Mesa redonda con Ruiz-Giménez, Tamames, Tierno Pujol, Martínez y Prieto. 
 El regionalismo, tema insoslayable en la España de hoy     
 
 El País.    11/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Mesa redonda con Ruiz-Giménez, Tamames, Tierno, Pujol, Martínez y Prieto

El regionalismo, tema insoslayable en la España de hoy

EUROPA PRESS, Madrid

Organizado por la Alianza Regional de Castilla y León se celebró en la noche del pasado día 9, en el Club Internacional de Prensa, una mesa redonda sobre El regionalismo en España, hoy, en la que intervinieron Jordi Pujol, de Convergencia Democrática de Cataluña; Joaquín Ruiz-Giménez, de Izquierda Democrática; Ramón Tamames, del Partido Comunista de España; Enrique Tierno Calvan, presidente del Partido Socialista Popular, y Gonzalo Martínez Diez y Alfonso Prieto, de la citada Alianza Regional.

Tras unas palabras del moderador, Millán Bravo, el presidente de Alianza Regional de Castilla y León, Alfonso Prieto, lanzó a los otros participantes de la mesa redonda la pregunta, refiriéndose a los distintos regionalismos, de que si todos se sienten oprimidos quién es el que oprime a quién. Cuestión que fue contestada por el señor Tamames, quien dijo que el que ha oprimido ha sido el centralismo, y en los últimos años un centralismo autoritario de tipo fascista, que todavía no ha sido del todo desmantelado. El resumen de las intervenciones es el siguiente:

Jordi Pujol señaló que los catalanes entienden que la palabra región aplicada a Cataluña no es exacta, que España es un Estado plurinacional. Añadió que para que exista una nacionalidad hace falta una conciencia activa entre los habitantes de esa región, y como prueba de que ello ocurre en Cataluña citó las cifras de unas encuestas últimas, según las cuales el 76 % de los catalanes encuestados son autonomistas o federalistas.

El señor Pujol puntualizó que la postura de los catalanes es opuesta a cualquier planteamiento de tipo cantonalista, y que piensan que en España debería producirse una regionalización como la que se ha hecho en Italia. Es decir, que no sea una mera descentralización, sino que suponga el traslado de los órganos de decisión a las distintas regiones. Recalcó la importancia que los catalanes conceden a la recuperación del poder político para Cataluña, pero no con la tentación de la insolidaridad de tipo económico con las regiones que están menos favorecidas. Concluyó diciendo que los catalanes participarían activamente con todos los pueblos d« España en él desarrollo político y social de la democracia en este país. Ramón Tamames señaló que el sistema actual es consecuencia de un largo período de centralismo y apuntó como esquema interesante el de los estatutos que estableció la II República española.

En su opinión, el caso más urgente y preocupante es el de las regiones canarias, que han sido abandonadas y olvidadas. Dijo textualmente «que es un problema vital en la configuración futura de España». Propuso un pacto entre regiones y tras señalar que, aparte del regionalismo, otro de los grandes problemas de España es el de la lucha de clases, añadió que «más que un castigo bíblico, el tener regionalidades es una de las grandes posibilidades de España». Finalmente, afirmó que, en un sistema bicameral, el Senado debería ser un auténtico Senado de nacionalidades, ya que sin este carácter no tiene sentido.

Gonzalo Martínez Diez, quien presentaba su libro Fueros sí, pero para todos, señaló la injusticia que suponía conceder conciertos económicos a unas regiones, en detrimento de las otras y enumeró las condiciones para que se produjera una auténtica y justa regionalización.

Entre ellas, estarían la universalidad, que sea para todas y que por conceder estatutos a unas no resulten perjudicadas las demás (calificó de «inadmisible» el estatuto que iba a salir para Cataluña, por lo que establecía, sobre todo desde el punto de vista económico), justicia (que no haya ciudadanos de primera y de segunda clase), solidaridad (que las regiones más favorecidas aporten su apoyo a las menos favorecidas), auténtica autonomía (que las regiones tengan autogobierno, elegido en el entorno), pluriformismo, pero no

a costa de las anteriores condiciones, y que todo sea llevado a un foro democrático. Finalmente, dijo que confiaba en no tener que desenmascarar lo que en su opinión era una compra de votos con la concesión de conciertos económicos.

Joaquín Ruiz-Giménez, el líder de Izquierda Democrática,propuso en su exposición una estructura federal del Estado como medio para que desaparezcan todas las injusticias entre regiones y para que exista una auténtica igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos. Recalcó que buscar una solución federal es unir y no separar. Finalmente, afirmó que el tema de las regionalidades o de las nacionalidades era un tema insoslayable, y que si no es resuelto, no habrá estabilidad y paz en España Enrique Tierno Calvan hizo una serie de observaciones que calificó de tipo táctico, sobre cómo debía ser planteado el problema de las regionalidades en este momento. Señaló la necesidad de que desapareciesen una serie de prejuicios y recalcó que ciertas comunidades claramente diferenciadas tienen esos problemas agudos y críticos, que no tienen las demás, y que, por ejemplo, a la región castellana no le han bombardeado su símbolo nacional como es el árbol de Guernica en Vizcaya, ni ha sufrido lo que ha sufrido el pueblo vasco. Añadió que Galicia, Cataluña y Euzkadi han planteado con razón su problema, que es un problema político y que no se podía pensar que todos estábamos en el mismo problema.

Tras señalar que el problema de las regionalidades está inserto en un marco económico y que existen intereses de grupos de presión, señaló dentro de sus observaciones tácticas que él pensaba que debía plantearse el problema en términos racionales, que no convenia pedir demasiado y que lo interesante era que se produjese el despegue y que si nos excedemos, el exceso nos puede llevar a la destrucción. Afirmó que era necesario convencer a la clase dirigente de que la estructura de un Estado plural «no despedaza la unidad patria».

 

< Volver