Autor: Baeta, Fernando. 
   Paco Ordóñez en el país de las maravillas     
 
 Diario 16.    14/06/1986.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 25. 

Zaragoza

A Paco Ordóñez le merece tanto respeto el libro de Carrol «Alicia en el país de las maravillas», que en

cada uno de sus mítines relata siempre un fragmento del mismo delante del respetable.

¿Qué camino he de tomar? —le pregunta Alicia al gato.

Eso depende de a donde quieras ir—le responde el animal.

Paco Ordóñez, o lo que es igual, el cabeza de lista del PSOE por Zaragoza, sabe muy bien que lo

importante es lo que se quiere conseguir y lo accesorio el camino a seguir.

En Alfamen, un pueblo situado a 50 kilómetros de la capital, y ante cerca de setecientas personas de todas

las edades —el censo del pueblo es de 1,380 habitantes exactamente—, Paco no mintió a nadie y no se

mintió a sí mismo al afirmar que le sobran argumentos para recomendar que no se vote a la derecha.

Yo conozco bien, muy bien, a la derecha, os lo aseguro, y por eso os pido que no la votéis.

Antes de que se lo puedan echar en cara, Ordóñez da primero. En Alfamen resultó. Todo el mundo se

puso en pie y vitoreó a quien en 1979 fue cabeza de lista de UCD también por Zaragoza.

Paco Ordóñez en el país de las maravillas

Fernando Baeta

Pero en esto, como en otras muchas cosas, Paco Ordóñez ha tenido suerte en las elecciones del 22-J. Y ha

tenido suerte porque sus principales contrincantes en Zaragoza —José Ramón Lasuén por CP y Luis

Gamir por el PJÍD— eran socialdemócratas y de UCD como él, además de subalternos de Paco.

«Con la única diferencia de que yo sigo siendo socialdemócrata y ellos se han tenido que derechizar»,

afirma el minis-tro-candidato de la misma manera que piensa, aunque esto lo calla, que el tiempo le ha

dado la razón ya que no solamente se ha adaptado plenamente al PSOE, sino que hasta ha hecho de él lo

que siempre soñó: un partido socialdemócrata.

«Don Antonio, don Antonio Machado, por supuesto, solía decir que en este país de cada diez cabezas,

nueve embisten y una piensa», dice el candidato cuando quiere hablar de la oposición.

Y en esto, como en otras muchas cosas, la suerte está con él. Como siempre, como si ya formara parte de

esa inteligencia que hasta los enemigos le presumen.

¿Cómo se puede explicar, si no es amparándose en la suerte, que Gamir, el candidato reformista, dijera

tres veces, sí, tres, como el bueno de Pedro, «la base de Rota de Zaragoza», «la base de Rota de

Zaragoza», «la base de Rota de Zaragoza» ante los atónitos periodistas locales?

Como se puede explicar, si no es amparándose en la suerte, que Lasuén, el candidato popular y además

nacido en Aragón, equivocara, y equivocara en voz alta, que es lo peor, el canal de la margen derecha del

Ebro con los regadíos de los Monegros?

¿Cómo se puede explicar, si no es amparándose en la suerte, que otro de sus enemigos en Zaragoza, el

regionalista aragonesa nacido en Asturias, Hipólito Gómez de las Roces, tampoco le pueda echar nada en

cara ya que él fue presidente de La última Diputación Provincial de Franco. Indudablemente, la suerte

está con Paco.

Después de todos estos recientes acontecimientos que más Je da al ministro-candidato que le digan lo de

«chaquetero»: «El que no haya cambiado alguna vez de idea, que levante la mano.»

O eso de que antes con UCD y ahora con el PSOE: «Cuando estaba en UCD sólo el PSOE apoyó mi ley

del Divorcio mientras algunos compañeros de siglas de entonces, como Alzaga, me ¡tomaban rostro

pálido, a mí, que soy bastante oscuro de piel.».

Cuando algo se tuerce, Paco Ordóñez suelta una frase del fallecido Olof Palme que es una de sus favoritas

y las aguas, las del padre Ebro en este caso, vuelven a su cauce: «Los caminos son estrechos, los medios,

limitados.»

El mitin acaba. Todos son abrazos, pero una señora que se acerca a los treinta y cinco le pregunta: «Oiga,

señor Ordóñez, ¿y el señor Maravall no va a venir por aquí?»

No lo sé, pero no se meta mucho con él, que lo único que ha hecho ha sido quitarle a la educación un

polvo de siglos.

Dicho esto, Paco se vuelve y le dice a otro candidato: «Menos mal que con mi cartera siempre tengo que

estar en el extranjero.»

Ya de vuelta a Zaragoza se acuerda de que este mitin ha estado a punto de celebrarse en la iglesia del

pueblo, pero que a última hora el párroco se echó atrás. «!Con lo que me hubiera gustado soltar el

panfleto delante del altar!»

Por azares de la vida, Paco Ordóñez vuelve a cantar la jota y a beber vino de la tierra

«Hacer una campaña aquí es engordar cuatro kilos»— sin olvidarse de cuando fue inspector de Hacienda

en la capital aragonesa y vivía en el Coso:

¿ Cómo se puede haber sido inspector de Hacienda en una ciudad y luego presentarse a unas elecciones

en esa misma ciudad y además pretender ganarlas? Tengo mucho valor.

PD Por la mañana, a la poco taurina hora de las doce de la mañana, Paco Ordóñez sufrió la primera

«cornada» de esta feria electoral. A la salida de un colegio, cientos de niños se abalanzaron sobre él en

busca de pegatinas, fotos con autógrafo, cerillas y caramelos. El candidato sufrió una tarascada y se le

apreció herida grave en el pantalón a la altura del muslo derecho del mismo. La «cornada» tuvo una

longitud de 25 centímetros en línea ascendente. El maestro tuvo que ser trasladado al hotel para que se

cambiara de pantalón. Con gran dignidad, entró en la habitación por su propio pie.

 

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