Autor: Urbano, Pilar. 
 Teniente general Fernández Vallespín, jefe el Alto Estado Mayor. 
 "Dolidos, indignados, pero con la sangre fría necesaria para responder a estas acciones incalificables, así hemos de estar"  :   
 «Hay que extirpar enérgicamente a los saboteadores que tratan de impedir nuestro proceso político» «Estos hombres han sido victimas de un ataque a traición, dentro de un plan muy premeditado». 
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TENIENTE GENERAL FERNANDEZ VALLESPIN, JEFE DEL ALTO ESTADO

MAYOR

«DOLIDOS, INDIGNADOS, PERO CON LA SANGRE FRÍA NECESARIA PARA RESPONDER A

ESTAS ACCIONES INCALIFICABLES, ASI HEMOS DE ESTAR»

«Hay que extirpar enérgicamente a los saboteadores que tratan de Impedir nuestro proceso político»

«Estos hombres han sido víctimas de un ataque a traición, dentro de un plan muy premeditado»

Está avanzada la tarde cuando telefoneo al teniente general Fernández-Vallespín. En ese mismo momento

en el Palacio de la Moncloa, está reunido el Gobierno en Consejo de Ministros extraordinario. Un grupo

numeroso de jefes del Estado Mayor del Ejército celebran también reunión de «trabajo». En el Hospital

Militar Gómez Ulla se va a practicar la autopsia a los tres cadáveres de las víctimas del terrorismo

callejero de por la mañana. Y en dependencias de ese mismo hospital, otros tres hombres jóvenes se

debaten entre el vivir y el morir. Es una hora tensa, áspera.

El jefe del Alto Estado Mayor está en su domicilio y toma el teléfono directamente. Reconozco su voz.

Me Identifico. Le presunto a qué cabe atribuir esta vorágine de violencia desatada con una eficacia tan

Impecable como dramática.

—Yo creo que todo esto hay que atribuirlo a un premeditado, mny premeditado, plan para impedir que

continúe el proceso de desarrollo político en España.

—¿Piensa usted en una especie de «conspiración internacional» contra nuestra política?

—No. No exactamente. Me parece que esta violencia y este plan de ataque nace afluí mismo, en territorio

nacional. Pero, eso sí, actúa con fuertes respaldos desde el exterior.

—¿Cómo califica, general, los últimos asesinatos, contra hombres de las Fuerzas del Ordea Público?

—¿Calificarlos? Estos atentados son incalificables. Esos hombres han sido víctimas de un ataque a

traición. Y ante nn ataque a traición no hay defensa posible. No puede preverse 1» protección. Lo que hay

que hacer es extirpar enérgicamente a los saboteadores, que no sólo atacan la vida de hombres como estos

que han muerto hoy, sino también la vida política de España.

Las Fuerzas Armadas, tan duramente tratadas, van a necesitar ahora el aliento de todo el país. Entre todos

debemos apoyar las medidas que el Gobierno está adoptando. No podemos perder los nervios, insisto en

lo que decía el otro día: hemos de hacer fácil la tarea del Gobierno, en estos momentos difíciles, y

mantener la serenidad. Dolidos, indignados —porque es justo que estemos así—, pero con la sangre fría

necesaria para responder a estas acciones incalificables. Es cuanto le puedo decir.

—Del teniente general Villescusa. ¿tiene usted alguna nueva noticia?

—Ni nueva, ni vieja... Desde el primer día no he sabido nada más. Ayer estuve con la familia. Están muy

intranquilos, porque tampoco saben nada.

Efectivamente, cuando después hablo con el ayudante de campo del secuestrado presidente del Consejo

Supremo de Justicia Militar, me dirá que «la familia está sufriendo lo indecible, sin noticia alguna». «No

es fácil decir cómo se están pasando aquí estos días..., en el más absoluto vacío de informaciones fiables.»

Y después un detalle, trivial quizá, «el teniente general Villaescusa Quilis vestía de militar cuando fue

secuestrado».—Pilar URBANO.

 

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