Autor: M. A. N.. 
 Herrero de Miñon, en el Club Siglo XXi. 
 "La monarquía, en la mejor condición que cualquier otro para resolver el tema regional"     
 
 ABC.    14/01/1977.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

ABC. VIERXES 11 DE ENERO DE 1977. PAO. 15.

HERRERO MIÑÓN, EN EL CLUB SIGLO XXI

«LA MONARQUÍA, EN MEJOR CONDICIÓN QUE CUALQUIER OTRO RÉGIMEN PARA RESOLVER EL TEMA

REGIONAL»

Don Miguel Herrero de Miñón, secretario general técnico del Ministerio de Justicia, pronunció anoche una conferencia en el Club Siglo XXI, bajo el título «Las posibilidades regionalistas de la Monarquía».

Dos horas antes del acto, en su propia casa, el señor Herrero de Miñón conversó con nosotros sobre el tema de su disertación.

•—¿Por qué nonoecie esas posibilidades regionalistas a la Monarquía?

—Porque el problema regional no es sólo de organización técnica del Estado y de distribución de competencias, sino que es un problema afectivo, y la Monarquía, al poder manipular la tradición, y lo que a la tradición está vinculado —por ejemplo, en el caso vasco, el tema de los fueros—, la Monarquía, repito, está en mejores condiciones que cualquier otro régimen para dar cauce a estos problemas afectivos, resolverlos y dar fin a la complejidad del tema regional.

Por otra parte, creo que la Monarquía, cuando se aborde la forma concreta de organizar el Estado regional, puede recurrrir a categorías históricas, como es la denominación de los antiguos reinos de España, y que permite evitar la querella entre regionalismo y federalismo, entre la condición estatal o regional de los diversos pueblos de España, querella que no es más que retórica, como demuestran los estudios, más autorizados, sobre el tema. Hoy día el federalismo y el regionalismo no se oponen más que como denominaciones, dentro no tienen un contenido sustantivo diferente.

ESPAÑA

—Todo esto se refiere a la Monarquía española actúa], pues la mayoría de las organizaciones feredalistas son Repúblicas.

—Eso no es así exactamente. Hay dos

grandes Monarquías federales, como son la canadiense y la australiana; hay otra Monarquía, especialmente importante, que es la británica, en trance de regionalización, y después ejemplos históricos muy interesantes como la Alemania «guillermina», es decir, el Segundo Imperio Alemán, que fue una Monarquía federalista, y la gran experiencia del Reino austro-húngaro.

Sin lugar a dudas, la ocasión de la Monarquía española actual es, especialmente, favorable, porque su tradición es una tradición foralista, al menos una gran parte de su tradición y, sobre todo, la parte más Importante.

—Habla de regionalismo y federalismo, pero ¿hasta dónde cree usted que debería llegar el autonomismo?

—La autonomía ha de ser muy amplía, es decir, que los poderes regionales deben ser los que controlen todos los servicios públicos en su área territorial, salvo, naturalmente, aquellos servicios públicos íntimamente ligados a la soberanía, como puede ser el Ejército o las relaciones exteriores.

—¿El orden público?

—-Yo ,creo que el orden público es perfectamente deslindable del tema de la defensa militar. Yo creo, firmemente, que en

algunos lugares si el orden público dependiese de los poderes regionales estaría mejor.

REGIONALIZACIÓN

—Parece Que en España el problema regional se reduce a Cataluña y el País Vasco, ¿Es que las otras regiones no cuentan?

—Yo creo que eso es un error, error derivado, en gran parte, de la mala conciencia que produce el trato vejatorio, que durante determinados anos han sido objeto el pueblo vasco y, en parte también, el pueblo catalán. Pero es un error intentar solucionar parcialmente el problema. Sólo cuando se consiga la regionalización de España entera se conseguirá resolver el tema vasco y catalán, antes no.

—¿Cómo se puede evitar el separatismo?

—Regionalizando España. El promotor más eficaz del separatismo es el centralismo; y la prueba de ello es que la reivindicación regionalista nunca ha sido tan fuerte en España como ahora, después de un período, largo período, rígidamente centralista y de una rígida persecución de las tendencias autonomistas. Por otra parte, tenemos muchas experiencias federalistas en el mundo y rara ha sido la que ha sufrido escisión. Todo lo contrario, han conseguido un estado más fuerte.

NACIONALIDADES

—Para la operación de regionalización. ¿se debe partir de cero o, en el caso de los catalanes, partir de experiencias anteriores?

—Todo lo bueno del pasado debe aprovecharse, pero creo que hoy la autonomía de Cataluña debe ser mucho más amplía que la contemplada en el Estatuto del 33.

—Cada vez que las Izquierdas hablan de nacionalidades las derechas ponen el grito en el cielo. ¿Por qué?

—Eso me pregunto yo. La nación es una voluntad de vivir juntos, que es articulable con una voluntad de vivir con otros, España puede convertirse en una nación de segundo grado, lo que algunos historiadores han llamado la supernación; es decir, una nación cíe naciones. Me parece lícito que el catalán sienta su nacionalidad catalana y que además, quiera cohabitar con los demás pueblos. Como decía Prat de la Riva: «´España, cuando articule a todos sus pueblos será grande y poderosa.»—M. A. N,

 

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