Autor: Baró Quesada, José. 
   Ante la Monarquía     
 
 ABC.    14/01/1973.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA SEMANA POLÍTICA

ANTE LA MONARQUÍA

El Consejo de Ministros, la visita de López Bravo al Papa, los debates parlamentarios, las relaciones diplomáticas con Pankow, un buen discurso dt Licinio de la Fuente sobre política laboral y varios balances ministeriales fueron la tónica hasta cierto punto normal de la semana. En ella hubo también otros episodios, no estrictamente políticos, como las manifestaciones de López Rodó ante el Consejo Nacional de Trabajadores y las habituales audiencias del Jefe del Estado y del Príncipe de España. Se reanudaron las clases en la Universidad. Tras el paréntesis navideño recobró la vida oficial su ritmo.

¿Y cuál es el ritmo en otras esferas igualmente reanimadas? El del análisis, el del rumor, el de la hipótesis. Análisis comparativo de palabras pronunciadas por distintas personas, rumores basados en parte en ese análisis y en parte asimismo en problemas concernientes a determinados Ministerios, hipótesis montadas de cara a un futuro que acaso está a la vuelta de la esquina.

Juego intrascendente, aunque un tanto ameno, y para ciertos señores, según los casos, esperanzador o desolador. Al margen de lo que haya de verdad o inexactitud en esos dimes y diretes, y por encima incluso de una supuesta reforma administrativa de amplio contenido, que ¡levase consigo la tan cacareada reestructuración —nombre eufemistico de la crisis—, le que de veras importa, y no sólo en España, es nuestro insoslayable y cada vez más cercado porvenir. De ello estamos pendientes innumerables españoles -—incluidos los apolíticos por naturaleza y los no politizados todavía— y lo están, y personalmente lo he comprobado, quienes, siendo ajenos a la comunidad española, nos consideran pieza clave, más o menas democrática, de la civilización occidental.

Lo que se haga ahora ton vistas decisivas al futuro —fíjense bien que he dicho decisivas— será siempre más trascendente y mejor recibido por la opinión pública que cualquier arreglo, llamémoslo asi, de conflictivas situaciones del momento. Na es el relevo de personas a nivel de Gobierno lo fundamental. Ni tampoco el crear o suprimir organismos. El presente, con sui aciertos y sus errores, no preocupa. Transcurre en paz —con toda la paz posible— y está suficientemente trillado. Lo de mañana interesa más que lo de hoy.

Hay un encogimiento de hombros en la calle cuando de crisis o de innovaciones administrativas se habla. También —no nos engañemos— al oír divagaciones, insinuaciones o proyectos acerca de la «apertura». Lo que no sucede —hagan ustedes la prueba— si el tema que se toca es la España del porvenir. Ahí se manifiestan todos Porque todos, en mayor a menor medida, se sienten afectados ante situaciones que han de preverse y dejarse resueltas al máximo en los menores detalles.

Cuando el Rey suceda a Franco tienen que estar despejados todos los caminos. La Monarquía, respaldada por el Ejército, votada abrumadoramente por el pueblo, no puede ni debe proclamarse con incógnitas ni otros problemas. — José BARO QUESADA.

 

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