Autor: Parra Galindo, Antonio. 
 también ha llegado a los estados Unidos. 
 El regionalismo, fenómeno mundial     
 
 Arriba.    05/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Los Estados deberán acostumbrarse a las autonomías y búsqueda de identidades peculiares

WASHINGTON. (Del corresponsal de ARRIBA y Pyresa.) Los regionalismos, la autonomía, la búsqueda y conciencias regio, nales —lo que conocen los expertos bajo el nombre de corrientes centrífugas de poder— van a constituir una de las pautas claves de las coordenadas del acóntecer mundial a lo largo de los años que quedan de aquí a la terminación del siglo, según las previsiones que se lanzan aquí. De no acertarse o dar cauce a tales aspiraciones —legítimas la mayoría de las veces—, y si esas corrientes no son sometidas a una fórmula racional e inteligente, lo más seguro es que desemboque en separatismos a mano armada, con la fragmentación de la unidad nacional de muchos países.

Lo curioso de estas constantes es que no afectan exclusivamente a naciones del Oeste. Prueba de eso es que naciones como la URSS o Yugoslavia tampoco se salvan de la quema. Y en Estados Unidos, donde los movimientos secesionistas se miraron con cierta simpatía antaño, los gérmenes autonomistas también han llegado aciiú para quedarse. El tema portorriqueño, en tal orden de cosas, tiene alarmada a la opinión pública. Es un tema que no acierta a comprenderse, como tampoco se ve explicación lógica a las reivindicaciones de los francófonos canadienses. La frontera del Canadá está tan sólo a unas horas de automóvil de Nueva York. Ello exacerba ciertos tumores de que la "epidemia" regional cruce los límites de! país vecino y acabe por contagiarse a algunos Estados de la Union.

Para una nación como los Estados Unidos, que nunca se vio atacada desde el exterior y desconoce las guerras en su propio feudo, el fenómeno puede llegar a interpretarse como una amenaza o una agresión. Harold Isaacs, un eminente profesor de la Escuela de Tecnología de Massachusels, acaba de publicar un libro "lucios de tribu", donde estudia la problemática autonomista a escala universal de forma bien sopesada y analítica. No da soluciones en su estudio, puesto que no parece haberlas, a no ser la conveniencia de mentalízarse a la idea y evitar la técnica del avestruz, o lo que sería peor, tratar de utilizar la coacción para ahogar en sangre esas corrientes. El profesor judío parece aconsejar a los gobernantes que no se hagan presas del pánico cuando hayan de pechar con conflicios regionalistas: tampoco el desaliento sería recomendable. La firmeza y la cordura son dos virtudes perfectamente compatibles a la hora de impedir que se produzca un astillamiento general de las unidades racionales Se asiste a un fenomeno, por lo demás desconocido en la Historia desde el Reracimienio, cuando empezo a aflorar a la superficie el concepto de nación. Ahora, paradójicamente, a medida que, gracias a los medios de comunicación y a

las medios económicos, se está asistiendo a una curiosa homologación de unos países con otros, surge con fuerza este ansia por lograr las identidades regionales, la propia cultura, la propia lengua, como tratando de regresar a las propias raíces. Es un poco la vuelta a la naturaleza de los "hippies", pero en la vertiente política.

El Líbano y el Ulster quizá constituyan los dos exponentes más amargos del fenómeno, y, seguramente, en ninguno de ellos hubo nadie que colocara las necesarías válvulas de seguridad a tiempo. La represión con que se conducen los soldados de la Reina en Belfast no es buen remedio. A juicio del profesor Isaacs,

el conflicto irlandés es el más grave que existe en toda Europa y un exponente típico de lo que ha constituido un enfoque erróneo del problema desde el principio por los políticos de Londres. Además de eso, el experto norteamericano señala que los movimientos regionalistas o independentistas, la mayoría . de las veces y contrariamente a lo que se piensa, no están provocados desde el exterior, obedecen a fuerzas internas, a aspiraciones que no fueron coima, das en el pasado, discriminaciones económicas o lingüisticas; pero es evidente que, en determinados casos, son utilizados por elementos exteriores, que sacan ganancia del río revuelto. Del regionalismo al separatismo y al terrorismo no hay más que un paso. Se trata de un conglomerado de factores típicamente modernos, a los que la humanidad tendrá que acostumbrarse —y padecer— en tiempos venideros.

NUEVA YORK

De nuestro corresponsal, ANTONIO PARRA

Miércoles 5 enero 1977

 

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