la iglesia de Reus un estandarte de color morado, perteneciente al antiguo «tercio de los morados» fundado por Felipe IV, y al cual se le llegó a llamar el «Regimiento de Castilla», que se ha querido interpretar como genuino. No obstante, todos los historiadodes consultados para la elaboración de este informe coinciden en señalar el existente en la iglesia segoviana de San Martín, como auténtico pendón de Castilla. Su color es el rojo carmesí.

CATALUÑA

Cuatro fajas de gules en campo de oro. 1550, Wifredo el Velloso cae herido de muerte en su batallar con los normandos. El emperador de Francia introduce los dedos en la herida y pinta con ellos sobre el escudo las cuatro barran rojas. Sintéticamente he aquí la conocida leyenda sobre el origen de la «senyera». Pero la bandera catalana ha motivado leyendas .

Ciertos fraileé de lo época creen ver en las cuatro barras el simbolismo de los cuatro maderos de la cruz de Cristo. Para otros, no es sino una variante de las banderas papales en años en que las disquisiciones entre los Reyes de Castilla y los Papas hicieron que los catalanes y aragoneses tomaran posiciones por estos últimos. Lo verdaderamente cierto es que la bandera catalana, tal y como se la conoce actualmente, es registrada ya en sellos y documentos. Es por ello que lo bandera catalana pasa por ser una de las regionales españolas más históricamente connotadas, y en torno a la cual se muestra una mayor unanimidad. Como muestra queda la famosa celebración nacionalista del 11 de septiembre, en que los militantes de ciertos partidos que se atrevieron a enarbolar sus particulares emblemas fueron conminados por la multitud para retirarlas, en aras de buscar una exclusiva unanimidad en torno a la «senyera». Es curioso constatar que el acontecimiento de la historia catalana que se conmemoró en la referida fecha había tenido en sus orígenes una bandera negra como protagonista.

Los grupos anarquistas, en función de este hecho precisamente, son los únicos que cuestionan de algún modo a la «senyera»; sin embargo es interesante hacer constatar que en la época de mayor virulencia estos grupos quedaban formados fundamentalmente por militantes extraídos de los sectores de inmigración, ajenos por tanto al catalinismo.

Como dato anecdótico resaltaremos igualmente que hasta el siglo XIII no quedó fijado en cuanto el número de barras de gules que habría de conténer la «senyera», introduciéndose hasta entonces en los emblemas tantas franjas como permitía la superficie en cuestión. La bandera catalana ha sido prácticamente prohibida —aunque no lo era de facto— en toda la región, entre los años que van desde la guerra civil al 1962. Incluso cuando acontecieron las Inundaciones del Valles llegó a ser prohibida de hecho en cuantos acontecimientos benéficos se celebraron para ayudar a paliar el desastre. Sin embargo, la historia no puede ser más concluyeme para con su legitimidad, pues está plenamente demostrado que los escudos de Carlos V reproducían sus colores durante la campaña de África.

GALICIA

Blanca con franja diagonal en azul. Existe un estudio de don Antonio Couceiro Freijomil según el cual el blanco es el único color de la bandera gallega. Respondería éste al símbolo del Santísimo Sacramento que se encuentra en la catedral de Lugo. Para el autor del Diccionario Biobibliográfico de Galicia existiría sobre la impoluta pañoleta siete estrellas en representación de cada uno de las antiguas provincias gallegas. Las necesidades marítimas de enarbolar distintivos en las embarcaciones parece que hizo replantear un color que habitualmente es considerado de rendición. Al ser consulta-

do el historiador Manuel Murgía, esposo de Rosalía de Castro, un tanto alegremente, al decir de algunos especialistas, se refirió o ios coIores de la matrícula del puerto de La Coruña ´—azul y blanco— como los Integrantes de la bandera gallega. Posteriormente se registra la fecha del Corpus de 1930 como la primera en que se

levantó oficialmente ésto. Actualmente el distintivo blanquiazul es aceptado por todos los eruditos y organizaciones políticas de lo reglón, habiéndose hecho del mismo el símbolo del galleguismo. Como anécdota se culento que en el ataúd mortuorio de Boreola, el que fuera secretario del Partido Galle guista, se introdujo clandestina*

tnente, antes del definitivo enterramiento, la pañoleta representativa de la bandera gellega.

NAVARRA

Bandera roja con escudo conteniendo las cadenas que se supo-

nen derivan de la batalla de las Navas de Tolosa, 1212, cuando las tropas del reino de Navarra rompieron las ligaduras que rodeaban la tienda del rey Miramamolin, Sin embargo, anteriormente a la fecha de la batalla, en tos escudos navarros aparecen y desaparecen las cadenas.

VASCONGADAS

La «ikurriña», ideada por Sabino Arana para Vizcaya, y asimilada por el Partido Nacionalista Vasco para Euzkgdi, consta de fondo rojo que simboliza, según Sabino, la lucha del pueblo; de las aspas de

la cruz verde de San Andrés, que simboliza las «lege-zarrrak», y de la cruz blanca superpuesta, que representa la moral de Cristo o religiosidad del pueblo vasco. El escudo es el «zazpiak-bart», o siete provincias en una. Según parece, los tres colores de la bandera inventada por Araño están en la tradición de los distintivos señoriales vascos en unas antiguas pañoletas confeccionadas a base de grecas con fondo tricolor. Respecto a la conocida polémica de la representatividad de la «ikurriña» fuera de Vizcaya puede ser reveladora la conclusión no demasiado difundida que se tomó en la Asamblea de Totosa, Guipúzcoa, el día 29 de enero de 1933. donde el Partido Nacionalista Vasco reconoció como «única y exclusiva» bandera nacional de Euzkadi a la descrita, rechazándose cualquier otra que se proponga como símbolo de cada ex estado u otra conjunta como de significación federal para todos los vascos. Luis Arana, hermano de Sabino y albacea testamentario del «inventor», salió, sin embargo, al paso de tales determinaciones alegando que su hermano no creó el nacionalismo, sino el vizcarraismo. Pese a que numerosas personas consideran la «ikurriña» como emblema exclusivo del Partido Nacionalista Vasco, en tos últimos tiempos ha ganado fuerza en FU representatividad del pueblo vasco. Por supuesto la aceptación alcanza a todos los partidos de matiz nacionalista o separatista, ETA Incluido, no habiéndose pronunciado nunca al respecto, de una manera concluyente, los partidos centralistas de Izquierda. La historia reinvindicativo de la «Ikurriña» la los últimos años es conocidamente rica, y, hasta la situación de práctico consentimiento actual, ha habido que registrar un largo y penoso anecdotario. Sin que se tenga plena constancia de enb puede asegurarse que ta primera vez que fu» Izada la bandera vasca fue en te Torre del Buen Pastor de San Sebastián.

VALENCIA

Cuatro barras de gules horizontales sobre fondo de oro y margen izquierdo azul. La primera fecha histórica de que se tiene noticias es el 28 de septiembre de 1238, cuando los moros de la ciudad de Valencia, en lucha con Jaime I, levantaron en la torre de Ali Bufat de la muralla la bandera de tos cuatro barras. Era el escudo catalán que en 1157 portaba ya como armas personales el conde de Barcelona. Ramón Beronguer IV, y que su hijo Alfonso convertiría en bandera de la dinastía. Del acontecimiento hay una referencia en el archivo municipal de Valencia que corrobora la autenticidad. Existe una tradición según la cual la «senyera» valenciana no hace reverencia a nadie, no puede inclinarse nunca y cuando ha de salir a la calle lo hace con gran solemnidad. El margen izquierdo azul parece que se origina en el barroco gusto del siglo XVII, en que se introdujo con una superficie bastante más delgada que tos barras, menos de la mitad exactamente, y decorada con piedras preciosas figuradas.

Javier FIGUERO

 

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