Iglesias le acusa de actuar "como en un lavadero de barrio". 
 Guerra sube el tono de los insultos a sus adversarios     
 
 Diario 16.    13/06/1986.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Iglesias le acusa de actuar «como en un lavadero de barrio»

Guerra sube el tono de los insultos a sus adversarios

MADRID.—El vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, subió ayer el tono de los insultos a sus

adversarios políticos, durante una rueda de Prensa convocada para hacer balance de la primera mitad de la

campaña electoral.

La acusación más grave fue la que hizo contra el presidente de izquierda Unida y secretario general del

PCE, Gerardo Iglesias, de quien dijo: «Llega demasiado cargado a tos actos públicos.»

El dirigente comunista respondió horas después, durante un encuentro con los medios de comunicación,

que «Alfonso Guerra actúa como si estuviera en un lavadero de barrio».

Los ataques del vicepresidente se extendieron a otros dirigentes políticos, como Adolfo Suárez, a quien

tachó de «ma-chista», o Miguel Roca, al que criticó que no utilizara su nombre propio en el espacio de

televisión emitido el miércoles. En la pantalla —dijo— «aparecía sólo Roca, como los sanitaríos»

Probablemente, el vicepresidente quiso decir «saneamientos», a cuya fabricación se dedica una empresa

cuyo nombre es el mismo que el apellido del líder reformista.

Alfonso Guerra, ayer.

Dijo que Iglesias llega «cargado» a los mítines, comparó a Roca con los saneamientos (Guerra dijo

«sanitarios») del mismo nombre y llamó «machista» a Suárez

Alfonso Guerra moderó su lenguaje al referirse al líder de la derecha Manuel Fraga. De éste se limitó a

indicar que «dice cosas menos burdas que en el 82».

Una vez finalizada la rueda de Prensa, en conversación informal con los periodistas, el vicepresidente

denunció que el PRD «ha contratado a algún candidato, como asesor, por sesenta millones de pesetas» y

aseguró que los reformistas han recibido de la Banca una cantidad aproximada de ocho mil millones de

pesetas para su campaña electoral.

Al margen de los ataques, el dirigente socialista manifestó su preocupación por la excesiva confianza del

electorado en una cómoda victoria del PSOE.

Págs. 4 a 12

 

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