Costes agrarios competitivos     
 
 Ya.    31/07/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 6. 

COSTES AGRARIOS COMPETITIVOS

ENTRE las líneas maestras de la política agraria en el plan de acción recientemente desarrollado por el

ministro da Agricultura queremos destacar como se merece su mención a que la política de precios

agrarios será complementada con una política de contención de costos, que baga a la agricultura

competitiva y que permita a la vez incrementar la renta del sector sin acudir permanentemente a políticas

intervencionistas en materia de precios.

EL hecho real es que el llamado índice de paridad o relación de intercambio entre los precios percibidos a

los precios pagados por loa agricultores (incluidos salarios) es inferior al 50 por 100; esto es, muy

desfavorable. Y si no se puede forzar "permanentemente" a la subida de los precios que perciben los

agricultores por sus productos - ya que luego suben en cascada y sin culpa del agricultor los precios a los

consumidores -, será necesario atender especialmente a los precios que esos mismos agricultores pagan

por los factores de producción que ellos tienen que utilizar para producir: semillas, fertilizantes, agua para

riego, electricidad, productos fitosanitarios, tractores y toda clase de maquinaria agrícola, seguros, etc.,

etc. Para poder lograr esa contención de costes de que ha hablado el ministro.

PERO ya sabemos que el costo en agricultura es muy difícil de calcular, por presentar caracteres bien

particulares, no teniendo el papel decisivo que se le puede asignar en los precios industriales. El clásico

dualismo en cualquier análisis de un costo de producción entre cargas fijas y gastos proporciónales no se

encuentra apenas en la agricultura, donde predominan las cargas fijas, como podríamos comprobar si

analizáramos el trabajo, los precios de las materias primas o factores de producción, los alquileres o

rentas, las amortizaciones, los impuestos, etc. etcétera, a más de la extraordinaria diferencia y dispersión

de los costos entre las diversas clases de explotaciones, inconcebible en la industria.

CIERTO que hoy ya en la actualidad la existencia de la Red Contable Agraria Nacional proporciona un

mayor caudal de conocimientos en la materia, pero todavía forzosamente limitado.

ENTONCES, si dividimos el "costo de producción agrario" en gastos del propio sector, gastos de fuera

del sector, depreciación del capital (amortizaciones), salarios, impuestos y renta de la tierra, al ser aquél la

suma de todos estos componentes, sobre todos habrá que actuar, pero al ser ya los "gastos de fuera del

sector" agrario casi el 36 por 100 de la producción final agropecuaria, habrá que poner el acento en éstos,

o sea, en los "costea de los elementos industriales" que la agricultura utiliza ya cada vez más al haberse

modernizado y seguir modernizándose.

EL tema es, pues, difícil, pero hay que enfrentarse con él con decisión. No olvidando tampoco el

problema que los rendimientos introducen de oscilaciones en los mismos costes: esa dispersión de que

hemos hablado anteriormente, y que varia no sólo de unas explotaciones a otras, sino de unos años a

otros. El eterno problema agrario: un negocio al aire libre. Pero del que todo el país - no sólo el agricultor

- debe ser solidario.

 

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