Autor: C.. 
   Modos de informar     
 
 El Alcázar.    31/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

MODOS DE INFORMAR

DE sobra es sabido que la "televisión" no se distingue precisamente por una información ponderada.

Decir, por ejemplo, ante el secuestro del teniente general Villaescusa, que "estos hechos ocurren hoy en

todas las Naciones" —que sepamos, ninguna de las llamadas civilizadas, ni tal vez de las otras, han

pasado en tan poco tiempo por el asesinato por explosión del jefe del Gobierno y el secuestro de dos de

las primeras Jerarquías del Estado— o que "estos hechos aislados" —cuando, además de los citados, la

cifra de agentes del orden y ciudadanos muertos es ya cuantiosa en el plazo de dos años—, supone un

ocultamiento de la gravedad, que resulta pueril.

El sábado, en la misma linea, T.V.E. ofreció en imagen, recortes de los periódicos que acogieron el

editorial conjunto de repulsa al terrorismo. Aunque naturalmente, este periódico publicó tal editorial y,

antes que ningún otro, ha sido paladín de la oposición al terrorismo, la imagen de sus páginas con el

editorial aludido fue omitida al espectador, por lo que muy bien pudo creerse que no nos habíamos

solidarizado con la repulsa. Por supuesto que TVE nos aluda o no, no nos perturba. Si hacemos la

observación es como exponente de la "imparcialidad" de un medio gubernamental.

Otros modos de la información, hoy, tienen mucho que ver con la justicia. Suponemos, desde luego, que,

a estas horas, el Ministerio Fiscal habrá presentado su querella contra la publicación, en "El País", de

esquelas en que la muerte de María Luz Nájera —fallecida accidentalmente en el curso de una

manifestación ilegal-se presenta como asesinato.

En cuanto a otras esquelas que se conduelen por la muerte de abogados y policías cuesta creer que las

suscriba el P.C. en sus variadas ramificaciones, sobre todo acusando a "los enemigos de la democracia y

del pueblo español", ya que nadie mejor que los sucribientes merecen esos títulos. Lo que sí resulta

interesante es que la integración, en las esquelas, de los abogados y policías asesinados, es un dato más

que reafirma nuestra tesis de que, en ambos casos, los asesinos han sido los mismos los que cínicamente,

en concordancia con su ya largo historial terrorista, se han lanzado a la campaña de atribuir sus acciones

criminales a sus opositores de la derecha.

C.

 

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