Autor: Pastor Ridruejo, Félix. 
   Unas declaraciones del ministro de Agricultura     
 
 Informaciones.    29/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Unas declaraciones del ministro de Agricultura

Por Félix PASTOR RIDRUEJO

EN las recientes declaraciones programáticas del ministro de Agricultura a la Prensa española

existen aspectos inquietantes. Sería interesante conocerlas con detalle, porque las versiones

de los distintos periódicos, aunque coinciden en lo sustancial, ofrecen matices diferentes. De

todas las maceras, lo que nos ha llegado permite un análisis crítico.

Hay que sentar como premisa previa que el ministro no parece hombre del campo. Sus

declaraciones no huelen precisamente a tomillo y a romero. Su relación con la agricultura

española ha sido una relación dialéctica, no de integración.

El nuevo ministro ha vivido la dialéctica de los contrarios en el Ministerio de Hacienda y en la

C.A.T. Para el agricultor, Hacienda y Comercio provocan graves recelos.

Pero entremos ya en las declaraciones. Por ejemplo, acerca de la reforma agraria y de las

grandes explotaciones. Parece que el ministro ha tocado ambos puntos. Parece que ha venido

a decir que la reforma agraria le parece necesaria y conveniente siempre que no sea reforma

agraria, que se refiera a la eficiencia técnica y rentabilidad. Es decir, y esto es ya traducción

mía, que no afecte a las estructuras de propiedad y empresa. Parece que el ministro opina, en

la más pura tradición tecnocrática, que un ministro de Agricultura nada tiene que decir ante las

grandes explotaciones, siempre que éstas sean eficaces y funcionan bien. En cambio, ha dicho

que, en caso contrario, va a ser implacable con las grandes explotaciones.

Creo que al ministro convendría aclararle algunas ideas. Ser implacable, aunque sea con las

grandes explotaciones, no es índice de un talante democrático. Yo le pediría al ministro que

con esas grandes explotaciones no fuera tan implacable, sino más bien comprensivo. Y que

para llegar a ser comprensivo empezara a ser implacable con las explotaciones grandes o

pequeñas, de las que, de una manera u otra, es titular como ministro de Agricultura, que buena

falta hace. Y que además para comprender las cosas mejor creara empresas agrícolas testigo

en todas las zonas y llevara las cuentas con claridad y rigor.

En cambio yo le pediría que no fuera tan renuente ante la reforma agraria, la tradicional, la que

afecta a las estructuras de propiedad y empresa, que es algo no tan desfasado como parece

pensar el señor ministro. Y le voy a decir algo más, que no piense que si lo hacen bien va a

provocar la desbandada de los empresarios. No es así. A los empresarios los debe cuidar y

mimar, y no ser implacable con ellos. De este modo no se irán. Pero al tiempo, hay lugar,

tiempo y modo para la reforma agraria.

En definitiva, lo mismo, pero al revés. Nada de talante implacable con los empresarios grandes

o pequeños. Y sí algo, aunque sea un comienzo, un paso, en orden a la reforma de

estructuras, haciéndola como hay que hacerla.

Otro aspecto preocupante de las declaraciones tenemos que recoger. Parece, y repito parece,

porque como dije al principio mis fuentes son de segunda mano, que ha dicho el ministro que la

paridad de renta del sector agrícola sólo puede conseguirse mediante la dedicación del

agricultor a otras actividades industriales y de servicios. Esto es tanto como dejar al agricultor

que quiera seguir siendo agricultor en su situación sin esperanza.

Creo, señor ministro, que el problema de los agricultores es el de sacar rentabilidad de su

actividad, no es de dedicarse a otra cosa diferente. Cualquier otro planteamiento es elusivo.

Elusivo que puede ser tanto evasivo como decepcionante. Y el tiempo de evadir las cuestiones

y decepcionar a la clientela política ya pasó.

Leo en alguna parte que el nombramiento parece un intento de aplicar a los problemas

agrícolas soluciones básicamente fiscales y monetarios. No sé exactamente lo que esto quiere

decir. Pero como a los problemas agrícolas no se les busquen otras soluciones, sí puedo decir,

sí puedo aventurar, lo que dentro de muy poco tiempo va a suceder.

(Próximamente Félix Pastor Ridruejo hará en estas páginas un detenido análisis sobre la

reforma de la política agraria.)

 

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