Autor: Valdecantos, Camilo. 
 La campaña electoral.. 
 "Guerra desconoce, de tanto como se escondió, cómo entró Tejero en el Congreso", afirma el presidente del CDS     
 
 El País.    09/06/1986.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

"Guerra desconoce, de tanto como se escondió, cómo entró Tejero en el Congreso", afirma el presidente

del CDS

CAMILO VALDECANTOS, Oviedo ENVIADO ESPECIAL

Adolfo Suárez, líder del CDS, no espera que, cumplido el primer tercio de la campaña electoral, pueda

haber ningún tipo de pacto para evitar el tema del 23-F como elemento más llamativo en su cruce

dialéctico con el PSOE. "Por mi parte, no, y no espero tampoco que por parte de otras fuerzas", dijo ayer.

Suárez respondía a una pregunta sobre la posibilidad de que, tras su vuelta a Madrid, anoche (ha

suspendido su visita prevista para hoy a Santiago), se produjese algún contacto, directo o indirecto, para

evitar enconar esa cuestión como vértice de confrontación electoral. Tras la conferencia de prensa, el líder

centrista declaró: "Yo les estoy mandando un mensaje muy claro; si no lo entienden, allá ellos. No soy yo

el que quiere seguir por ese camino, pero, si se empeñan, no estoy dispuesto a callarme". Por la mañana,

en Oviedo, ante unas 500 personas congregadas en un cine, Suárez utilizó un latiguillo efectista y duro

para replicar las declaraciones de Alfonso Guerra en Logroño, cuando el sábado sugirió que el ex

presidente del Gobierno de UCD debiera explicar su conversación con Tejero la noche del 23-F. "Guerra,

siendo yo presidente", dijo Suárez, "aseguró que estaba dispuesto a subirme al caballo de Pavía, pero, de

tanto como se escondió el 23-F, hoy todavía no sabe si Tejero fue en caballo o en autobús". El sábado, en

una jornada de 20 horas, que comenzó a las 7.15 en Zaragoza y concluyó a las tres de la mañana del

domingo en Oviedo, los hombres de Suárez frenaron su aparente intención de respuesta inmediata a

Guerra y sugirieron, incluso, la posibilidad de un comunicado del partido para puntualizar y zanjar su

postura respecto al intento golpista. El hecho es que el tema sigue apareciendo en los mítines y que el

líder del CDS mantiene que no es él quien lo ha provocado. En privado, asegura incluso: "Si quisiera,

podría machacarlos, pero voy a ser prudente". Mientras, la campaña continúa en el tono abiertamente

populista y escorado a la izquierda con que empezó en Madrid. La madrugada del domingo, en Gijón, y

ayer, en Oviedo, Alejandro Rebollo, número uno del CDS al Congreso por Asturias, ex defensor de Julián

Grimau en el proceso que le costó la vida, en 1963, y ex presidente de Renfe en tiempos de UCD, rindió

por dos veces homenaje al comunista Horacio Fernández Inguanzo, proponiéndolo como ejemplo de

luchador por los intereses de Asturias. En otro momento de la cena-mitin en Gijón, ya de madrugada, se

calificó de "intolerable" el hecho de los "golpistas con sueldos de por vida mientras hay obreros con

20 años de trabajo sin subsidio", en alusión a la pensión vitalicia que disfrutan los militares condenados

del 23-F por una reforma introducida por los socialistas, que trataban de paliar la situación de los oficiales

de la UMD, separados del Ejército y que disfrutan de la misma pensión. Este tipo de alusiones, lo mismo

que el antiamericanismo de Suárez o sus diatribas contra la banca por lo que él juzga como excesivos

beneficios, siguen despertando el entusiasmo entre el público. En algún momento de la campaña ha

estado a punto incluso de desbordarse y ha sonado algún trallazo especialmente duro, como el sábado por

la tarde en Solares (Cantabria), cuando el número uno al Congreso por el CDS en aquella región, Manuel

Garrido, en una discoteca atestada por unas 1.000 personas, llamó cobardes, en actitud muy agria, a

Felipe González y a Alfonso Guerra.

 

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