Autor: Bayón, Felix. 
 La campaña electoral.. 
 Iglesias: "González ha dilapidado su bagaje de izquierdas"  :   
 "No estoy dispuesto a seguir hablando de Santiago Carrillo" - "González está llamando a la resignación y a la pasividad". 
 El País.    13/06/1986.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 33. 

EL PAÍS, viernes 13 de junio de 1986

POLÍTICA

ESPAÑA / 21

Iglesias: "González ha dilapidado su bagaje de izquierdas"

"No estoy dispuesto a seguir hablando

de Santiago Canillo" — "González está llamando a la resignación y a la pasividad"

FÉLIX BAYÓN, Madrid Gerardo Iglesias, ex minero, 40 años, secretario general del Partido Comunista

de España desde hace cuatro, es e! presidente de Izquierda Unida y no quiere ni oír hablar de Santiago

Carrillo, su predecesor en el PCE.

Pregunta. Carrillo ha dicho que ha sido Gerardo Iglesias el que le ha impedido integrarse en Izquierda

Unida, a pesar de que él ha hecho todo lo posible. ¿Qué hay de cierto en esto?

Respuesta. Mire, después de cuatro años, no estoy dispuesto a seguir hablando de Santiago Carrillo.

Parece que en la izquierda hay otros problemas y otras necesidades. Pero tampoco quiero rehusar la

pregunta, y le digo que Izquierda Unida estuvo desde el primer momento abierta a todos los factores de

izquierda que hay en este país. Si alguien se ha salido desde las primeras conversaciones, o no ha entrado,

es porque no ha querido.

P. Santiago Carrillo hace referencia a unas conversaciones con usted, e incluso a gestiones del PCPE...

R. Compréndame. No quiero ser desagradable con usted, en absoluto, pero no puedo estar todos los días

desmintiendo falsedades. Entonces, rehuso responder a todo tipo de descalificaciones o falsedades porque

me parece más constructivo.

P. Dada la confusión que se ha creado, ¿al elector despistado cómo se le podría explicar la diferencia que

existe entre Izquierda Unida y Unidad Comunista?

R. Yo creo que no hay tal confusión. La prueba es que, en todos los sondeos que conozco, Izquierda

Unida aparece con un tanto por ciento y cualquier otro grupo pretendidamente comunista no aparece con

nada. Creo que la opinión pública sabe discernir dónde hay una propuesta de izquierda. Naturalmente,

nosotros estamos aprovechando la campaña electoral para explicar el programa de Izquierda Unida, y lo

que significa Izquierda Unida no sólo como fuerza electoral, sino como proyecto que nace para la unidad

de la izquierda.

Bagaje dilapidado

P. La política del PSOE por un lado y las divisiones comunistas, por otro, puede ser que hayan arrojado

cierta confusión sobre lo que significa ser de izquierdas hoy...

R. Felipe González probablemente pase a la historia de este país como el jefe de Gobierno que más apoyo

popular ha suscitado en un momento determinado, pero creo que también pasará como la persona que más

bagaje de izquierdas ha dilapidado. Es cierto que el fraude que supone la gestión del Gobierno socialista y

su giro a la derecha está dañando a toda la izquierda.

La diferencia en cualquier caso está clara. Y no sólo en política exterior o en política económica. Yo creo

que el PSOE está defendiendo un concepto de la democracia que tiene todo que ver con la política que

pueda defender una derecha democrática. La misma estrategia de bipartidismo que han traído a este país,

en convergencia táctica, el PSOE y Alianza Popular, pretende cercenar la participación popular, la

articulación de la sociedad civil, negar la alternativa, ofreciendo sólo la posibilidad de la alternancia.

Se busca que el ciudadano sea pasivo. Se utiliza la televisión a antojo y capricho del Gobierno, no se

potencian los sindicatos ni ningún tipo de asociacionismo. Se tiene un concepto de la democracia

puramente institucional... Lo que importa es la correlación de las instituciones y no la correlación de las

instituciones con una sociedad civil articulada.

Nosotros estamos convencidos que los cambios sociales que demanda España —y que son posibles en

España, porque hay energías suficientes en la sociedad— exigen unas propuestas transformadoras, pero

también exigen que haya unas fuerzas transformadoras en el Parlamento, con una profunda conexión y

articulación con la sociedad civil y que esa sociedad civil participe cada día más.

El PSOE defiende todo lo contrario. Felipe González está llamando a la paciencia, que es llamar a la

resignación y a la pasividad. Nosotros no estamos discutiendo con el PSOE una cuestión de ritmo. No

criticamos que haga los cambios con lentitud; criticamos que no los hace.

Luego está el tema de la modernización y de las nuevas tecnologías. Yo lo estudiaba estos días con el

caso de la Seat, que ha sido absorbida, perdiéndose un patrimonio público, convirtiéndose en

dependiente... La diferencia es clara: nosotros defendemos un proyecto que supone potenciar la empresa

pública y la pequeña y mediana empresa.

El PSOE defiende potenciar la banca, y ahí están los datos. El objetivo principal del PSOE en su política

económica ha sido aumentar los beneficios empresariales y disminuir la inflación. El nuestro sería crear

empleo. La diferencia es nítida.

P. ¿Qué razón le llevó a crear

Gerardo Iglesias.

Izquierda Unida con grupos y personalidades que sectores de la sociedad que ponen en duda que sean de

izquierda, como los carlistas, los humanistas o el señor Miralles?

R. ¿Qué sectores de la sociedad lo ponen en duda? ¿Alfonso Guerra? ¿Felipe González?

Esencias de izquierdas

P. Sí, y también el señor Carrillo...

R. Es bastante sospechoso que Guerra y González, que han renunciado a cualquier principio ideológico, a

cualquier principio de izquierdas, quieran ahora velar por las esencias de izquierdas de los grupos que

están a su izquierda. Creo que la aparición de Izquierda Unida ha creado demasiado nerviosismo en el

partido del Gobierno.

En ninguna campaña electoral los principales dirigentes del PSOE han prestado tanta atención y tantas

descalificaciones al partido comunista. Creo que ese nerviosismo, que les hace descender a las

descalificaciones y calumnias más miserables, está determinado no tanto por los votos que pueda obtener

Izquierda Unida en estas elecciones, sino por su proyección como proyecto de unidad de la izquierda.

Por otro lado, todo el mundo conoce la historia reciente del Partido Carlista, y sabe que estuvo en la Junta

Democrática, en la lucha antifranquista, que es un grupo con más o menos fuerza —más bien, menos—,

pero que defiende unas posiciones de izquierdas, y que apoya el programa de Izquierda Unida, que es lo

que importa. El Partido Humanista, por su parte, igual.

La pregunta ofende

F. B., Madrid

Pregunta. Un tema que está levantando ampollas en estas elecciones es el de la financiación de las

campañas electorales. Siento tener que mentar la bicha, pero Santiago Carrillo ha dicho que no sabe de

dónde saca Izquierda Unida el dinero que gasta. ¿Realmente no hay nadie ajeno a la izquierda que haya

puesto dinero en Izquierda Unida?

Respuesta. Le podría decir que la pregunta ofende.

P. Siento que le ofenda la pregunta.

R. Se lo digo porque ya he escuchado acusaciones muy graves. La respuesta que he dado —y no pienso

dar ninguna otra porque no vale la pena— es que no voy a seguir la dinámica de las acusaciones en el

terreno económico, porque es la dinámica a que nos quieren conducir.

Me he encontrado con alguna expresión del vicepresidente del Gobierno que recurría a la calumnia más

barriobajera y miserable.. . ¿Qué quiere que le diga? Sólo que es un miserable.

No voy a seguir esa dinámica. Quienes no tienen programa o no están dispuestos a discutirlo pretenden

entretener la campaña electoral a costa de degradar la democracia a base de las descalificaciones.

Es una provocación. Cuando un político serio lanza una acusación así tiene que dar datos y

demostraciones. Y cuando no los da hay que decirle que es un provocador. El PCE e Izquierda Unida

están completamente abiertos a la fiscalización de sus finanzas en cualquier momento y por completo.

P. Ningún grupo de la derecha, pues, ni tan siquiera le ha ofrecido financiación para debilitar al PSOE.

R. Evidentemente no.

BERNARDO PÉREZ

Una serie de sensibilidades que hay en la izquierda, y que no está sólo en los partidos de izquierda

tradicionales y en las centrales sindicales de clase. Empiezan a aparecer nuevas fuerzas con nuevos

valores culturales... A quienes se han imaginado una España bipolar, repartida entre Fraga y Felipe, lo que

les asusta es que nace un nuevo proyecto capaz de abrir un proceso de recomposición de la izquierda.

P. ¿Cree usted que ha hecho todo lo posible por lograr la unión de la izquierda y la unidad de los

comunistas? ¿No se arrepiente de nada? Muy satisfecho

R. En ese sentido, no. Estoy muy satisfecho de haber hecho una contribución, creo que sustancial, a la

unidad de la izquierda, empezando por haber hecho una aportación importante a la unidad de los

comunistas. Cuando yo asumo la secretaría general del PCE, todo el mundo sabe cómo estaba el partido,

bajo mínimos, y es constata-ble que se ha reincorporado mucha gente al partido comunista, que se han

integrado algunos grupos comunistas en el PCE, que un partido como el de Ignacio Gallego está con

nosotros en Izquierda Unida...

Que en Izquierda Unida no está todo lo que hay, es cierto, pero por algo se empieza. Le quiero decir una

cosa más: de lo que falta en Izquierda Unida lo fundamental no es lo que tanto se cacarea. Eso es más

bien una táctica electoral, y se ve a leguas. En Izquierda Unida sí que falta una izquierda nacionalista que

existe, y eso sí que es importante. No renunciamos a que esta izquierda esté con nosotros.

 

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