Autor: Aranegui, Manuel. 
   El Federalismo en España     
 
 Informaciones.    29/09/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

EL FEDERALISMO EN ESPAÑA

Por Manuel DE ARANEGUI

EL problema regional ha preocupado en el mundo durante mucho "tiempo, y así, los Estados constituidos por muy diferentes regiones han tratado de re solee río de la mejor manera posible. Alemania, compuesta por antiguos reinos todos ellos, dependientes en cierta forma de un Emperador, terminó resolviéndolo respetando la independencia relativa de los Lánder, que tienen incluso Policía propia.

El sistema federal, que, al parecer, es el más adecuado para resolver el problema, rige en enormes países, como los Estados Unidos de América y la Unión Soviética, pero también en otros pequeños, como Suiza. Un sistema federal con dos Cámaras, una de ellas Senado o Cámara de Nacionalidades, compuesta por igual número de miembros de cada Estado, garantiza la seguridad de los pequeños Estados. No obstante, en la práctica se está viendo que el Gobierno central tiene cada vez más preponderancia y existe cada vez un mayor centralismo.

España, que fue constituida por diferentes reinos, era. por asi decirlo, como una gran federación de Estados con un mismo Soberano, ya que éste no se llamaba Rey de España, sino Rey de Castilla y de León, de Aragón, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas Canarias y Conde de Barcelona, Señor de Vizcaya y de Molina.

Por otra parte, estos Estados o reznos habían llegado a manos de la Corona por distintos medios, conquista, es decir, ocupación del territorio en unas ocasiones, o voluntariamente. Este último caSo es el de las Provincias Vascongadas: Guipúzcoa se entregó voluntariamente en 1200, sin que exista documento de entrega; Álava lo hizo en 1332, con documento de entrega, que es un verdadero pacto de respeto a sus usos y costumbres, y Vizcaya pasó a la Corona por herencia del Señorío de Vizcaya, que había sido libremente elegido .en su tiempo. ´Navarra., conquistada y ocupada en tiempos de Fernando el Católico, fue anexionada a Castilla en lugar de unirla a Aragón, de donde Fernando era Soberano. Esto demuestra ya la hegemonía de Castilla, que a lo largo de la historia puede leerse en todas las soluciones políticas de nuestro país y es origen, sin duda, del centralismo que luego ha dominado. Todos los reyes juraron el respeto a los Fueros.

España ha tratado de resolver el problema regional a base del sistema federal. Pi y Margall, en tiempos de la primera república, fue el mayor defensor del sistema, pero fracasó en su intento. Se habló también de esta solución en las Cortes Constituyentes de la segunda república, pero tampoco se llegó a aceptarla.

Ya Cataluña y Guipúzcoa habían proclamado anticipadamente las repúblicas catalana y vasca en Barcelona y en Eibar. Pero tan pronto lo supieron en Madrid, se envió a Barcelona una comisión compuesta por tres ministros, Nicolau d´Olwer, Marcelino Domingo y Fernando de los Ríos, que hablaron con Maciá. Este cedió por no atreverse a responsabilizarse del orden publico, ya seriamente amenazado por la C.N.T., conformándose con el estudio de un Estatuto que habría de ser aprobado en las Cortes. Pero aunque se estudió e incluso se aprobó en las Cortes, al poco tiempo fue suspendido.

En cuanto al Estatuto vasco, el 2 de mayo de 1931, en Bilbao, decía, Indalecio Prieto: "He traído el encargo del presidente del Gobierno de notificar al pueblo vasco que el compromiso de restituir al pueblo sus libertades y su autonomía será respetado. Pero los vascos no deben olvidar que el Estatuto que ha de regir la vida del país, recogiendo sus ideas democráticas, ha de ser obra que salga de las Cortes Constituyentes. Hay que hacer que ese Estatuto no sea un privilegio, sino una norma de conducta a seguir, emanada de todas las regiones peninsulares y de la libertad en que ha de vivir toda España."

Partiendo de esta base, el Estatuto vasco ni siquiera llegó a las Cortes aun habiendo sido votado por las provincias, y sólo se aplicó en plena guerra civil, en octubre de 1936, cuando se nombró el primer Gobierno vasco, presidido por José Antonio de Aguirre. Y es que en las Cortes en Madrid siempre .triunfó el espíritu de unidad autoritario o unidad constitucional, como se denominó cuando los Fueros de las Provincias Vascongadas fueron conculcados, hace ahora cien años.

Los Fueros (primero los municipales) fueron abolidos como consecuencia de la guerra de las Comunidades, en tiempo de Carlos V. Los Fueros catalanes lo fueron como consecuencia de otra guerra, la de Sucesión. Lo mismo ocurrió con los de Valencia en la misma época. Los Fueros de las Vascongadas fueron abolidos como consecuencia de la guerra carlista, no obstante la palabra dada por Espartero. Se conservó corno recuerdo el concierto económico que, también como consecuencia de la última guerra civil, desapareció para Guipúzcoa y Vizcaya.

Por estas razones, a mi juicio, el sistema federal (verdadera única solución para el problema regional) es muy difícil de conseguir en España, donde quizá se piensa en un sistema regional con regiones impuestas desde el Centro, lo que es contrario a la esencia de un sistema que ha de estar basado en la historia y la comunidad de sentimiento del pueblo. Aún hoy, los que abogan por un sistema federal en España hablan siempre "del acuerdo del -pueblo" pero se refieren al pueblo total, en su conjunto, y no al pueblo interesado en la región.

Es lamentable que España no pueda resolver su problema regional como hace ya muchos años lo hicieron otros países sin perder su vinculación nacional, a base de un sistema federal, responsabilizando asi a las regiones incluso, en el ámbito del orden público (como hoy sucede en Alemania, por ejemplo), ya que así el Gobierno central conseguiría la colaboración di? aquellas regiones que por su historia y sentimiento podrían encontrar en el sistema federal su mejor modo de vida, participando eso sí, en los gastos generales y de ayuda a otras regiones mediante los mas fijados en compromiso con el Poder central.

 

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