Autor: Camino, Lourdes. 
 Campaña electoral 22-J. Sainz de Robles estuvo ayer en un mercado madrileño. Escenas electorales. 
 Juicio y condena a la cesta de la compra     
 
 Diario 16.    13/06/1986.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CAMPAÑA ELECTORAL

ESCENAS ELECTORALES

Juicio y condena a la cesta de la compra

«A

Madrid

ver si llegan ustedes y podemos reformar alguna cosa, porque a mí lo que me gustan son los

independientes», decía Enriqueta, dueña de un puesto de carnicería en el Mercado de Santa Isabel, al

candidato número uno del PRD por Madrid, Federico Carlos Sainz de Robles.

Fue un recorrido corto por el centro comercial en el que no faltaron regalos de flores para la candidato

número cinco de Madrid, Teresa Mendizábal, adhesiones de floristas que aseguraban que votarán a los re-

formistas y un alto en el camino para tomar unas cañas y unas patatas fritas a la española en el bar Los

Caracoles de la calle de la Rosa.

El deambular del candidato fue compartido por Teresa Mendizábal con un enorme ramo de flores y el

número tres por Madrid, Juan Antonio García Diez. «A mí me preocupa muchísimo eso de que con la

LODE, los niños del barrio de Salamanca puedan ir al colegio del Pilar y los que viven en Orcasitas se

tengan que quedar en esos barrios. Es muy injusto», continuaba diciendo Enriqueta, a la que García Diez

contestaba con un «usted tiene las ideas muy claras y eso es importante».

Continuaba el paseo por la castiza calle de Santa Isabel, ante la expectación de los transeúntes que,

aunque en pequeño número, paraban sus coches y preguntaban: «¿Quién está ahí?» Tras despejar sus

incógnitas iniciales respondían con una sonrisa de complicidad «Yo les voy a votar» o con absoluta

indiferencia «no son de ios míos los de este partido».

Lourdes Camino

Sainz de Robles y García Diez observan un hermoso ejemplar de salmón, en el Mercado de Santa Isabel.

Sainz de Robles bromeaba castizamente con los transeúntes «pero qué me dice» o «hay que sacar a flote

este país», con esa cara risueña que suele poner. Ante la pregunta de un periodista de «Señor Sainz de

Robles, ¿Cómo está la mercancía en los mercados?», el número uno por Madrid decía: «Está muy cara y

además se me pudre cada vez que intento llevársela a mi mujer.»

Dos hombres del barrio, militantes del partido, hacían de introductores de los candidatos reformistas en

los distintos puestos del mercado. Hubo, sin embargo, una pequeña equivocación. Cuando se dirigían a un

local de aves y huevos diciendo «le presento a los candidatos reformistas...», el vulgarmente llamado

pollero dijo: «Se equivocan, yo soy votante socialista.» Ante este desplante, la comitiva reformista salió

del local, sin más.

Como unas veinte personas acompañaban a los candidatos con pegatinas, viseras y programas del PRD

que entregaban a todos los que pasaban. Uno de los aspectos, quizá más divertido, ocurrió cuando en una

pescadería el dueño, Antonio, sacó un hermoso ejemplar de salmón fresco para mostrárselo a los

candidatos «para que Sainz de Robles vea la calidad de lo que vendemos en este barrio».

La seguridad de dos jóvenes floristas, narrando al candidato su convicción en votar al PRD, que su padre

está en paro y que eso es terrible, pero que ellos van a abrir un nuevo negocio de flores y plantas «porque

nos gustan y nos va muy bien», fue uno de los acontecimientos más claros de adhesión a los reformistas.

Federico Carlos Sainz de Robles siguió «haciendo reclamo», como él mismo aseguraba, por las calles del

Mercado de Santa Isabel, hasta que de repente se esfumó. «¿Dónde está el candidato?» «Se ha ido, tenía

una comida importante y luego tiene que ir a Getafe», en donde volvió a su electoral deambular por el

cinturón industrial.

 

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