Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 Campaña electoral 22-J. Cuaderno de campaña. 
 Fraga, la "fuerza tranquila"     
 
 Diario 16.    14/06/1986.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Soria

Ya se sabe que la función crea el órgano y si es cierto que el improperio se está distinguiendo en esta

campaña electoral como una de las armas más eficaces, muy pronto surgirá una nueva figura en el campo

de la asesoría política que es la del «guionista de maldades».

Hasta ahora, el papel más brillante en el ejercicio del insulto como género electoral lo había interpretado

Alfonso Guerra con sus innumerables epigramas políticos, algunos realmente ingeniosos, aunque en otros

casos, Guerra ha utilizado el ingenio ajeno y sin citar la procedencia. Ejemplo: del ex ministro de Obras

Públicas de UCD Luis Ortiz dijo que prometió un puente a un pueblo que no tenía río, refritando una

vieja anécdota de Romanones. Del Opus, Guerra habló del siniestro maridaje entre el cilicio y el Remy

Martin, usando una frase del fallecido académico andaluz José María Pemán, y aquella definición de la ex

ministra Soledad Becerril, comparándola a un Carlos II vestida de Mariquita Pérez, el Fraga, la «fuerza

tranquila» hoy vicepresidente tomó la imagen de un columnista político.

Adolfo Suárez, ex presidente del Gobierno y líder del CDS, habitualmente neutro y moderado en sus

comentarios electorales, ha lanzado a la Prensa dos especialmente celebrados. El primero de ellos tuvo la

virtud de frenar la lengua del vicepresidente Guerra cuando dijo que éste, de tan asustado como estaba en

los sucesos del 23-F, no se enteró si Tejero entró en el Congreso en autobús o a caballo (tras la peligrosa

refriega electoral en torno al 23-F, el propio ministro de Defensa, Serra, criticaría a sus compañeros de

partido Guerra y Benegas, acusándolos de «irresponsabilidad» aunque sin citarlos).

El segundo comentario de Suárez, aludiendo a Fraga, atribuía al líder conservador José Luis Gutiérrez

disponer de un «problema para cada solución». En ambas maldades se adivina la gracia envenenada y

repajolera del periodista Pablo Sebastián, hoy responsable de Prensa en la campaña del duque.

Ayer, en Soria, el chascarrillo de Suárez pareció sustantivarse, cuando Manuel Fraga, que asistía a

diversos actos en la capital castellana, hubo de comparecer acompañado de la Prensa y de cientos de

seguidores a una cena celebrada con frío y vientos polares... ¡al aire libre! Una cena así, en Soria, es algo

equivalente al asado de la manteca.

Sin embargo, Manuel Fraga no se disgustó, como hubiera sido inevitable en el pasado más cercano, y fiel

a su nueva imagen de «nombre tranquilo», en la línea de aquella «fuerza tranquila» que le dio el triunfo a

Mitterrand, se limitó a sonreír y a cenar con un «lo-den» verde.

Tan sólo perdió ligeramente los nervios cuando, a preguntas de este columnista, definió como «cretinos»

a todos aquellos, incluidos los miembros de Coalición Popular que así se pronuncien, que dan como

irremediable una victoria del PSOE y establecen como objetivo más sensato el evitar una nueva mayoría

absoluta de los socialistas.

Después, haciendo gala de sus deferencias para con este informador, el dirigente aliancista respondió a

algunas preguntas. ¿Por qué no ha respondido con más contundencia a la profecía de Felipe González,

quien aseguró que tras las elecciones Coalición Popular se rompería en mil pedazos? ¿Tiene miedo acaso

Manuel Fraga al presidente del Gobierno? El rostro sereno de don Manuel se torna paulatinamente

convulso, poseído por la irritación. «Que venga y me lo diga a la cara, si tiene c...». El «a la cara» es, para

don Manuel, ante todos los españoles, esto es, en televisión.

Posteriormente convenimos que la «c» y los puntos suspensivos sean reemplazados por el sustantivo

«redaños». Regresa de inmediato don Manuel a la plácida y sonriente serenidad, no sin antes responder a

las acusaciones recibidas en los últimos días y comentar algunos de los incidentes de la campaña.

La definición de opción atractiva para una «izquierda culta» de la Coalición IU, la de Suárez como la de

un «jugador» —aunque «nunca le faltaría al respeto como Guerra, llamándole tahur»— que «fue el

principal responsable del 23-F» y denunciar al PSOE y su intentó de distraer a la opinión en los

problemas esenciales, a base de fútbol y mítines insulsos «lanzados desde podios que recuerdan los

montajes de Nuremberg», cierran las palabras de don Manuel quien, aunque escasamente aficionado al

fútbol, acude a contemplar la victoria de España sobre Argelia.

 

< Volver