Autor: Calvo González, José. 
   El problema regional     
 
 Diario 16.    11/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

El problema regional

"Después de seguir la línea editorial del periódico, quisiera hacer las siguientes -precisiones relativas al problema regional:

1. Se ha escrito en D16: El anuncio de un estatuto para Cataluña viene a ser como la reanudación de una historia que la dictadura congeló a sangre y fuego."

Debo advertirle que la comparación que indica el introductivo "viene a ser cómo", a más de no ser válida, se encuentra históricamente descaminada. No ha la "dictadura" quien congeló "a sangre y fuego" el famoso Estatuto Catalán, sino precisamente la II República. Difícil resulta comprender que un régimen político aún no instaurado, como fue el que se hizo realidad con la victoria de 1939. pudiera, en el curso de una guerra y en una parte del territorio nacional aún no liberada, "congelar a sangre y fuego" —valga la metáfora por lo que valiere— un sistema estatutario o autonómico en el que ni había participado ni tenia como objetivo principal de sus miras»

La dinastía borbónica inicia con Filip d´Anjou la doma, dominación y colonización de la península a base de administradores políticos extranjeros. Todas las libertades concretas del regionalismo foralista de nuestros pueblos fueron pisadas y aplastadas"a sangre y fuego" por el absolutismo europeo implantado por la Casa de Bourbon.

Lo que usted atribuye al franquismo resulta que deriva, realmente, de la europeización sufrida por España con la implantación de la Monarquía absoluta representada por la Casa de Bourbon...

2. Dice el periódico que hubo —.¿cuándo?, pues parece ser que, en puro rigor histórico, debió ser hace unos doscientos y pico de años— "persecución de las culturas no castellanas".

Si quiere referirse a la dictadura franquista, es incorrecto. Difícil veo yo que pueda destruirse a las "culturas no castellanas", si la cultura, según me enseñaron y he podido comprobar, es única porque, sencillamente, la cultura es universal, es decir, de todos los pueblos. En este caso es más difícil todavía que usted intente convencer a alguien de que el franquismo ha destruido la cultura, difícil sobre todo a la vista de los frutos. Ni Andalucía, ni Castilla, ni Galicia, ni Vascongadas, ni Cataluña han perdido un ápice de su forma de ser, y esto es parte de la cultura de los pueblos, de todos los pueblos.

3. Sigue diciendo que Cataluña y el País Vasco "han sido las victimas sañudamente reprimidas y a la vista estan los frutos de semejante ceguera"

¿Cree de verdad esto que ha escrito? ¿Seguro que se ha pensado? ¿Ciertamente tienen los "frutos a la vista."?

Yo tengo los frutos a la vista y no los veo "maltrechos" ni los oigo "doloridas".

De Andalucía ha ido a parar a Vascongadas mucha de la industria que por derecho propio y por sentido común nos correspondía. La culpa no la tiene la dictadura, sino muchos andaluces que, viviendo en Madrid, han hecho de Andalucía un mercado abierto a barceloneses y bilbaínos. ¿Se ha repasado la lista de ministros vascos y catalanes, de ministros gallegos y valencianos que han tenido estas "sañudamente reprimidas" regiones? Cuente ahora los ministros andaluces.

4. También se afirma que "partir del precedente de la II República es una postura adecuada" ante el problema regional. Yo vuelvo a preguntarme: ¿No es un poco complicado y arriesgado, tal como están las cosas, suponer que lo que entonces fracasó, vaya a ser ahora algo panacético?

5. A esto añade: "Aunque las especiales circunstancias de aquel periodo lucieron que fracasara el intento, allí se contenían los elementos para una solución original a mitad de camino entre el Estado unitario y el federal,"

Desde luego la que alli se contenía era mía cosa "original" y más original si se la enuncia como "a mitad de camino entre el Estado unitario y el federal".

Una de dos. O acaba de descubrir una nueva concepción de Estado o los constitucionalistas de la II República eran, tocios, los más grandes sabios de la Historia.

No seré yo quien contradiga el docto descubrimiento, pero permítame que piense que como solución práctica más valiera un "regionalismo integrador". Este regionalismo significaría para Andalucía, al menos, una alternativa más congruente que el de Rojas-Marcos o el del ingenuo Blas Infante (regionalismo socíal-liberal, ¿?).

6. Justo en ello, en un "regionalismo integrador ", podría estar la clave para no repetir el "defecto más notable del sistema de estatutos regionales de la II Bepública", "su aplicación a sólo ciertas regiones".

Por la realidad, maltrecha y dolorida, que aquello significó, los andaluces vemos con bastante temor la vulgar imitación actual de "estatutos regionales", que, de seguir así,, institucionalizarán la acumulación de recursos por vía de presupuesto nacional del gasto en las regiones más avanzadas, precisamente las que piden la autonomía..,

Jose cairo Gonzales Sevilla"

 

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