Autor: Castro, José. 
   El comisario Matutes no quiere ser presidente de AP     
 
 Diario 16.    14/06/1986.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Diario 16/14 de junio-86

NACIONAL

Pág. 7

Palma de Mallorca

A SISTIO duran-te la mañana a sus obligaciones comunitarias. Subió a su jet privado cuando todo había

concluido y en un santiamén se presentó en Palma de Mallorca, su feudo personal. Llegó, vio y mitineó, y

en otro santiamén se largó de nuevo a Bruselas para continuar con su labor de comisario español ante las

comunidades. Para Abel Matutes, sólo había en este viaje relámpago un compromiso y una obsesión:

ejercer de anfitrión de su amigo y jefe político, Manuel Fraga, en su visita a Palma de Mallorca.

Y mientras estuvo allí de nuevo en casa, a Abel Matutes le dio tiempo a lanzar ataques y a hacer

declaraciones, confirmaciones y desmentidos. Todo a la vez y, según él, «con la verdad por delante».

Colocó a los franceses en su sitio al abordar el tema pesquero y puso a caldo a los canadienses por la

agresión a dos pesqueros comunitarios, es decir, no solamente españoles, puntualizó. Agresión

incalificable que para el comisario Matutes, y haciendo un gran esfuerzo de bondad, podría calificarse

como de «piratería moderna».

Agresión que los canadienses «basaron en hechos que no están probados y en los principios inaceptables

de pretende! extender la soberanía de Canadá más allá de las doscientas millas de sus cosías».

Y para poner remedio a esas situaciones y que algo de semejante índole no vuelva 2 ocurrir, Matutes ha

puesto en marcha a la Comisión Europea que «está dispuesta a aplicar hasta el final el principio de

reciprocidad y de facilitar el acceso a los mercados europeos sólo a aquellos países que respeten a los

barcos comunitarios».

Pero en Palma, una vez apeado del cargo europeo, este mallorquín de cuarenta y cuatro años, que exhibe

su calva y sus gafas como si fueran un faro marino, un faro de España en Europa, no se recata de expandir

a los cuatro vientos su fidelidad al «gran jefe» de Alianza Popular, y lo hace por cuantas vías encuentra:

alabándole, defendiéndole o negando con rotundidad que él vaya a ser el sustituto del político gallego al

frente del partido.

Para él, hay «Fraga para mucho tiempo». Y a pesar de los rumores y de lo que digan Alfonso Guerra, el

comisario Matutes desmiente que él vaya a subírsele a la chepa al «patrón», porque «eso no entra dentro

de mis planes ni de mis ambiciones».

Se reafirma en que Fraga no piensa reinarse y en que ningún congreso del partido se atrevería a retirarle

su confianza, porque «él es Alianza Popular». Se niega a entrar en la cuestión de si Fraga logra el apoyo

porque manda o manda porque le apoyan, y se sale de la «lanzadera», diciendo que manda bien y tiene el

apoyo del congreso del partido. Y concluye reafirmándose en que él no juega a quitarle el puesto a Fraga

ni ahora ni en el futuro mediato ni en el futuro inmediato.

El comisario Matutes no quiere ser presidente de AP

Se revuelve cuando se le pregunta si la derecha no estaría mejor representada en Europa con un líder a su

frente más sereno, más joven y con una historia política irreprochable. Y ante eso dice que aquí se

confunde el carisma y el liderazgo político con una operación de relaciones públicas. Defiende José

Castro que si se le conoce bien, uno se encuentra en Fraga con un «cachondo mental», y no un hombre

adusto y huraño. Pero es cuando se le trata de negar a su jefe el pan y la sal en el tema Europa cuando

Matutes remacha diciendo que no cree que haya un español que esté más cerca de las corrientes europeas

y del sentimiento europeo que Fraga. «Es el que sabe y el que siente más a Europa de iodos los españoles,

y lo digo con el corazón en la mano.».

Y ya, casi con el pie en la escalerilla del avión, aún tiene tiempo para lanzar la ilusión de que dentro de

pocas fechas España será el undécimo país de la CEE regido por un Gobierno liberal-conservador, y que

si eso se materializa él no será ministro, porque quiere terminar su labor en el Parlamento Europeo. Y

para concluir se descuelga diciendo que los hombres de Coalición Popular no tendrían inconveniente en

cederle a Roca la vicepresidencia del Gobierno, si ello se decide en una mesa de negociaciones con el

político catalán.

 

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