Autor: Cruz Ruiz, Juan. 
 La campaña electoral. Cuatro años de gestión socialista / 10. La cultura. 
 La euforia cultural se olvida de la infraestructura  :   
 La ley del Patrimonio y el decreto del Cine son las aportaciones legislativas del cuatrienio. 
 El País.    11/06/1986.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

18 / ESPAÑA POLÍTICA

LA CAMPAÑA ELECTORAL

Cuatro años de gestión socialista /10. LA CULTURA

La euforia cultural se olvida de la infraestructura

La ley del Patrimonio y el decreto del Cine son las aportaciones legislativas del cuatrienio

JUAN CRUZ, Madrid

El Ministerio de Cuitara del Gobierno socialista ha vivido durante estos cuatro años contagiado por la

euforia que ha hecho pare-

Javier Solana, ministro de Cultura, fue muy gráfico cuando explicó a los periodistas, hace un mes, con

ocasión de los balances de gestión presentados por el PSOE, cuáles eran las cosas que el Gobierno se

había dejado en el tintero en materia cultural. "Me duele como gobernante que no haya una estructura

mejor de conservatorios. Hubiéramos querido hacer una reforma en profundidad de las enseñanzas

artísticas. Quizá, como ministro de Cultura, no he alentado lo suficiente para que eso se haga". Solana

tomó como ejemplo la situación de los conservatorios, pero pudo haber seguido con las restantes

disciplinas.

El país que organizó Europalia, que rescató La marquesa de Santa Cruz y que se ha convertido en una de

las capitales del mundo del arte de vanguardia no ha tenido, hasta ahora, bedeles para abrir la Academia

de Bellas Artes, que es la segunda pinacoteca del país y que esta semana, por fin, podrá ser visitada por

los ciudadanos. El país que ganó un osear e inventó la manera de darle al Estado la capacidad de

intervenir, con su dinero, prácticamente en todas las películas de factura nacional, carece de una escuela

de cine, y ha visto la desaparición paulatina de las salas de las pequeñas poblaciones; también asiste a la

paradoja de haber aumentado la creencia de que sólo es posible la industria del cine con la tutela del

dinero público. Ha sido quizá la ayuda al cine, articulada a través del decreto Miró, la medida, en todo

caso, más aplaudida de la gestión del ministerio.

La lista de los contrastes es prolija, porque éste ha sido el país que ha concentrado en sus escenarios a los

principales exponentes de la vanguardia internacional en festivales de alto presupuesto, y, al mismo

tiempo, se ha mostrado incapaz de crear una red de teatro público que garantice la descentralización;

además, empeñado en revitalizar el teatro, puso en marcha la idea de los teatros concertados, y

cer que este país vive un renacimiento cultural irreversible. Subyace a ese sentimiento la constancia de

que la infraestructura cultural, que en algunos casos ha sido mejorada

con el concurso del dinero de los municipios y de las autonomías, es ínfima, propia en algunos casos de

una cultura subdesarrollada. La ley del Patrimonio Histórico, nacida

Javier Solana.

así ha cubierto la cartelera de estrenos oficialmente aceptados. España ha tardado siglos en tener una

compañía de teatro clásico, pero desde este año la tiene; Cultura se propuso disponer de un Centro

Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas, y lo tiene, aunque la crítica considera que debajo de la de-

nominación hay poca cosa más.

Gratuidad de los museos

También ha sido capaz este país de mostrar una de las mejores antológicas de Cézanne que se han visto

en Europa, al tiempo que se despertaba de una grave crisis habida en el lugar donde se celebraba la propia

exposición, el Museo Español de Arte Contemporáneo; los directivos de ese museo permitieron, a finales

de 1983, la realización de un desfile de modas que

puso en riesgo la conservación de las pinturas y admitieron haber comprado obras de arte por valor de

300 millones sin la fiscalización de la autoridad competente.

En enero de 1983, para inaugurar una etapa que ha sido de efectiva participación popular en el

acontecimiento de la cultura, el Gobierno socialista dictó la gratuidad de los museos. La medida fue bien

recibida por todos, menos por los responsables de los propios museos, que viven una grave carencia de

personal; una crisis que hace que salas como el Prado, por citar la principal pinacoteca del país, que

también estrenó autonomía y ampliación en esta etapa, estén desprotegidas durante las frecuentes

avalanchas de público.

El ministro de Cultura citó en su balance el caso de los conservatorios porque quizá es el más sufrido

COLÍN

y el menos espectacular. En España estudian en conservatorios 250.000 alumnos; el 5% termina sus

estudios; en 10 años, esos centros de estudio musical sólo han producido seis títulos superiores de

instrumentistas de cuerda.

El gran auge público que ha tenido la ópera, por ejemplo, tiene su contraste correspondiente: España tiene

los mejores cantantes, pero no dispone de una sola compañía estable de ópera. El Liceo de Barcelona ha

estado en plena crisis y el Estado ha tenido que recurrir a salvarlo. La música española no se estrena, o se

estrena en el extranjero, y el Ballet Nacional baila con música grabada.

Ha sido en la música, sin embargo, donde el Gobierno ha parecido poner un énfasis más a largo plazo,

porque ha iniciado una política de creación de auditorios en seis para revitalizar el mercado del arte y

defender la riqueza artística colectiva, y el decreto del Cine, de apoyo al cine español, son el bagaje

legislativo de esta gestión.

puntos de España y se ha empeñado en la restitución de teatros que estaban cerrados.

En el mundo de la lectura las estadísticas siguen siendo tozudas: el 54% de los españoles ni siquiera lee

un libro por año y nueve de cada 10 españoles desconoce que existen en su entorno las bibliotecas

públicas. En este terreno, además, el Gobierno ha terminado si misión dejando abierta una polémica con

editores y autores, gravados con unos impuestos que, en definitiva, gravan también la propia difusión del

libro. La Biblioteca Nacional, que podría ser el símbolo de la gestión bibliotecaria española, tiene

clasificados sólo 5.000 de sus 23.000 manuscritos; en su sección de bellas artes, por ejemplo, sólo trabaja

un titulado. Solana ha anunciado la reforma y ha presentado el proyecto de una Biblioteca Nacional de

Préstamo.

La gestión de la cultura ha ganado en cifras: Cultura pasó de tener 42.229 millones de pesetas en 1982 a

disponer de 80.849 millones en 1986; en 1983, Cultura se gastaba el 76% de su presupuesto en servicios

burocráticos. Tres años más tarde, se han invertido los términos: el ministerio gasta el 65% de su dinero

en servicios cultúrale; El líder de (a oposición, Manuel Fraga, reprochaba el pasado sábí do al Ejecutivo,

en EL PAÍS, e sentido de ese gasto, y señalaba que este país necesita más "una política de infraestructura

cultural que una política de subvenciones".

El Gobierno socialista participó prácticamente en todas las iniciativas espectaculares. Ha inaugurado

también centros de arte, como el Reina Sofía, en Madrid, que se abrió al filo de la actual campaña

electoral, y el Museo Arqueológico de Mérida, que se presenta como una joya en su género. Mientras, ha

cuidado tanto la fachada que la impresión que existe al final de la legislatura es que todavía no ha

comenzado a producirse el equilibrio que Solana citó como objetivo final de su gestión.

 

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