Club Siglo XXI. 
 "La regionalización debe hacerse a través de un reforma constitucional"  :   
 Un sano plurilingüismo sería un buen instrumento para potenciar la presencia española en Europa. 
 Arriba.    14/01/1977.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Miguel Herrero de Miñón

«La regionalización debe hacerse a través de una reforma constitucional»

• Un sano plurilingüismo sería un buen instrumento para potenciar la presencia española en Europa

MADRID. (De nuestra Redacción.) — «Las comisiones especiales que se han creado para tratar del tema del regionalismo no son el sistema adecuado para que pueda darse en España una política de autonomía regional», declaró a un redactor de ARRIBA Miguel Herrero de Miñón, director del Centro de Relaciones Interprovinciales, dependiente del Instituto de Administración Local del Ministerio de la Gobernación, que ayer por la tarde pronunció una conferencia en el Club Siglo XXI, que llevaba por título «Las posibilidades regionalistas de la monarquía». «Estas comisiones especiales responden a una idea de privilegio y abordan el tema de manera insuficiente. La regionalización debe hacerse a través de una reforma constitucional: constitución que reconozca la autonomía política, administrativa, económica y cultural de todas las regiones.»

Asistieron a la conferencia, entre otras personalidades, el Ministro de Justicia, Landelino Lavilla AIsina, y los ex Ministros Pío Cabanillas, José María de Areilza, Antonio Carro y Antonio Garrigues y Díaz Cañábate.

El conferenciante puso de manifiesto en primer lugar que (res son las razones que aconsejan tratar con profundidad radical el tema d e I regionalismo y su articulación con la institución monárquica: el grado superlativo que han llegado a alcanzar las reivindicaciones nacionalistas; la incompatibilidad del centralismo burocrático, tal como funciona en España, y por último las posibilidades regionalizadoras de la propia institución monárquica.

El señor Herrero de Miñón dio por sentado e] carácter prural de España, defendiendo la unidad de ésta

según la expresión orteguiana, como la unidad del enjambre «un vuelo y muchas alas», y afirmó que la política hasta ahora seguida ha contribuido a exacerbar, las tensiones interregionales. En efecto, dicha política consistió durante las pasadas décadas en vejar y humillar a los países de más recia personalidad como el catalán y el vasco, en los elementos más sanos y vitales de la misma, como por ejemplo el idioma, la cultura y el derecho público. Para compensar esta serie de afrentas se siguió, paralelamente, una política económica tremendamente favorable al crecimiento de las citadas áreas, en algunos casos especialmente favorecidas mediante la técnica arcaica de los conciertos económicos. El resultado de todo ello fue triple: «No se dio satisfacción a las reivindicaciones autonomistas de las mencionadas regiones, se afectó gravemente a su propio equilibrio socioeconómico al forzar un crecimiento desmesurado y, por último, se discriminó económicamente a las oirás regiones, por ejemplo Castilla, León o Extremadura, donde surgió un movimiento cuasinacionalista por vía de reacción.

Asambleas representativas

El conferenciante expuso las diversas técnicas de autonomía, deteniéndose especialmente en la necesidad de que el poder autónomo regional esté en manos de asambleas representativas democráticamente elegidas y de los órganos ejecutivos nombrados por ellas.

A juicio del señor Herrero de Miñón, esta fórmula, aparte de ser útil como instrumentos de promoción de las regiones más deprimidas, señaría como alveolo para

dar solución al tema de las diversas nacionalidades que existen en España.

Hay, en efecto, una nación allí donde un colectivo popular tiene conciencia de tal y nada impide que una pluralidad de naciones puedan articularse entre sí para formar una supernación o Nacional de segundo grado; la historia ofrece ejemplos de este fenómeno que acaba de ser reconocido, respecto de Gran Bretaña, por una comisión regia de expertos y nada impide aplicar a España análoga fórmula.

La monarquía ofrece en este campo un marco ideal para alcanzar el reconocimiento de las diversas nacionalidades que forman en España. Cuenta para ello con un amplio acerbo de fórmulas tradicionales y con la posibilidad de utilizar símbolos cargados de efecto nacional. Tal es e] caso de las denominaciones históricas, como por ejemplo la Generalitat o de los fueros en el caso de Euzkadi.

El señor Herrero de Miñón terminó su conferencia diciendo que la función simbólica

de !a monarquía culmina en la posibilidad de superar la querella entre federalismo y regionalismo, restaurando las antiguas denominaciones de los pueblos de España —Reino de Navarra, Reino de Galicia, Reino de Castilla-León—, que con ligeras variaciones coinciden con las grandes regionales españolas. «Su autogobierno significaría —concluyó— las apariciones autonomistas y descargaría al Estado español de un sinnúmero de taras, pudiendo aquél dedicarse a las grandes misiones que le son propias. Por otra parte, un sano plurilingüismo sería un instrumento para potenciar la presencia española en Europa.»

(Foto GIMÉNEZ)

 

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